La poesía lírica en Cuba: biografía y crítica · Unidad 18 de 111

Unidad 18 · MANUIX DE Zi:<^UEIRA Y ARANÍJÜ 55

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MANUIX DE Zi:<^UEIRA Y ARANÍJÜ 55

propósito publicamos en El Moro Muza, periódico que á la sazón salía á luz en la Habana. — ¿Quiere que le digamos al Sr. Prieto lo que nos valió ese trabajo de ligera forma, aunque no escasa intención? Pues en un papel, de cuyo nombre no queremos acordarnos, se nos llamó Jilihusteros y otra porción de cosas, afirmando que al hablar de la Universidad, aludíamos al fusilamiento de los estudiantes; cosazas, todas ellas, á cual más ultrajantes y estúpidas.

¡Menguado empeño y condición bellaca, que tantos males ocasionó á Cuba!

El artículo de FA Moro Muza dice así:

NOVEDADES... NUEVAS

(KSriLO Á LA moda)

Por fin, llegó el momento, que todo llega en este mundo, y las puertas se abrieron, y brilló el gas por su... presencia, y se reunieron los bohemios, y... allí fué Troya.

A mí me dispararon un discurso, ó cosa así, no sé cómo ni cuándo; pero... ¡cá!... No puede ser... Este discurso no pudo haberse pronunciado sino allí; sí, señores, allí.

¿Dónde es allí?... Ya lo verán ustedes.

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;Qué lujo de palabras el de tal discurso! Mentira parece que se permita alguno ese despilfarro, cuando todos aseguran que estamos... como tres en un zapato.

Comienza el preopinante, como decía el otro, con una clasificación de las ciencias que da el opio. Es decir, el opio, precisamente, no, pero produce los mismos efectos.

¡Qué gravedad!... ¡qué elevación de miras!... y sobre todo, ¡qué apostrofes!...

¡Vamos, si cuando les digo á ustedes que es cosa de desmayarse!... ¿Me querrán ustedes creer?...

La imaginación sigue constituyendo la mitad más hermosa del entendimiento humano; y esto, aunque me tiene sin cuidado, francamente, no lo comprendo.

La Universidad, con sus claustros desiertos, abatida y postrada, está como diciendo al honrado padre de familia:

<'. Aquí de ciencia y saber sólo nos queda el recuerdo; si le he visto no me acuerdo; memorias á tu mujer.;'

La Academia de Ciencias Médicas, anémica; sí, señores, anémica, y esto me parece muy fuerte.

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En fin, lo único que está flamante, nuevecito... es la Asociación de bohemios.

Y ;por qué?... ¡Ah! porque en esta desgraciada colonia no ha habido poetas, y... ¡vean ustedes lo que son las cosas!... como no conocíamos esa « planta maldita con frutos de bendición...» no hay liada como ser hoJionio para estar flamante.

Respiremos.

Hay quien asegura, como en una conocida zarzuela, que no es todo verdad; quien dice que aquí ha habido poetas muy notables, que han merecido aplausos de Lista, Quintana, Villergas y algunos críticos extranjeros- pero ¡bah!... lo que -es a mí, después de haber leído ese discurso, no me convence ni una ametralladora .

¿Qué hizo Heredia?... ;Cantar con brillante estro la catarata del Niágara?... ¡Si por acaso hubiera escrito algún drama original!... Ya ven ustedes que fué un zascandil.

¿Y la Avellaneda?

Compuso muy buenos versos, ¿eh? pues me alegro infinito; pero, á pesar de alegrarme, y á pesar de sus magníficos dramas, ¿qué fué la Avellaneda? S

5b l.A POESÍA lírica EN CUlíA

Casi estoy por creer que no remendaba la ropa de su marido.

Es preciso desengañarse; aquí no ha habido poetas; no, señores, no los ha habido. El tanto por ciento lo llena todo: hasta el corazón de las suegras.

¡Oh dolor!... ¡oh desesperación!...

Después de esto, bueno será que ustedes sepan que el periodismo, ese cuarta poder del Estado— ;cuál será el sexto? — es una calamidad, porque, al fin y al cabo^ nada más fácil que escribir un buen artículo, meter mucha bulla— más que los carretones de la Habana — y convertirse, burla burlando, en un Castelar ó un Valera.

Luego, en los pe'-iódicos, se suministra la ciencia en dosis homeopáticas, y maldecimos del libro porque le encontramos pesado y prolijo.

Esto matará á aquello, que diría Víctor Hugo.

¿Me explico?

Decididamente, la Asociación de bolicinios viene á llenar un vacío, á realizar una obra veneranda.

Hila despertará el amor á las Letras, á las Bellas Artes, á todo; porque eso sí, no hay como decir que en Cuba hace

mam;i:i, de /tni kika v aram.í.) 59

mucho calor, para que llueva en las Batuecas.

El discurso inaugural es magnífico.

Su autor es un enamorado defensor de la ley del progreso, y esto... me reconcilia con el sentido común.

Habana II cíe mayo de 1876.

M. J. de Rubalcaba

Musa, contempla tu víctima.

Con este nombre comenzó á figurar en Santiago de Cuba, su pueblo natal, un poeta célebre en las faldas del Turquino, un trovador amigo de Zequeira. Como él, siguió también la carrera de las armas, rindió fervoroso culto á Apolo y á Marte, y ora la espada, ora la pluma, compartía sus días en el manejo de ambas.

¡Época de estancamiento y natural atraso atravesaron! Apenas si concebimos cómo con tan pobres elementos pudieron, uno y otro, elevarse á la altura c^ue lograron, sacando nuestras letras de la postración en que yacían, y abriendo nuevos y más dilatados horizontes á la juventud, siempre ganosa de gloria y de renombre. Por eso, en los versos de Ru-

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balcalba, nótanse defectos imperdonables en un escritor de su fama, aunque muchos necesariamente tenemos que atribuirlos al poco acierto del Sr. Balart, que fué quien coleccionó sus obras, sin cuidarse más que de presentarle «tal como fué, con todas sus incorrecciones y con todos sus defectos». ¡Procedimiento bien menguado, en verdad, tratándose de honrar la memoria de un poeta!

Pues qué ¿no tuvo el Sr. Balart que recoger muchos de los versos de Rubalcaba, de manuscritos que no estaban preparados para ver la luz pública? ¿acaso de borradores que debían permanecer en cartera? ¿tal vez de boca del mismo pue- , blo? :Y son estos los mejores conductos por donde pueden llegar á nuestras manos las obras de un poeta, ó bien por el contrario, estamos en el deber ineludible de recoger esos datos y depurarlos con el escalpelo de la crítica, pensando con acierto que su autor así lo hiciera, ó más bien que esos fragmentos, al pasar de mano en mano, y de boca en boca, habían perdido mucho en la forma y en su fondo? Preguntas son éstas, que, estampadas aquí, nos servirán de resguardo, por si alguno imagina que tratamos de