La leyenda del Cid · Capítulo real 12 de 12

CAPÍTULO XV

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CAPÍTULO XV

alvak. Pero ¿quién era? ¡Por Cristo,

que me tienes en un potro! ordoño. Juzgadlo vos por sus hechos de los que hallé testimonios: mató á un príncipe: engañó y difamó á don Alfonso perdió y robó á los tres condes, á doña Urraca dio un tósigo, azotó á mis nobles primas, juntó en Valencia un manojo de traidores en el tiempo que estuvo allí con nosotros; de las cuevas del alcázar falseó las llaves mañoso; prometió á Valencia á Bdcar; y si á tiempo no le cojo, incendia una de estas noches la leña de nuestros sótanos, nos arma á los mudejares, abre á Búcar los cerrojos del postigo bajo, y diestro nos ahuma como á tordos en un sauce, en el alcázar por él convertido en horno. Alvar. Pcro ¿quién era? okdoño. El más vil,

y el más gran traidor del globo; su nombre será en Castilla de toda infamia sinónimo. Yo le llevaba á Valencia para que, según los códigos juzgado, acabase en público y en patíbulo afrentoso; pero viendo, del camino guarecido tras un bordo, venir el convoy del Cid,

Alvar.

Ordo.ño.

por no daros más estorbos

ni pesadumbres, metíle

en el robledal de Tormos.

Le até á uno de los de marras;

y como á un perro rabioso,

le clavé con un venablo

por las espaldas al tronco.

— ¡Cómo á don Sancho! — dijo Alvar

recordando melancólico

la gran traición de Zamora.

— Ley del Talion — dijo Ordoño;

si vos le hubierais cogido,

su fin no hubiera sido otro

que el suyo.

¡Torpe de mí!

¿era, pues?

Bellido DOlfos.

FIM

PQ Zorrilla.;/ Koral, Josó

6575 La leycnds del Cid

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