Memoria histórica de las posesiones hispano-africanas · Unidad 346 de 388

Unidad 346 · 426 APÉNDICE XLM. 22

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426 APÉNDICE XLM. 22

poro en la verdad testigo perpetuo de la omisión Chrístiana. liase sabido de algunos Moros que han sido esclavos de Judios, y de algún Judio convertido siendo muy raro el que con verdad lo haze), el escarnio que de nuestro verdadero culto hazen, las maldiciones queá los sagrados Templos echan quando pasan por ellos; últimamente no habrá corazón católico que no se estremezca, considerando tan de cerca, que al mismo tiempo que en la Parroquia y Conventos se están celebrando los Divinos Oficios, en su Sinagoga se ofende á Dios con la celebridad de sus réprovas ceremonias; que arden lámparas delante de las tablas de su Ley, y se predica, no menos que contra el Sagrado Evangelio.

Discurrióse en la introducion de esta malvada gente en este palmo de tierra, que las Católicas armas quitaron á la tiranía Agarcna; podrían ser de algún fruto para la conquista de los Reynos á que entonces se aspiró; cesó esta consideración y la causa porqué se permitieron; pues como de.vo dicho, los Christianos se han habilitado en su lengua y noticias del Reyno, lo que basta para la conservación de las plazas y noticias de las tierras capaces de conquistarse, si Nuestro Sen >r lo permite a nuestro gran Monarca: túvose entonces á suma felicidad haber demolido una Mezquita y erigido en su lugar una Yglesia; pero á la verdad quedó mejorado el Demonio en el trueque; logrando al mesmo tiempo al lado de un Santuario, la fundación de una Sinagoga: mas se perdió en esto (si bien se discurre) que se ganó en lo otro. Entró este daño con visos de conveniencia; no se entendió crecería, como oy se reconoce: pero no es verisímil que los Señores Reyes de gloriosa memoria, (pie tan á costa suya se dedicaron á purgar sus nobles Reynos de las dos Españas, de las inmundas reliquias Hebreas y Mahometanas, creando (para acrisolar la escoria que estos errores pudieron dejar derramada en los naturales) el Santo Tribunal de la Inquisición; avian de permitir radicase Satanás en esta nueva profesión de la Yglesia, un árbol vedado tan aborrecible á los divinos ojos, introduciendo su cultura al cuidado de los profesores de la Ley Evangélica, que por naturaleza devian evelerle quando le hallaran ya plantado.

Utilidad á la Real hazienda, no la dan estos Hebreos; pues siendo tantos como dexo dicho, no importa lo que pagan á S. M. doscientos reales de a ocho al año, siendo lo que gozan de sueldo algunos particulares, mas de mil; con (pie no les queda la vana escusa con que algunos Potentados los permiten en sus tierras, de que el interés humano se prepondere á la causa de Dios: razón que jamás ha podido vencer los ánimos de nuestros Monarcas á abrazarla. No lia quedado maldad en que no se hayan gozado, así en el menosprecio de nuestra Sagrada Religión y aborrecimiento al nombre Christiano; único objeto de su odio; como en infedilidad á estas Reales \ Católicas armas: muchos son los procesos que so les lian hecho, ya de aver avisado á los Moros la estrechura de la plaza, aconsejándoles no trajesen trigo; ya dándoles otros avisos muy dañosos, no aviendose librado la moneda Real determinada para el comercio de esta plaza, do que la hayan sacado y dado á los .Moros, por hallar en ello grangeria: lodo lo ha compuesto su astucia y su hipocresía en el rendimiento, y el sagaz modo que tienen ili> negociar. Sus servicios á la Real Corona: aunque mu\ ponderados de sus presentaciones; tienen de poco seguros y obrados á mas no poder, lo (pie sus corazones de pravedad, vicio y dureza que le conserva la nación en augmento; aun desde (piando escogidos y beneficiados de Dios correspondieron tan ingratos.