Hombres y glorias de América · Unidad 8 de 33
CAPÍTULO IV. — parte 2
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El número de votos antiesclavistas dejó atónitos á muchos, perplejos á los mismos vencedores; Buchanan, en la presidencia, iba á representar una minoría, debido á los cuatrocientos mil sufragios de ciudadanos del Norte, interceptados por el tercer candidato. Esos votos hubieran bastado para elegir á Frémont, suceso increíble seis meses antes, que los hábiles estratégicos, directores desde tantos años atrás de la política nacional, habían considerado resultado tan monstruoso como improbable, y sólo mencionaban para declarar que á tal evento responderían sin vacilar con "inmediata, absoluta, eterna separación".[19]
[19] Frases de una carta de Mason á Jeff. Davis, ministro de la guerra, citadas en _Reminiscences of Hamilton_ (New-York, 1899).
Cuando se acallaron las voces, y se disipó el humo del combate, un observador mal preparado hubiera podido pensar examinando el campo que no se había realizado alteración alguna profunda, que la situación seguía la misma, pues si el asalto había sido más rudo, la victoria era indudable, y las cosas continuarían por tanto bajo Buchanan como habían marchado ya bajo el gobierno de Pierce. Los vencedores no obstante se encontraban lejos de sentirse tan satisfechos como en anteriores ocasiones; jugaban en esas lides intereses demasiado graves y queridos, y en sus inquietas meditaciones, fija la escrutadora mirada en lo futuro, pudieron ver, como el héroe romano antes de la última batalla, un fantasma siniestro emplazándolos para la próxima elección presidencial.