Memoria histórica de las posesiones hispano-africanas · Unidad 128 de 388
Unidad 128 · 168 PARTE III— CAPÍTULO XII
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168 PARTE III— CAPÍTULO XII
Boganí; y por respeto á Hamet, el mismo Almanzor y Humida-Lauda, Xeque de gran respeto.
Pronto juntaron tropas y cercaron en Tremecén al usurpador, estrechándole tanto, que acudió al Conde en súplica de que fuera á su socorro, con las condiciones que él mismo impusiese: mas el Conde no le quiso oir. Conveniente le pareció, sin embargo, ver con sus propios ojos cuanto ocurría, y determinó ir á Benarax, donde imperaban los parciales de Abú-Abd-Alláh, que también le pedía auxilio. Pero faltábale lo principal; confianza en los soldados que habían de componer la expedición. No había bastado el castigo del Capitán Méndez Sotomayor para acallar las murmuraciones de los descontentos, que seguían quejándose de lo prolongado de su permanencia en Oran y de la escasa ganancia de la guerra. Les hubo de arengar el Conde, manifestándoles, que si no les permitía la vuelta á España era por orden del Emperador, y no les daba más provechos; porque no tenía más que darles, según ellos mismos sabían; pero comprometiéndose á embarcarlos á fines de Junio, y rogándoles que se prestasen á hacer con él una expedición hasta Benarax. Con los arrebatos que reinan siempre en las multitudes, todos los soldados respondieron: «Vamos mucho de enhorabuena,» y proveyéndoles el Conde de lo necesario para la partida, la emprendieron contentos los que poco antes la repugnaban sediciosos.
Llevaba el Conde unos 2.000 hombres, los más, arcabuceros, con 70 lanzas y algunos cañones, y á los tres días acampó junto al rio Cicilete ', á siete leguas de Oran, desde donde envió al Alcaide García de Navarrete con cartas de creencia para el Xeque Humida-Lauda y Almanzorben-Boganí, con los que andaba en conciertos.
Recibieron muy bien al enviado, y para tratar y jurar las paces y confederación con el Conde, comisionaron á un hermano de Almanzor y á dos sobrinos de Húmida, y ultimado el convenio ofrecieron dar rehenes para la seguridad del cumplimiento. A los dos días se presentaron Almanzor y Húmida: éste puso bajo el amparo y guarda del Conde á sus dos hijos pequeños, y ambos juraron los capítulos del Corán, dejando en rehenes á dos niños, hijo el uno de Almanzor y el otro de uno de los principales Xeques. Recibidos por el Conde, aconsejado éste de su prudencia y llevado de su generoso corazón, con beneplácito de sus Capitanes, les devolvió los rehenes; «porque de tales personas bastaba la palabra, la cual entre caballeros se tiene en más que los rehenes. Ga-
I Cicilete le llama Francisco de 'a Cueva, Bernardo «l*1 Morales TttiUte.