Memoria histórica de las posesiones hispano-africanas · Unidad 176 de 388

Unidad 176 · POSESIONES HISPANO-AFRIGANAS 223

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POSESIONES HISPANO-AFRIGANAS 223

Zúñiga babía mantenido inalterable amistad con el Rey Católico, tuvo industria bastante; accediendo de palabra á todo lo que se le proponía, sin comprometerse formalmente; para no llevar á efecto el cambio propuesto, ni menos quebrar las buenas relaciones con el Monarca español, que murió en 13 de Septiembre de 1598.

A Felipe II se debió la unidad de la Península ibérica y la defensa de la religiosa. Felipe fué la encarnación en un hombre, del pueblo que gobernaba. El odio de los Protestantes y extranjeros, le apellidó el demonio del Mediodía '. ¡Gran título de gloria!: para católicos y Españoles no es dable mayor elogio. Europa le llamó el Prudente, y la posteridad imparcial le ha confirmado por el más grande entre los grandes Monarcas que han regido los destinos de la nación española.

i Ni en el apoilo fueron originales los enemigos de Felipe II.— I). Alonso do Santa María ó de Cartagena, de cnya diócesis era Obispo; en sn discurso al Concilio de Basilea, probando la preferencia qne debía tener el reino de Castilla sobre el de Inglaterra, ya usó esta misma frase. Hablando de las órdenes que, dependientes del Hoy castellano, peleaban contra Infieles, dice: <y a la parte del Mediodía, contra aquel Mahomat, al que podemos llamar demonio del Mediodía. »

M.S. de la Bibliot. Nac.

224 PARTE Ul-CU'ITULO XVlll

CAPÍTULO XVIII.

Expedición frustrada contra Argel. — Otras del Prior de San Juan y Marqués de Santa Cruz contra los corsarios. — Alianzas con los Reyes de Persia y del Cuco. — Ataques á Tánger y Arcilla.— Alianza con Muley-Xeque.— Empresas del patrón Simón y de D. Luis Fajardo contra Argel y Túnez. — Guerra de Muley-Xeque coa Muley-Cidáu. — Por intervención de Juanetín de Mortara, cede aquél á Larache. — Descripción de Larachc. — Se obstruye ol puerto de la Mahamora. — Capturas de corsarios y de la recámara de Muley-Cidán.— Muerte de Muley-Xeque.

La muerte del temido Monarca español conmovió á Europa. Los piratas berberiscos principiaron otra vez en grande escala sus depredaciones, de modo que en 1601 tuvo Felipe III que proveer saliese D. Martín de Padilla á refrenarlos. Ya las temibles escuadras de los Draguts y Barbarrojas habían desaparecido; siete galeras fueron bastantes para que el mar quedase limpio y castigada la avilantez de los corsarios.

Grandes preparativos se hacían por entonces en el virreinato de Sicilia. El Almirante genovés, Juan Andrea Doria, salió de sus puertos con una armada de 70 galeras y 10.000 hombres de desembarco, y se presentó á la vista de Argel.

Sólo entonces entendió la ciudad el objeto de la expedición, y hallóse con sus fustas esparcidas por los mares, y ella casi sin defensa. Posible fué tomarla de rebato; pero conferenciaron los Capitanes, y creyeron más conveniente suspender el ataque para otro día. En tanto, el protector constante de Argel acudió en su socorro. Un recio vendaval obligó á la escuadra á echarse mar afuera buscando refugio en Mallorca y Barcelona. Mucho sintió el Rey que se malograse expedición tan costosa y tan ardientemente deseada por sus pueblos.

Quedó desde entonces reducida la guerra á choques parciales con los corsarios, impotentes para reunir grandes fuerzas, desde que el Gran Turco, por las treguas con España y por el decaimiento de su poder marítimo, dejó de auxiliarles con sus temibles armadas. Así fué que en 1603, el Prior de la Orden de San Juan, recorrió el Mediterráneo, apresando varias embarcaciones piráticas en las costas españolas; mientras