La obstetricia en México · Unidad 36 de 150
Unidad de lectura 36
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Si este sacramento se diera á domicilio, ó se tuvieran siquiera por caridad á los niños, que bastante derecho tienen á ella, los bautisterios convenientemente dispuestos, con estufas que mantuvieran una temperatura constante y apropiada, y con el agua tibia; y las autoridades ó corporaciones de beneficencia, pusieran gratuitamente al servicio de los pobres, vehículos adecuados que los condujeran con sus hijos á estas ceremonias, de cualquier culto que fueran, la patria ganaría más ciudadanos y las sectas perderían menos creyentes.
Volvamos á nuestros niños que acaban de nacer. Sucede que muy pocas veces se les examina para saber si no tienen ningún vicio de conformación que reclame intervención médico-quirúrgica corno las parálisis, perforaciones del velo del paladar, adhesión exajerada de la lengua al piso de la boca, imperforación del recto, impermeabilidad de la uretra, de la vagina, de las fosas nasales etc. y por lo mismo, estos defectos son notados cuando han ocasionado la muerte ó varios trastornos; y á veces pasan desapercibidos y matan al niño poco á poco.
No es raro tampoco que los niños sufran las consecuencias de una alimentación insuficiente, debido al ningún cuidado que han tenido las madres durante su embarazo para preparar sus pezones; descuido que pagan con los sufrimientos que les determinan, la succión, las grietas y á veces los abscesos.
La lactancia, entre la clase acomodada, se encomienda con
frecuencia á las nodrizas, porque la madre que quiere conservar la morvidez de sus senos, ve como poco aristogrático alimentar á su hijo con su propia sangre impartirle los cuidados que ninguna otra hembra al ser que llevó á sus entrañas.
Si las nodrizas se tomaran con los requisitos que prescribe la ciencia, el mal quedaría casi subsanado, pero desde luego sucede que un niño acabado de nacer, recibe la leche de una mujer que hace varios meses que dio á luz á su hijo, por lo cual el alimento no está adecuado, puesto que la leche varía sus cualidades hasta el 2o ó 3? mes ajustando sus variaciones á la fuerza digestiva de los órganos del niño. Esta es la causa de las diarreas, vómitos, cólicos y aun de la muerte de muchos niños.
La nodriza puede transmitir al niño, enfermedades ó diátesis que no han podido serle diagnosticadas, ya porque no haya habido tiempo para observarle, ya porque de buena ó de mala fe oculte sus padecimientos, ó porque el diagnóstico no sea fácil. El cambio repentino en la alimentación de la nodriza hace cambiar las cualidades de su leche, así como los desórdenes de todo género á que se entregan clandestinamente. Fonssagrives cita un caso de convulsiones en un niño ocasionadas por dosis repetidas de alcohol que tomaba su nodriza, y que no eran suficientes para embriagarla; y nosotros en la clínica del Sr. Dr. Ricardo Vértiz, hemos visto casos de agavismo debidos al abuso del pulque en las madres. De paso diré que el agavismo caracterizado por la pigmentación de las conjuntivas, pterigiones, pinguéculas, carnosidades perikeráticas, degeneración grasosa de la papila óptica, entorpecimiento intelectual, idiotismo, etc., lo hemos visto en niños á quienes se les daba pulque para destetarlos ó procurarles el sueño. Estas afecciones, según nos decía nuestro profesor el Sr. Vértiz, no son raras, lo cual se comprende dadas las costumbres é ideas de nuestro pueblo. Aden:ás de estos males, el alcohol que se elimina por la leche como por las otras secreciones, produce en los niños la eclampsia, la epilepsia, el idiotismo y los catarros gastrointestinales.
En los hijos de los pobres, la escrófula y la tuberculosis tienen por causa las pésimas condiciones higiénicas en que viven: su habitación es un cuarto estrecho cuya puerta se entreabre en el día y se cierra durante la noche, donde viven muchas personas con sus animales, brasero, común, etc. húmedo, sombrío, mal ventilado, próximo á pantanos, acequias, charcos y albañales.
El aseo es generalmente nulo.
Los alimentos consisten en frijoles, tortilla, pan de granillo, chile, atole, tripas y otras visceras inmundas y el indispensable pulque. Como de esta alimentación participan los niños, frecuentemente desde el cuarto mes de su nacimiento, son víctimas de las enfermedades del aparato digestivo; siendo común ver que las madres, poco ó nada se preocupan porque el niño sufra constipaciones, como porque tenga varias evacuaciones, verdes, blancas ó amarillas.
En la clase media, las madres, para tener tiempo para sus labores, tocado ó diversiones, suplen la leche propia con papillas de maicena, tapioca, saagú, sémola etc. que con frecuencia producen los resultados de que hemos hablado.
El uso de chupones [muñequillas] y mamaderas, ocasiona también diarreas y el algodoncillo, porque no se tiene con diches objetos el aseo escrupuloso que requieren. El uso de la mamadera se hace de la manera más inconveniente: ponen en ella no la cantidad de alimento que va á tomar el niño, sino la que cabe en la vasija; cada vez que se acaba la leche la reponen y no lavan dicha mamadera sino cuando dá un olor demasiado ácido. Además, con este procedimiento, unas veces el alimento está caliente, otras frío y nunca á temperatura conveniente. En todas las clases, las horas de dar alimento al niño son aquellas en que llora, sea cual fuere la causa, que hasta después se investiga.
La costumbre de poner á los niños los pañales en que han orinado, luego que se secan; además de ser una porquería, les ocasiona eritemas, que son vulgarmente tratados con albayalde, y esta es la causa de muchos cólicos.
Los peligros de la dentición son aumentados con los procedimientos que las madres emplean con objeto de ayudarla. Dáñalos niños para que calme el escorsor de sus encías, muñequillas de linaza, argollas de hule, pedazos de pan, de tortilla, de elote, cebollas, etc., que son otras tantas fuentes de las afecciones del aparato digestivo. Yo he visto á un niño de seis meses de edad, arrojar bajo la influencia de un purgante de calomel, un rabo de cebolla que le habían dado con el objeto mencionado, cuatro días antes de esto, por supuesto después de grandes sufrimientos del pobre inocente.
El uso ó abuso de los placeres matrimoniales es también otro mal para el niño, así como para la mujer y para el nuevo ser que
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conciba, puesto que la madre en tales casos tiene que mantener á tres individuos con un solo aparato digestivo, que por enérgico y bien alimentado que esté no podrá sostener el gasto sin detrimento de uno ó de todos. En el caso de que la mujer no conciba, el solo órgano genital, que con frecuencia provoca el retorno de las reglas, lo que no es menos malo, basta como lo prueba la experiencia, para modificar la calidad y cantidad de la leche, determinando en el niño el estado patológico que conoce el vulgo por chifiileza.
El destete se hace sin método alguno, en tiempo inoportuno y dando al niño alimentos los menos apropiados, los de que hemos tratado en otras partes.
En esta época, que es generalmente cuando el niño empieza á querer andar, se le pone en los andadores ó se le trae suspenso á los tirantes ó de una manita: tales inquisiciones son obstáculo para la respiración, movimientos é igual desarrollo de todos sus miembros. Además de esto se les prohibe el uso de la mano izquierda, lo que trae el menor desarrollo de la mitad correspondiente del cuerpo, debido al menor ejeicicio. Este desigual desarrollo es tan común, que se le juzga el tipo déla normalidad.
Sus vestidos que poco ó nada varían sea cual fuere la estación, son siempre malos como sus alimentos, sufre además la falta de aseo y las sevicias que crecen con su edad y que constituyen para sus padres el único medio de educación.
Inútil me parece repetir que los padres en esta edad como en todas, ven con la mayor indiferencia las enfermedades de sus hijos y que ocurren á los Médicos cuando han agotado su arsenal terapéutico casero y ven los alarmantes progresos que ha hecho la enfermedad.
Los niños de la clase acomodada son entregados á las niñeras, que no les escasean las sevicias y que procuran por este medio ó con cuentos de ogros y viejos, que los hacen pusilánimes, tenerlos en inacción para molestarse menos.
Sus vestidos están siempre de acuerdo con la moda pero nunca con la higiene.
Sus habitaciones siguen con su aire confinado y poca luz. porque el aire libre y el sol, son vistos allí como los más nocivos agentes y se procura evitarlos.
La alimentación es muy buena, pero para el niño es nociva, pues los quesos añejos, conservas alimenticias, jamones, etc., son de
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difícil digestión; y los vinos, estimulantes de que no necesitaría si se le dieran buenos alimentos, obran ayudando á provocar las afecciones gastro-intestinales y embotando poco á poco las funciones cerebrales ó provocando accidentes graves y violentos.
Respecto á la adolescencia, lo que merece fijar más nuestra atención, son los vestidos y algunas costumbres, cuya influencia para la salud es más marcada en la mujer; pues en cuanto á alimentos, habitaciones, etc., poco hay que decir que no sea repetición de lo que hemos dicho.
En el hombre el vestido satisface por lo general, como abrigo; pero adolece de los defectos de ser una materia prima, de colores y tejidos poco adecuados al clima, estación y ocupaciones á que cada joven está sujeto; puesto que la elección se hace casi siempre con arreglo á su precio ó á la moda, pero nunca conforme á la ciencia.
En las mujeres pasa igual cosa; y además andan mal abrigadas de la cintura hacia abajo, lo que las expone á los enfriamientos, origen frecuente de las dismenorreas. Pero lo más nocivo para ellas es el corsé, porque en esta época en que aparece una nueva función, la mestruación, ese aparato la perturba desalojando unas visceras, comprimiendo otras y dificultando el curso de la sangre en todas.
Se sabe que el uso del corsé altera no solamente las formas exteriores sino las de las visceras [hígado, bazo, pulmones, etc.] y no es posible creer que estas modificaciones orgánicas no determinen cambios funcionales.
Nuestro distinguido profesor el Dr. Dn. Juan M. Rodríguez, nos decía en su clínica: que muchos casos de dismenorrea, escurrimientos leucorreicos, desviaciones y descensos del útero, así como la enfermedad que él ha estudiado tan bien, y á que ha dado el nombre deamenodismenorreaexfoliativa, [dismenorrea membranosa de algunos autores] tienen por causa el abuso y aun el uso del corsé que desalojando las visceras abdominales rechaza el útero hacia abajo relajando sus ligamentos y le mantiene en un estado de congestión constante por el obstáculo que pone á la circulación venosa.
He aquí una pequeña estadística que he podido formar con los datos que me han ministrado algunas señoritas ó sus mamas y tres lavanderas que me han permitido examinar la ropa de sus amas, Todas las observadas usan corsé desde muy niñas; algunas desde
la edad de seis años, do cumplidos. Sobre 49 casos repartidos como sigue tenemos:
Número de casos. EDADES. Padecimientos.
años. Ninguno.
, , Escurrimientos leucorreicos y dismenorreas más ó menos do-
lorosas y molestas. ,, Dismenorrea y metrorragias.
,, Amenorrea y escurrimientos
leucorreicos.
Dismenorrea
14 a 19
l8 á 2G
17 á 23
19, 20 y 22
13 á 15
15 a 20
Total 49
Por poco valor que tengan estos datos, indican que las mujeres que mestruan bien constituyen la minoría; y me ha llamado la atención encontrar un número relativamente menor de mujeres desarregladas entre las jóvenes que he visto en los hospitales y fuera de ellos, pertenecientes á la clase proletaria y que nunca han usado corsé, pues de 50 en que he tomado datos semejantes á los anteriores, he encontrado 20 que mestruaban con toda regularidad. Si no es al corsé á quien se debe acusar de estos desarreglos cuáles son las condiciones mesológicas que hacen que no suceda igual cosa en las mujeres pobres cuya vida se pasa en las peores condiciones higiénicas?
Varias señoritas me han dicho que no abandonan su corsé, no solamente porque sin él su talle se ve feo, sino porque cuando se lo quitan y siguen sus labores, sienten muy pronto un cansancio en los músculos del dorso y del pecho, que les es insoportable. Pues bien, ese cansancio ¿no significa acaso la atrofia por falta de trabajo de esos músculos que duelen y que necesitan la ayuda del armazón llamado corsé?
El corsé es causa de esterilidad por los flujos que ocasiona; y de los abortos, partos distócicos, y otros males, por lo demás que hemos dicho. Y por último, muchas mujeres pierden el amor de sus maridos, á veces, cuando aun no ha pasado la luna de miel, por los males que les ocasionó la prenda más querida y á la que según ellas, debían más adoradores.
Ninguna madre prepara á su hija para la nubilidad, instru-
yéndola sobre la conducta que debe observar cuando llegue á este período de su vida, por temor de despertar en ella la malicia. Precaución que á más de las veces da resultados fatales en todo, porque la primera regla sorprendiéndolas, excita su curiosidad, el temor á veces y la vergüenza siempre. La niña consulta confidencialmente á sus amigas sobre lo que le pasa y hace cosas inconvenientes para suspenderse la mestruación y ocultarla á su madre, quien sorprende generalmente el secreto de su hija por enfermedad ó caso fortuito, pero siempre cuando han pasado varios pe ríodos. Entonces se concreta á darle reglas empíricas para cada vez que mestrue, de las cuales muchas le son nocivas como la de evitar el aseo hasta que han transcurrido ocho días por lo menos, de aquel en que empezó el escurrimiento. Esta práctica les ocasiona el plúrito vulvar, causa frecuentemente del onanismo, los eritemas de los muslos y órganos genitales, y á la larga, por la acción irritante del líquido catamenial que da ese olor nauseabundo que todo el mundo conoce, vienen los escurrimientos leucorreicos, cuya acción debilitante es poderosísima, Ese exceso de pudor mal entendido hace que las jóvenes considerando el funcionamiento de uno de sus aparatos como el acto más vergonzoso, ocultan casi siempre cuanto á él se refiere, aun en caso de enfermedad grave, comprometiendo de esta manera frecuentemente el tratamiento médico, y muy á menudo la reputación del facultativo, para con el vulgo. No se privan de tomar ciertas frutas, bebidas y alimentos ni se sustraen á los enfriamientos, al uso del corsé, al baile, paseos exagerados en coche, á caballo ó á pié; al uso de las máquinas de coser de pedal y otros ejercicios: y por último, con pocas excepciones, ven como normal el desarreglo en sus reglas, y pasan la vida sin pedir los auxilios de la ciencia hasta que el dolor de hijada ú otro sufrimiento agudo las obliga».
Más justificado es este triste cuadro, aunque adoleciendo como el anterior de generalizar demasiado, pues ni la edad del autor ni su clínica hospitalaria ni la práctica civil, le habrán suministrado la cantidad de observaciones y datos que para llegar á exactas conclusiones se necesitan. A título de dato étnico es como aceptamos lo transcripto, pues en verdad ello describe lo que por lo general y común actualmente se observa en nuestras clases sociales.
Como factores de todo lo señalado, indica el Sr Estrada estos;
«La generación que siguió inmediatamente á la conquista, su-
poniendo que nació de raza pura mexicana, tuvo que ser forzosamente más débil, porque sus padres que habían sufrido la acción debilitante de la guerra, del hambre y de las pestes; en su abatimiento moral la pérdida de su patria, de sus bienes, de su familia, de su libertad, de sus costumbres y de su religión, desatendían el desarrollo físico y moral, considerando quizá que en tales circunstancias, una vida corta como decía Plinio, es el mejor don de la Naturaleza. Esta infeliz generación, creciendo en la esclavitud siguió debilitándose por las matas condiciones á que se le redujo.
Empezó á cruzarse con la raza hispano-ibérica produciendo la raza mestiza, que débil ya por herencia continuó degenerándose porque su situación no se diferenciaba de la de los indios puros.
Los cruzamientos sucesivos y la opresión de los conquistadores, hicieron que todos los pueblos, en su imposibilidad de seguir las antiguas costumbres de los mexicanos y de gozar los fueros de los españoles, olvidaron lo bueno de aquéllos y tomaron lo malo de éstos, es decir, enfermedades y vicios que han sido trasmitidos de genaración en generación hasta llegar á la actual en que parece que se han refinado.
Nuestra generación no guarda un estado peor, debido á que en cada generación ha habido muchísimos individuos que no han sido viciosos, miserables é indolentes, los cuales en su unión con los debilitados, han preparado algo ó prevenido la mala herencia congéuita que deberían tener sus hijos y los males consecutivos á una educación inconveniente. Además los cambios sociales, las instituciones políticas, la civilización en las masas y el progreso en las ciencias, las artes, industrias, etc., han coadyuvado con su poderosa infidencia á la regeneración. Sin embargo, en medio de nuestra independencia, con nuestro gobierno democrático republicano y con nuestro progreso tan decantados vemos impávidos la degeneración de nuestra raza, sin preocuparnos ni por lo efímero de su existencia ni por su exigua progenitura».
No es este lugar de refutar algunos errores de apreciación que se deslizan en los últimos párrafos; esto se hará en su correspondiente lugar (4^ Parte). Si el Sr. Estrada hubiese leído la cbra del Dr. Juan de Cárdenas, «Problemas y secretos maravillosos de las Indias» (México, 1591), habría modificado sus ideas y buscado en otra fuente el origen de los males que nos aquejan.