Memoria histórica de las posesiones hispano-africanas · Unidad 91 de 388

Unidad 91 · POSESIONES HISPANO -AFRICANAS 125

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POSESIONES HISPANO -AFRICANAS 125

ver dividida la escuadra, revuelve contra ella, y sus l'ustus ataeau muchas contra cada galera. Valientemente pelearon; mas no pudiendo socorrerse, fueron entradas, muertos sus Capitanes y cautivos sus soldados: sólo escaparon de la ruina común las de D. Pedro Robles y la de Martín de Arce, que más prudentes ó menos ligeros para acometer, huyeron, dejando á la Capitana en poder de los Turcos. ¡Grande quebranto para los Españoles, que veían sus mares desamparados; sus costas indefensas; al Emperador ausente; al Rey de Tremecén apercibiéndose para atacar á Oran; África ensoberbecida, y el estandarte imperial, trofeo en las mezquitas de Constantinopla!

Los habitantes de la costa no tenían ya ojos para llorar tanta desventura. Eli feroz Barbarroja llamó á todos los corsarios berberiscos, y juntó 00 naos y 10 galeras con pensamiento de caer sobre Cádiz. Para avituallarse, dividió las fuerzas: parte, al mando de Alí Carasán, fondeó en Sargel, y el resto, con los más valientes Capitanes, á sus propias órdenes, tomó la vuelta de Argel.

Corría ya el año 1530; habíanse reunido 38 galeras, cuyo Jefe Andrea Doria, informado del intento, dio sobre Sargel, cuyos vigías se descuidaron, creyendo que era la escuadra de Barbarroja. Sorprendido Alí reconoce su error, pero no decae de ánimo; barrena varios buques; envía emisarios á todos los pueblos pidiendo socorro, y se mete con sus Turcos en la fortaleza. Derrámanse ligeramente los soldados de Doria como si no hubiese que temer; caen sobre ellos los Turcos, reforzados por los naturales; matan 400 y llévanlos por delante hasta las galeras, obligándoles á huir á todo remo. Perdió Alí, sin embargo, dos galeras y unas cuantas fustas, que Doria se llevó en la retirada; contratiempo que desbarató por entonces los planes de Queredín Barbarroja.

¡Quién contaría las crueldades de este! Al saber la nueva, estalló en cólera contra los infelices cautivos; empaló á Portundo; acañavereó á otros; degolló á 17 de los más principales, y descoyuntó el cuerpo al esforzado Martín de Vargas, descuartizándole después, porque no quiso abandonar la fé de Cristo; dos veces mártir, por su patria y por su religión.

Las costas de España lloraron largos años el heroico sacrificio de Martín de Vargas. ¡Con cuánto trabajo y cuánta sangre expiará Castilla el abandono en que dejó á aquel valeutísimo soldado!