La cara de Dios · Sección preliminar

Preliminares

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 3 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.

SOCIEDAD DE AUTORES ESPAÑOLES

LA CARA DE DIOS

DRÜMA DE C0STÜ51BBES POPÜLáRES

EN TRES ACTOS, DIVIDIDOS EN ONCE CUADROS original y en prosa de

con nnisica ae[ viaestra

RUPERTO CHAPÍ

S£ai7ND4 EDICIÓN

MADRID !

LA CARA DE DIOS

Esta obra es propiedad de su autor, y nadie podrá, sin su permiso, reimprimirla ni representarla en España ni en los países con los cuales se hayan celebrado ó se celebren en adelante tratados internacionales de propiedad literaria.

El autor se reserva el derecho de traducción.

Los comisionados y representantes de la Sociedad de Autores Españoles, son los encargados exclusivamente de conceder ó negar el permiso de representaciÓB. y del cobro de los derechos de propiedad.

Queda hecho el depósito que marca la ley.

lA CARA DE DIOS

DRAMA DE COSTUMBRES POPULARES

EN TRES ACTOS, DIVIDIDOS EN ONCE CUADROS original y en prosa de

CARLOS ARNICHE^

con música del maestro

RUPERTO CHAPÍ

iEetrenado en el TEATRO DE PARISH la noche del 28 d< Noviembre de 1899

SEGUNDA EDICIÓN

MADRID

-B. V«laBoo, impresor, Marqués do Santa Ana, ¿9 Teléfono nújHero SS'

c^ mis fíijos

L^ucLudo jiódaió iee>i eáia óv'>ia hu^

tniíde OrUe oá óY^e-bco, leedía eou eauuo 4>iaTe>iuai. Óiia eé "tauineu, como i/oáóiwáf uu jieda^ó de mi amia. l/ueéi>i0 'had>i

i>ie

^^^arlo-ó-

Sr. J)on Jyfiffue/ Soler:

Querido Miguel: A usted, que con reconocida maestría ha dirigido esta obra, debo antes que á nadie una pública manifestación de mi gratitud.

Trasmita usted al propio tiempo mi agradecimiento á la Srta. Domingo y al Sr. Gil Rey, así coma á los demás intérpretes de esta obra, sin cuya valiosa cooperación no hubiera alcanzado el éxito obtenido.

Le quiere mucho su paisano y antiguo amigo

€¿44'0í) (^(A/nuúei

Sr. 2>or¡ José Jyfesefo:

Querido D. José: A las entusiastas manifestaciones de admiración que ha recibido usted de la prensa y el público, uno las mías, con toda el alma.

y no dude que una de mis mayores alegrías es que el éxito personal más grande que ha logrado usted en su larga vida artística, haya sido en tina obra de su leal y cariñoso amigo

REPARTO

FESSONAJES

▲CTOBES

SOLEDAD Srta. Domingo.

SEÑA JESUSA SRA. GrALÁN.

SEÑA FLORENCIA Fabra.

UNA CHULA Srta. Silvestre.

OBDULIA PÉREZ.

LA REMEDIOS... Martínez.

SEÑA RITA BARCENAS.

CASILDA Pino (M.)

LA CÁNDIDA Barchino.

LA CONSUELO Sra. Martínez.

ANGELITA Fernández.

PAULA Srta. Rom.

VECINAL' Sra. Reparaz.

ídem 2.' Prades.

ídem 3." Rodríguez.

UNA NIÑA Niña Pascual.

LA TABERNERA Sra. Prades.

UN NIÑO (hijo de Ramón y Soledad) NiSo Boluda.

RAMÓN Sr. Gil Rey.

ELEUTERIO Soler.

EL Tío DOROTEO Mese JO (J.)

SEÑOR FERMÍN Gamero.

EUSTAQUIO Lara.

EL SERENO Rubio.

ALB AÑIL 1." Navarro.

ídem 2." AsENSio (A.)

ídem 3." Vera.

DIONISIO SoRiANO.

UN CARRETERO Asensio (SI.)

UN GUARDIA DE ORDEN PÚBLICO Rodríguez.

UN NIÑO (que habla) Niño Soriano,

6072G7

UN CHULO ^n. Navarro.

EL MAESTEO DE OBKAS. ... Maeco.

, SCRIASO.

DOS HORTERAS ) 7ale«2üela.

UN MOZO DE LA1A3EENA Gaye.

BORRACHO I.*" Navarro.

ÍDEM 2.'' ' Lacostena.

ídem e.* Lara.

Vendedores, mendigos, transeúntes, albañiles, vecinos, vecinas y guardia» de Orden Piiblic:—Coro general

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Época actual

ACTO PEIMERO

Decoración. Calle de Madrid. Frente al público, y ocupando casi tod». la eecena, de derecha á izquierda, una casa en construcción. Esta^ casa hace esquina á un callejón, que empezando en ella va á desembocar d otra calle más Importante que atraviesa el foro. La casa, cuya construcción se supone algo adelantada, tendrá antesus paredes andamios practicables, garruchas con cuerdas, por la» que suben y bajan los mate:iales de la obra. En el callejón se verá un carro medio cargado de -adrillos. En la calle, y frente á 1& obra, escombros, sillares de piedra á medio labrar, artesones deamasar el yeso, cubos de agua, etc. Toda la obra estará circulada» por una valla de las rsadas en las casas en construcción. A 1a iaquierda, en primer término, una taberna con puerta practicable^

RAMÓN, ELEÜTERIO, EUSTAQUIO, SEÑOR DOROTEO. Un carretero. Un chico. Un albañil, ALBAÑILES 1.° y 2.'' Albañiles y canteros. Al levantarse el telón aparecen los albañiles trabajando en los andamios. El señor Doroteo, en escena, amasando yeso. El ca-- Tretero descargan "o el carro de ladrillos que entrega á un chico^ que á su vez los traslada á un albañil que los entra en la obra

Oarret.

Uno.

Chico

Uno.

Alb.

Uno.

Carret.

Dos.

Chico

Dos.

Ale.

Dos. (sigue el movimiento indicado.)

- 1-2 —

Voz.

©OR.

Voz.

íRam.

Ham.

Alb. 1.0

Voz.

Alb. 1.0

(Arriba.)

Primero hizo Dios al hombre y después á la mujer; la torre se hace primero, y la veleta después.

Oye tú, barítano.

¿Qué quiés, triple ligera?

¡A ver si me bajáis el cubo!

(Cactado.) i

La noche que tronó tanto me fui en busca de mi novia por si se acababa el mundo irme arrimando á la gloria.

(Hablado.) Eleuterio, déjame la llana. Aguárdate á que concluya.

(cantado.)

Por ser la Virgen de la Paloma un mantón de Manila

la te voy á tener el gusto de regalar.

jRediezl ¡Cómo está usted de óperal

¿Y el yeso? (a Doroteo.)

¡Algo más aliviaol ¡Nos ha matao éste, si

acabo de empezarlo!

Pues déjelo usté pa luego, que van á dar las

doce.

(CantHdo.)

Yo que siempre de los hombres mereí... ¡Mal hecho!

(Arriba.) ¡Ahí Va el CUbo! (Baja el cubo por la cuerda.)

Yo que nunca sus palabras escuché...

(Sueua la campana.)

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ElEUT. ¡Gracias á DiosI (Van entrando en la casa les al-

bañiles, hasta dejar Boio al señor Doroteo. Signe lft> campana y concluye el número.)

DOROTEO, OBDULIA, con un chico en brazos y acompañada de un»^ niña de nueve á diez años que lleva una cesta.— Grupo de albañile»'

Halilado

DOR. (Arrimando los cubos y las herramientas al arteión.)

jRediéz! ¡Qué larga me se ha hecho la mañana!... ¡Creí que no daban lasdocel... ¡Y es que, claro, dende que amanece Dios se está uno too el santo día zurra que es tardel... ¡Por supuesto, que esto pasa por no ser ya vocal, que si yo fuese vocal de la Junta el gremio, yo que había de pedir ocho horas de trabajo!... Yo no pedía tonterías de esas. Yo lo que pedía era aumento de jornales;, que en cada mes hubiese tres ú cuatro domingos más de los que hay, y luego decíar «¿cuántas horas tié el día'? veinticuatro; pues güeno, deciseis pá el descanso; y de las ocho reatantes, tres entre siesta y almuerzo, dos pa poderse uno estruir, y de las tres que quedan, pus podríamos trabajar... un ratito^ UQ día sí y otro no... y entonces vendríamos á trabajar, poco más ú menos como un empleao... ¿Se pogresa ú no se pogresa?... ¿Sepogresa?... ¡Pus yo digo que no hay quien* pogrese con diez horas de trabajo y un gui-

Sao de patatas!... ¡Natural! (Se mete en la obra. Sale un grupo de Albañiles sacudiéndose y poniéndose algunos las chaquetas. Uno de ellos se para á desdoblarse los pantalones apoyando el pié en un sillarLos demás se detienen.)

Alb. i.** ¿Qué? ¿Tú vienes en cá el Chato á comer? Alb. 2.^^ ¡Quita hombre! Yo no vuelvo: si nos dieroa

ayer unos callos, que ni«con escofina... Alb, l.*^ ¡Pero estáis oyendo! ¡Mira que eres exa^

geraol...

— u —

Alíj. 2.'' ¡Ksla verdal

Alb. 1." Di que tú eres pá las coroidas una especie

de ruinseñora... y ná más. Alb. 2.° ¡Güeno, pus que sus aproveche!... {Yo me

voy en Cá Renduelez! (Vase por el callejón arriba.)

Alb. 1.° ¡Anda ande quieras!... ¡03'e, tú, que te cuelen el caldo, que eso es muy sano!... (vanse

riéndose.) DOR. (Sale con una tartera en la mano.) ¡Recontral ¡Va-

mos!... ]Si no lo via no lo creía! ¡Pus vaya una cosa que má puesto esa en la tartera: , un tomate con sal, y media libreta! ¡No, y es lo que ella habrá dicho: de ponprle algo que sea dalimentol... |Ma matao!... ¡Y con la gazuza que ma sobrao del almuerzo!... ¡Y lo que más me enrita es que luego voy á casa, y encima de esto, dice que se gasta mucho, porque me tié que poner tóos los días dos prencipios! No y bien mirao aquí tengo dos prencipios... ú prencipio por el pan ú prencipio po el tomate... ¡á elegir!... ¡Ahora, que este tomate me lo como yo, pero este tomate le hace daño a ella á la noche... corno me

llamo Doroteo! (Se sienta en el suelo y come.)

Obd. (saliendo.) Buen provcchito.

DoR. Adiós. Obdulia.

Obd. ¿Sabe usté si ha bajao ya Donisio?

DoR. No, entavíaestá arriba.

Obd. ¿Me quié usté hacer el favor de darle una

voz?

DoR. Y media docena, (se levanta.) Oye, Obdulia,

¿sabes que estoy haciendo una oservación?

Obd. ¿Cuala?

DoR . Que se quede entre nosotros, ¿eh?

Obd. Pero, ¿qué es?

DoR. Pos que te vas metiendo en carnes de una

manera que no me extraña que haiga tanto sarampión.

Obd. ¡Vamos, vamos, tío guasa; llame usté á Do-

nisio si quiere!...

DoR. Voy, voy... pero que te coste que más indi-

gestólo el tomate. (Llamando.) ¡Donisio!

DiON. (Arriba.) ¿Qué?

DiON.

Obd.

Que han llegao los gahis.

(idom.) Voy.

Vete por la puerta de allá que baja por la

otra escalera.

¡Gracias, ssñor Doroteo! Vamos, hija, (vanse

al callejón. Baja Dionisio y arrimados á la pared de la obra^ por el lado del ealllejón, se sientnn á comer.) (Se sienta y sigue comiendo.) Con mUJereS aSÍ...

me río yo de los municipales de caballería.

ESCENA ni

DICHOS. RAMÓN, ELEÜTERIO, EUSTAQUIO y ALBAÑIL 3* Salen de la obra

Eluiut.

Alb. 3.0

Alb. 3.«

¡Pus ná, que lo que es anoche, nos hiciste la cusca!

¡Hombre, no sería tanto! ¡No, cuasi ná! Que te digan estos. Toa la noche esperándote en la taberna de la seña Justa y el nene sin darse á luz. ¿No saliste?

Hombre, iba á salir, pero lo que pasa, empezó la Soledad con que «¡si no salgas, que si luego vienes tarde y no puedes madrugar!...» Total, que me quedé. Ya lo vimos...

Por no andar con camorras. Y porque eres un bragazas, dilo de vez.

jUstaquio, no digas burras! ¿Qué burras? ¡Ha dicho el evangelio! que eras de soltero el primer gachó pá las juergas, y el primer tío trayéndose alegrías y chirigotas y cosas... Te has casao, ¿y qué? Pus que tu mujer te tasa el tabaco, y te acuesta á las nueve, y no te manda á la obra con babero por milagro... Pero quisiá yo ver como te lleva por dentro, (se ríen.) ¡Tié razón!

(Con energía.) ¡No la tiene!

La tengo. Y te lo digo porque te aprecio, y

una

Tú,

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porque siento que un hombre como tú, estés haciendo de reir á los amigos... (cod

Ironía.)

R^M. Hombre, eso...

Eleut. Eso es la pura verdá. ¡Haciendo de reirl Y te diré más; te diré que me choca que un tío con quinqué, que ha corrió más que el viento, y que sa metió hasta en las rendijas, ignore á estas horas que no hay denguna mujer que valga la pena de que un hombre se esclavice por ella. (Muy acentuado.) ¿Lo oyes bien? ¡denguna!... ¡Natural que dengunal Hombre, alguna si que habrá.

Denguna. (Cou energía.) ¡Puede que la mía!...

(Hace un ademán para contestar y se detiene, cambiando de gesto.) ¿Tú lees el Heraldo por las noches? jYo, sil...

Pus allí vien la mar de noticias, (a ios otros.) ¡Vamos á ccmerl

Oye tú, ¿qué quiés decir con eso? (Muy enfadado.)

Que me dan lacha ciertas cosas... y me atufa verte aborregao... ¡y que nal anda con tu mujer... y allá tú, y no salgas de noche que hay relente; pero no hagas de reir á los amigos, ¡es un consejo, créemelo! Vamos á comer. Ram. Güeno, pero oye tú... es que... aguarda...

Habla claro... que... (Xodo esto con gran energía.) Eleut. Hasta luego. (Vanse primera izquierda.)

ESCENA IV

RAMÓN y DOROTEO

Ram. (Con desesperación.) ¡Rediez! ¿Pero qué puñalá

quié darme esrte hombre que no hace más que tentarme la carne sin saber donde clavar? ¡Toos los días lo mismo!... esa risa hela y guasona que me azara, y esas palabra»

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que no dicen ná, y sin decir ná me tién sobresaltao, y me quitan el humor y hasta me angustian... ¡la verdal— Que si hago de reir... que si no hay denguna mujer que valga la pena... que si la mia es igual que todas... que si soy un lila... ¿Qué lila soy yo con ser honrao, con no dejar mi casa por la taberna, ni mi mujer por el vino; ni quién pué reirse de que un hombre diga que su mujer es pa su vida la primera del mundo, si la mujerío vale? ¡Rediez! ¿Querrá decirme que mi Soledad no es lo que es?.. ¡Pero, no, recontral... ¡qué pienso yo! ¡que ha de ser eso! ¡Maldita siá!

DoR . (Acercándose. Habla con la boca llena.) Te digO,

que si no hubiá sio... Ram. ¿Qué dice usté, tío Doroteo?

DoR . ^Más claro, limpiándose los labios con el dorpo de la

mano.) ¡Que SÍ no hubiá sio por lo mal alimentao que está uno, salgo y le doy una pata en los ríñones al sujeto ese que le tién que poner veintiséis lañas!

Ram. ¿Lo ha oído usté?

DoR. Lo he oído á él... y te veo á tí ahora atorto-

lao... con una cara que si te ponen en la gorra una cruz y el R. I. P..., paeces talmente una esquela é funeral. (¡.Qué es eso? ¿es que las gansás de semejante guarro te van á hacer á tí que te metas en las Arrepentías?... ¿Que se burla de que no dejes sola á tu mujer por las noches?... ¿Y qué? Lo mismo que tú estuve haciendo yo de recién casao por espacio de un día ú dos.

Ram. iSi es que no es eso; no es que se burle: la

burla es franca, y escuece más ú menos y pasa: es que me aconf=ejay en el consejo no se ve la intención, y me dice cosas... ¡vamos! que á mí, tío Doroteo, tengo un carácter, que á mí, si me avisa usté de una puñalá, dígame usté, te la van á dar mañana á media noche, en la esquina é tu casa, y no la temo: voy buscarla con el corazón entero y la navaja en la mano; pero no me diga usté que me la van á dar sin saber cómo ni

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dónde, porque veo la traición en tóos laos, y voy andando por meta é la calle y me paece que hasta de entre las piedras va á salir la mano que me dé el golpe. Y eso me pasa con Eleuterio... ¿Qué me quié decir que no me dice ná y que no calla?

DoR. Pues ese te quié decir que te tié envidia, y

créete á un peón de mano, que es una especie de Evangelio con siete reales de jornal, que te tié envidia, porque es un bicho malo que se ve despreciao, y que quié hacerte como él, despreciable... ¡ni más ni menos!...

Ram. ¡Usté esageral

DoR , ¡Que esagero!... Yo soy algo tío de tu mujer,

un poco amigo tuyo particular, y hasta cuasi una persona experimenta, y tú no mas hecho caso ni como tío, ni como amigo, ni como ná... Y. contra lo que yo te aconsejé, le abriste á Eleuterio la puerta é tu casa, y contigo y con tu mujer ha ido de cuchipandas y de jolgorios, y en tu mesa ha comió, y no salía de vuestro láo con el aquel de ser cuasi tu hermano... ¡Ramón, no has hecho bien!...

Ram. Hombre, es que un amigo que lo es dende

que jugábamos juntos de creaturas...

DoR Ríete de eso: de creaturas se juega á la toña

y de hombres al tute, que es más serio: eso, al tute, y hay quien se va á las Vistillas, y procura verte el juego á ver si te da capote... por eso te digo... Rompe con Eleuterio, niégale hasta la palabra é Dios y déjalo que diga...

Ram. ¡No, lo que es eso no! Eso que quié decir y

no lo dice... eso me lo va á decir á mí solo,

y va á ser hoy mismo, se lo juro á usté. (Enérgicamente.)

DoR. No seas tonto.

Ram. ¡Deje usté... no hablemos más de esto! — Si

vié la Soledad con la comida, dígala usté que ma mandao el maestro á su casa por un nivel y que vuelvo de seguida, (vase.)

DoR. ¡Gücnol... Ese golfo quié perder á este chico.

¡Qué Eleuterio!... Es más malo que un mes

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sin trabajo. Y, sin embargo, le oye uno hablar y dan ganas de ponerlo en una urnia... Yo lo tengo comparao á un cúbete de esos ■que mientras van por el aire brillan, que le encantan á uno; pero llegan arriba, se apagan, y ni Dios sabe ande va á caer la caña... y á veces le cae á uno en meta é los sesos... Y, en cambio, Ramón es una barra de Viena de puro güeno. Gracias que yo vegilo, y no pararé ha&ta ver el ganso ese qué es lo que

se trae con ese chico. (Vase á la obra.)