La cuarterona, drama original en tres actos · Capítulo real 7 de 9

ESCENA SEXTA

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.

ESCENA SEXTA.

CARLOS. [Solo.)

Aguardaré; pero en vano. Quizás al obedecerla ahora, lo hago por la última vez. | Yo que me prometia que Emilia y su padre habrían desistido! Pero ya se ve , el D. Crís;;^ pulo es un verdadero acéfalo ante mi madre, y coma>di un autómata. Respecto de Emilia^ ¿quién fia en la vo)ríitad de una mujer tan necia? [Mi madre les ha haJ>^do sin duda y les ha convencido! Ellos , que en medio de tanta vanidad tienen tan pocos escrúpulos cuando se trata de sus intereses ó su ambición... Está visto que mi madre, tenaz como siempre, no retrocede , y mi esperanza queda desvanecida con la nueva aceptación de D. Críspulo y su hija. Por fortuna habia previsto el caso y trabajaba por mi cuenta. Partiré, llevaré conmigo á Julia, si quiere seguirme, á otros países en donde no imperan estas mezquinas preocupaciones coloniales. Una vez allí, mi madre habrá de perdonarnos y aceptar mis socorros , si es que, como teme, nuestra fortuna desaparece con mi repulsa al matrimonio que me exige. |0h madre mia! Yo trabajaré para que tengas opulencia si es preciso; ¿pero debo plegarme á la injusticia? ¿Debo inmolar á tu ambición la dicha de dos ^ seres que tú no puedes menos de amar? jOhl yo creo que Dios me escucha; y él que penetra las intenciones, no puede ver en mí un hijo ingrato... Oye, Jorge; y Julia, ¿cómo está?

ESCENA SÉPTIMA.

CARLOS y JORGE.

La calentura no disminuye. Ahora voy á la botica por esta receta que acaba de dejar el médico.

A ver: una preparación calmante de las más enérgicas . Por supuesto que el doctor habrá dejado instrucción clara del tiempo y forma en que debe la enferma tomar esta bebida.

Una cucharada cada dos horas.

Ten cuidado. Si tomase algo más , sería peligroso y tal vez mortal.

Esté su merced tranquilo.

Bueno, vé corriendo... A propósito... Ove: pienso partir cuanto antes , tan luego como pueda burlar la vigilancia de mi madre...

V JORGE.

Mí^'^fi el niño Carlos.

Estoy decidido. Trataré de persuadir á Julia á que me siga.

jAhl Comprendo.

Tú la servirás de guia y custodia cuando llegue el caso, es decir, tan luego como esté en disposición de ponerse en camino. La facilitarás todos los medios, é iréis á reuniros conmigo en donde ella te dirá. ¿Habrá modo de que reciba ahora una carta mia?

La señora mandó que no se dejase entrar en la habitación de Julia más que al médico. Juana la asiste con igual orden.

jFatalidad! Se pierde un tiempo precioso... ¡Si yo pudiese hablarla í ¿Dónde está la señora?

¡Ahí niño. Si la señora viese á su merced acercarse al cuarto de la enferma, todo se lo llevarla el diablo.

Es verdad, tienes razón; y lo que más conviene es que no sospeche de mi proyecto... Escribiré, y cuando regreses con la medicina 5 harás porque llegue á manos de Julia una carta. Vé^, pues , á la botica, y vuelve á buscarme aquí ó en mi cuarto. {Vase Jorge.) Necesito marchar antes (le lo que pensaba. Haré porque ella parta después con Jorge. Por lo pronto permaneceré soltero y libre. Mientras no sea de otra, puedo ser suyo. [Ja á escribir y desiste al ver á la Condesa,) jAh! ¡mi madre!