La redoma encantada, comedia de magia en cuatro actos en prosa y verso · Capítulo real 4 de 24
ESCENA V
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 3 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.
ESCENA V.
DON LAÍN. — EL CONDE.
Laín. {^Asomándose por la buhardilla.) ¿Dónde está ese bellaco? ¿No parece ya, eh ? Bien ha hecho en escurrirse, porque sino... ¡Cuidado con subírsele á las barbas á mi amo, por causa de mi muger !
Conde. ¡A buen tiempo me venia el socorro , si lo hubiese necesitado! Da treguas á tu valor, amigo Laín; que no te asalario yo [)ara que me guardes las espaldas , sino para que desuelles á mis arrendatarios,
Laín. Pero yo soy criado fiel , y por servirle...
Conde. Iletirenionos , porque ya es hora de penetrar en el cuarto de Dorotea. Está visto que su abuela sospecha de mí , y que por eso no vuelve á casa de tu suegra. La niña me gusta ; obsequiándola, encubierto con el nombre de don Juan , he advertido en ella una inclinación, que tiene visos de verdadera; su argos me la esconde ; razón para que yo burle su vigilancia.
Lain. El albañil habrá rolo ya el tabique que separa esta habitación de la de Dorotea. \o le eiicarsüie' el mayor silencio. ..Voy á ver si ha dcsj)achado. (/^Oíc.)
Conde. Nuestro valentón parece que se halla bien con !a Marizápalos. A ese mozo es menester enviarle á empizarrar el palacio del gobernador de Manila. {Entrase en la buhardilla.)
ESCENA VI.
{Sale de la buhardilla del terradillo , recatándose. — La luna se ha cubierto, y la oscuridad es completa.)
No podiíi permanecer mas tiempo delante de ese cadáver. Sola y abandonada se ha mnerto la infame bruja. No , si la hubiese encontrado en disposición de oirme, no hubiera yo dejado de implorar su ausilio para hacer una jugarreta al conde. Ya estarán las doce al caer, hora en que los brujos emprenden sus caminatas aereas: á la primera campanada, me pondria de patitas en el barreño de los untos para volar, montarla en una escoba, y cruzando los aires... {Dan las doce : Garabito tropieza en una artesa que hay en el terradillo, y cáese dentro de ella.) ¡Voto á cribas! ¡Lo que he cruzado es el suelo! Me he zampado en una artesa llena de agua. ¡Hit"! ¡que' frió! Y lio acierto á levantarme... No se que' revolución se obra en mi cuerdo. Y me \\\Miáo... {Desaparece por un momento y luego sale de la artesa volando, transformado en vieja.) \ Qne me escapo! ¡Que me vuelo! ¡Que me llevan los diablos á Barahona! {Algunos brujos salen por las chimeneas de los tejados, y cruzan el aire en la misma dirección que Garabito.)
L. V/X'V W^í V/X'V
ESCENA VII.
(Un desván.)
DOROTEA. EL CONDE.
Dorotea. Márchese usted al momento. Conde. ¡Q"e inhumana tiranía!
Dorotea. Mayor pena merecía
tan estrauo atrevimiento. Conde. Es demasiado rigor.
Dorotea. Quien paredes atropella ,
muy poco de una doncella
respetará el pundonor. Conde. {Aparte. ¡Que han de ser tan montaraces
las Lucrecias de trapillo!)
En fé de mi amor sencillo, debemos hacer las paces. Doiolea. Las hago , si usted se va. Conde. Óigame usted, y me iré.
Dorotea. Si me habla lejos, oiré'. Conde. Bien. ¿Desde aqui?
{Colocándose á cierta distancia de Dorotea.) Dorotea. Mas allá.
¿ Cómo usted se propasó á romper aquel tabique'* Conde. Primero que á usted esplique
la razón que me obligó, reciba ese don , señal de lo que agradarla estudio. Dorotea. Aunque es bien raro el preludio,
aparo en el delantal. {El Conde ¿cha á Dorotea en la falda un estuche de
alhajas , que ella abre j examina.) Conde. (Aparte. Según mi segura táctica,
es esta la gran retórica. Mas que tina pasión teórica, vale un donativo en práctica.) Dorotea. ¡Que' miro! Diamantes son. Tal regalo corresponde á un hombre rico. Conde. Es un conde
quien hace á usted ese don. Dorotea. ¿Un conde? Conde. El de la Viznaga.
Dorotea. Muy señor mió y mi dueño. (Sonriendo se.) Conde. Ese semblante risueño
mis esperanzas halaga. Dorotea. No hay que tomar á favor de mi labio la sonrisa. Me rio, porque la risa dice á mi cara mejor; y porque ¿quien se contiene al ver en este desván al conde mas perillán que toda la corle tiene? Conde. ¿Quie'n aqui me calumnió?
Dorotea. El que no proceda bien,
(onde.
sufra qnp todos le den
ol nombre que mereció.
Si un relralo verdadero
hace la fama de mí,
nada puede haber alH
ffue desboTire á'iin caballero.
Dirá la enemiga crónica
en ¿ti cónsura mas rígida,
que tuve afición á Brígida,
j quise después á Mónica ;
pero ¿es delito buscar
con afanoso tesón'
nn amante corazón,
y no poderlo encontrar?
Si no supieron las bellas,
á quienes rendí mi pecho,
ligarle con nudo estrecho ,
la culpa tuvieron ellas;
ó quizá del sumo Ser
fue decreto soberano
que yo suspirase en vano
entre mil, por la muger
que me pintaba la idea,
para que el alma en despojos
me llevase con sus ojos
la divina Dorotea.
Y acaso fue suerte mia
que yo a' usted me aficionase,
solo mientras ignorase
que un conde me pretendía.
Cuando ficciones renuncio,
¿con tal desengaño toco?
¿ Aprecia usted en tan poco
la franqueza del anuncio?
Diciendo mi calidad,
mi fe' sincera acredito.
Esa ingenuidad imito,
pues también digo vcidad.
¿Con que te pierdo? ¡Oh tormento!
¿Con que mi muerte deseas?
¿Que dices?
Que me tuteas,
y te apeo el trataniienlo.
Conde. ¿De dónde el liechizo sacas,
que avasalla mi altivez?
Dorotea. Se' yo desde la niñez. .
no espantarme de alharacas.
Como siempre en un rincón
encarcelada he vivido,
ratos de sobra he tenido
que dar á la reflexión;
y pesando en fiei balanza
mis cualidades un din ,
me pareció que podia
entregarme á la esperanza
de que algún hombre de bien,
que amor y honradez buscase,
ofrecerme se dignaí^e
una mano por sosten.
Esperando con afán
aquel protector soíiado,
en la buhardilla de al lado'
halle mi primer galán, '
Me habló de atnor: escuche;
dijo que me idolatraba;
por ver que maña se daba ,
idolatrar me deje.
Fue mi primera afición;
el tiene un pico de perlas:
le di, pues, sin defenderlas,
las llaves del corazón.
Decia para mi saya
muchas veces vo : recelo
que es don Juan un picaruelo;
pero si me quiere, vaya;
nómbreme suya , y me obligo ,
sagaz y tierna consorte ,
á lograr que se reporte,
y se contente conmigo.
Proyectos sin duda buenos ;
mas, para servir á ustedes,
¿quien era mi Gaiiimedes?
Todo un conde, por lo menos,
de amor celebre adalid.
que por sus triunfos gallardos,
el conde de picos pardos
le llama todo Madrid.
Firme , si al principio atónita ,
de tanto engaño en el piélago ,
digo á mi galán murciélago
que ya conozco su mónita;
y pues en tan mal camino
los pasos ha de perder,
lo mejor que puede hacer
es irse por donde vino.
Queden para otra beldad
esas joyas que me ofrece:
semilla son que perece,
sembrada en mi voluntad,
porque mas que dones ricos
vale el honor que atesora
esta humilde servidora
del conde de pardos picos, (Quiere irse.) Conde. Detente, esquiva hermosura,
deten el paso veloz,
porque me encanta tu voz,
aunque ofende mi ternura.
Si viste amor en don Juan,
¿cómo en el conde no fias? Dorotea. Amor de lúes y usías
va de boliií de bolán. Conde. ¿No puedo yo dar mi fe'
á dama de humilde cuna? Dorotea. ¿De que' nace que ninguna
le contenta á vuesarce? Conde, ¿Quien, Dorotea gentil,
quien contigo se compara? Dorotea. Eso mismito apostara
que lo ha dicho usted li mil.
En fin, supuesto que soy
una nina tan cabal,
y usted me adora leal,
á hacer un ensayo voy.
Hija de un mísero hidalgo ,
noble soy sin vanagloria:
ni adoro raí ejecutoría.,
ni me oculto lo que valgo.
A veces juguetoncilla
en casa , á veces apática, ,
parezco una diplumática
en tomando la mantilla.
Me hallo con disposición
de aprovecliar un caudal,
y al ver el ageno mal,
se me parte el corazón.
Perdón supiera pedir,
si ofendiese á un pordiosero,
y á un pisaverde grosero
con un gesto confundir;
en suma, por varios modos
cuento con poderme hacer
reverenciar y querer
de mi marido y de todos.
Asi un don Juan se me ésplica
en una amorosa carta,
y los elogios que ensarta,
de su mano los rubrica.
Yo en su buena fe descanso,
y de su voz al compás,
si me alabo, no hago mas
que hablar por boca de ganso.
Pues si en mi todo embelesa,
si tanto mérito brilla ,
¿ no me viene de perilla
para hacer una condesa?
{Aparte. ¡Friolera es la ambicien
de la niña!) Yo veré'...
Nada; nada : ¿para que'
pensar la resolución?
Usted que mi amor anhela.
que adora con frenesí,
¿cómo ha de negarme un sí
en presencia de mi abuela?
Pero... de improviso...
¡Bah! Es sorpresa muy gustosa. Una vieja recelosa de todo sospecha.
i8 Dorotea. ¡Cá!
Le creerá á usted... como yo. Conde. Declárate sola tú.
Dorotea. Yo empezare, y usted... Conde. ¡Ühí
¡Que' apurar! Dorotea. Animo.
Conde. ¡Eh! no.
Dorotea. Sí, venga su señoría
donde despliegue gentil
ludo ese amor señoril
que señorea en usía. Conde. Sov incapaz de bastardos
designios ; pero... Dorotea. Ya estoy;
mas yo quiero quedar hoy
condesa de picos pardos. (^Ase de la mano al conde y se entra con él.)
fc^/^x/W^^
Salón suhferráneo de arquitectura antiquísima, debajo de los campos de Baraliona. En el fondo se ve en un nicho la redoma encantada. En medio del tablado un pedestal. Se oye música estrepitosa dentro , y la algazara de un baile desordenado.
ESCENA VIII.
GARABITO {de vieja y con el trage de archimaga, conducido por el Secretario ). porteros. Luego brujos y
BRUJAS.
Secretario. {A un portero.) Avisad á todos que vengan: decid que es orden de la archimaga. {f^ase el portero.)
Garabito. Ni yo doy esa orden , ni necesito aqui á nadie, ni quiero sino soltar estos arrequives que me babeis encajado... por sorpresa. Dale con archimaga, aqui: archimaga, allá; despache usted esto , entérese usted de lo otro... ¿Como diablos os he de
decir que no soy la tia Mariznpalos^ Secretario. ¿Y cómo se lo queréis peisiiadir á vuestro
secretario íntimo? Garabito. Me tenéis ya frito, señor secretario. Secretario. Esa es una metáfora ; pero si persistís en ■ tan ridículo empeño ^ se os freirá positivaiiiente. Garabito. ¿Cómo?
Secretario. En la caldera de los conjuros. Esa pena imponemos á los dií¡;nalarios recalcitrantes.
Garabito. (Aparte. Para el picaro que haga dimisión por ahora.)
Brujo 1." (Que sale corriendo tras una j¿i>cn.) Una contradanza conmigo , mi diosa.
ha joven. No, que reñirá mi marido.
Brujo 1.^ (Corriendo tras una vieja.) Un fandango, abuela. Vamos, que ese cuerpccilo pide guerra todavía.
JLd vieja. De'jeme en paTi, mostrenco.
freces dentro. | Aqui, aquí! (Sale un tropel de brujos jr brujas voceando y tocando varios instrumentos , como bandurrias , panderetas ^ gaita, triángulo y castañuelas. Algunos bailan. Palmadas', cesa la música.)
Secretario. Basta ya de broma. Guarden los socios orden , si quieren.
Garabito. Guarden silencio las socias, si es posible.
Los porteros. (Haciendo sonar sus mazas huecas.) Atención.
Secretario. (A Garabito.) Subid á vuestro puesto.
Garabito. (Aparte al Secretario.) Pero, secretario... si mis achaques me han barajado la memoria.
Secretario. No se admite disculpa. Habéis visto los espedientes y habéis repasado el proyecto de arenga: dadnos esta vez, que será la i'iltima , el gusto de veros desempeñar vuestras funciones directivas.
Garabito. (Aparte. ¡ Ay ! Dios me la depare buena.) (Sube á un pedes/ al que hay en medio del teatro.) Brujos y hiujaS de todos los aquelarres de España, se da principio al conciliábulo.
X(7 jói'rn. No hurgue la vieja.
La vieja. No se eche encima la mocosa.
1." (A un brujo muy despilfarrado.) Coloqúese en su
grupo; los de aquí gastamos medías de jeda, JLo.í porteros. ( Haciendo ruido con sus maias.) Atención ) Garabito. {Aparte. ¿Cual es el primer punto? Ah! ya estoy.) Sabios compañeros... La hora en que el ejercicio de la hechicería se abandone para siempre en España, va á sonar al instante. Escrito estaba , como sabéis, en nuestros libros profe'ticos , qne nuestra secta cesaria de existir en la península , cuando desapareciese la valla natural que la divide del continente. Esta condición está ya cumplida. Diez años há que el rey de Francia pronunció aquellas fatídicas palabras: «ya no hay Pirineos.» 3." Pido que se averigüe la verdad del hecho. Garabito. Aquí no se viene á averiguar verdades. 1." Fuera el que interrumpa. Todos. ¡ Fuera! Los porteros. Orden.
Garabito. Yo, que vi bambolear en sus cimientos el alcázar de la magia , quise evitar que pereciésemos entre sus escombros: quise mas; quise que de la ruina del arte naciese la prosperidad de los que lo profesaban; quise, en fin, que renunciando á ser brujos, nos dedicásemos á hacernos ricos, y que eu lugar de chupar la sangre á nuestros contrarios, trasladásemos á nuestros bolsillos el oro de sus gabelas. a.° ¡Cómo lo parla ! 1.** ¡Cómo rebuzna! Todos. {A un tiempo.) Silencio. Orden. Chito. Callen
ellas. Callen ellos. Garabito. {Dando una gran voz.) Callen los que mandan callar. {Se restablece el silencio.) Mi proyecto fue admitido con entusiasmo; y cuando pasado el tiempo prescrito para darle felice cima , os reúno en est.TS catacumbas, sobre las cuales se estienden los ce'lebres campos de Barahona , en vuestros ojos, en vuestros vestidos, en vuestros ademanes descubro, enagenada de júbilo, el orgullo, la petulancia, el sobrecejo insultante que caracterizan al hombre que de pobre ha pasado á opulento. 1.° Eso se podía suprimir. 2." Aquí no se viene a averiguar verdades.
Algunos. Que se llame al óráen á la archimaga.
Secretario, (yaparle á Gara¿iVo.) Usad del }¡;raii recurso.
Garabito. ¿Y cuál es? ¿Emprender á palos con ellos?
».** Propongo un voto de censura.
Muchos. Apoyado.
Garabito. {Después de haber hablado en secreto con el Secretario.) Silencio. Yo empuño el baslon de aroltimaga todavía , y si me fallan al respeto.... ¡voto al marques de Villena!... {Suena dentro un estrépito horroroso: los brujos caen aterrados al suelo.)
Todos. Perdón, perdón.
Garabito. Alzad, y no me obliguéis á repetir ese juramento terrible que hace estremecer las puertas del infierno. {Repítese el esiruendoy pero menos fuerte.) Visto ya que no se halla entre vosotros ninguno taa estúpido que no haya sabido enriquecerse á cosía agena, solo me falla averiguar las profesiones que algu-
- nos socios han elegido. Cornelio Trapisondas, ¿con que modo de vivir se ha disfrazado?
Brujo 3.° Soy casamenlero.
Garabito. Judas Sanguijuela,
4.° Escribano real.
Garabito. Matatías Garrones.
5.*" Usurero.
Garabito. Dimas Tragaldavas.
6.** Asentista de todos los ejércitos beligerantes.
Garabito. Toribio Pichóle.
7.« Poeta.
Todos. Fuera, fuera el profano.
Garabito. Nuestro iiislitulo no permite á ningún socio egercer una profesión indiferente. Desde la de holgazán pensionado hasta la de sacamuelas , hay mil empleos en que hacer daño á la sociedad, cuyo azote somos. Elegid uno de ellos.
7.° Voy á escribir en comedias la vida del hombre malo.
Garabito. Eso es distinto. Entontecer y desmoralizar al público es una obra meriloria para nosotros. Ultimo punto. {Aparte al Secretario. ¿Cuál es el último punto ?)
Secretario. Lo de la botella....
Garabi'9t ¡\hl si: tengo esta cabeza perdida.— Eti cía
redoma yace, cual sabéis, encantado el reformador . de la magia en Castilla , el celebre don Enrique dé Aragón, marques de Villena. (Todos los brujos ha-^ ceu una profunda reverencia.) Trasladada esa ampo-* lia desde Madrid á este sitio por los espíritus inf,.>j* por los espíritus nuestros auxiliares, dejando en sti lugar ulra para que el insensato vulgo la hiciese aííicos , ha parnianecido largos anos intacta. En el momento en que una mano atrevida quebrante ese vaso, volverá el marques de Villena á contarse en el número de los vivientes. Habiendo vosotros.... habie'ndoiius nosotros servido de la magia para fines dis-» tintos do los que se propuso aquel hombre singular, que empleó neciamente su saber en beneficio del mundo, de temer era que si le libertábamos deesa estrecha cárcel, nos castigase por haber desnaturalizado la índole de su doctrina. Propongo, pues, que la redoma encantada quede en este parage hasta la consu^ macion de los siglos.
Todos. Aprobado. \
Garabito. {Aparte, Abreviémosla despedida.) Secuaces de Merlin , hijos de Celestina, soltad ja délas manos el c^?tro con que mandabais á la naturaleza. Gozad de los bienes que os procuró vuestra industria; ellos os harán respetar de ios mismos á quienes habéis despojado; y al bajar á la tumba, la necia posteridad, lisongera siempre con el poderoso, estampará en vuestra losa con el oro que usurpasteis pomposos letreros en alabanza de virtudes que jamas habréis conocido. Libres sois, compañeros, libres sois, espíritus que nos habéis asistido. (Lnas figuras aladas vuelan.) La secta de los brujos queda para siempre disuelta en España. {Rompe el bas'on, se baja del pedestal y deja las demás insignias archimágicas.) .^
Brujo 1.° {Ai que tiene á su lado.) V. rae insultó en Zugarramurdi.
1.^ {A otro.) V. se habia propasado conmigo.
3." {Al 1.°) V. me debe y no me paga.
Una bruja a otra. Ella será la puerca.
1.» {Al 3.«) Satisfacción.
2.*^ Esplicacion.
3.» (M 1.°) Mi dinero. Bruja. Mi limpieza. Muchos. Fuera , fuera. Algunos, Aquí ya nadie manda. Otros. Cachete y tente perro. • Todos. Afuera, afuera. {Riñen todos unos con otros y salen aporreándose.)