Memoria histórica de las posesiones hispano-africanas · Unidad 51 de 388
Unidad 51 · 72 PAUTE II— CAPÍTULO VIII
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72 PAUTE II— CAPÍTULO VIII
España llegó á ser dueña de todo este territorio africano por el más legítimo de los títulos, por la voluntaria cesión de los naturales.
D. Alonso Fernández de Lugo, sojuzgada Tenerife, recorrió las costas de África; y levantando en el puerto de Nul, á veinte leguas de Tagaost, un torreón de madera con trinchera y foso, guarnecido de cañones, se posesionó de aquel territorio; pero se le opusieron los de Tagaost, faltando á la fé jurada, sin fruto entonces, por la ayuda que recibió el Castellano de las kabilas de Abdelmar, Auladamar ó Ulad-Amar: aunque al fin, por los continuos ataques y perdida mucha gente, tuvo el expedicionario que abandonar la torre y reembarcarse '.
En tanto, preocupados los Portugueses con el plan de aumentar sus dominios, seguían costeando la ribera occidental del África, ansiosos de circunnavegarla. Tras larga cosecha de peligros, Bartolomé Díaz descubrió en 1486 el Cabo de las Tormentas, llamado después de BuenaEsperanza, que dobló Gama; glorioso hecho para los Lusitanos, que tuvieron un Camóens que lo inmortalizase.
Miraban el creciente poderío del exiguo reino portugués, con malquerencia, algunas naciones europeas; todas, con envidia: España, más que todas, andaba recelosa. Guerra muy dura había sostenido Fernando el Católico á su advenimiento al trono, contra D. Alonso, que llegó á titularse Rey de Castilla, y no lo olvidaba y temíale vecino poderoso.
Mas el celo por la fé acalló las desconfianzas del político, que fijó su vista en los Musulmanes. La unio'n de Aragón y de Castilla al disolverse el imperio délos Benimerines, aseguró la preponderancia de la cruz sobre la media luna. El cautiverio de España tocaba ya á su término. En Berbería se atacaba á los Mahometanos; en la Península les quedaba tan sólo el reino de Granada, donde se habían guarecido los restos de los Infieles.
El 2 de Enero de 1492, ondeaba en la Torre de la Vela el estandarte cristiano; Boabdil el Zogoibí. con lágrimas en los ojos, abandonó su antigua corte; los Moros, vencidos por sus disensiones, tanto como por las armas de los afortunados Reyes Católicos, huyeron al África a esconder su dolor y su vergüenza.
La reconquista concluye: Castilla, libre de enemigos domésticos, comienza las invasiones.
i Según Zurita, en su Historia </<■/ Ret/ />. Fernando el Católico, éste mandó a Alonso do Lugo, Gobernador que era do las Islas dt> Tenerife \ la Palma, que levantase tres fortalezas: una, (Mi <d Caito Bojador; otra, en Nul, puerto (!(> mar a cinco leguas <\c lagaost, \ otra en el mismo lugar. En cumplimiento de estas órdenes, Üonso de Lugo desembarcó c\\ San Miguel de Saca, (Mi aquella parte di1 la Berbería, que está <i cinco leguas de Tagaost, (\o\n\c asentó la torre do madera que llevaba, que sé sostuvo algún tiempo.
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