La Vuelta de Martín Fierro · Unidad 8 de 8

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1166 Ave de pico encorvado le tiene al robo afición; pero el hombre de razón no roba jamás un cobre, pues no es vergúenza ser pobre y es vergúenza ser ladrón.

1167 El hombre no mate al hombre ni pelé por fantasía; tiene en la desgracia mía un espejo en que mirarse; saber el hombre guardarse es la gran sabiduría.

1168 La sangre que se redama no se olvida hasta la muerte; la impresión es de tal suerte, que, a mi pesar, no lo niego, cai como gotas de juego en la alma dei que la vierte.

1169 Es siempre, en toda ocasión, el trago el pior enemigo; con cariño se los digo, recuérdenlo con cuidado: aquel que ofiende embriagado merece doble castigo.

1170 Si se arma algun revolutis, siempre han de ser los primeros, no se muestren altaneros, aungue la razón les sobre: en la barba de los pobres aprienden pa ser barberos.

1171 Si entriegan su corazón a alguna mujer querida, no le hagan una partida que la ofienda a la mujer: siempre los ha de perder una mujer ofendida.

1172 Procuren, si son cantores, el cantar con sentimiento, ni tiemplen el estrumento por sólo el gusto de hablar, y acostúmbrense a cantar en cosas de jundamento.

1173 Y les doy estos consejos que me ha costado alquirirlos, porque deseo dirigirlos; pero no alcanza mi cencia hasta darles la prudencia que precisan pa seguirlos.

1174 Estas cosas y otras muchas medité en mis soledades; sepan que no hay falsedades ni error en estos consejos: es de la boca del viejo de ande salen las verdades.

XXXIII

1175 Después a los cuatro vientos los cuatro se dirigieron; una promesa se hicieron que todos debían cumplir; mas no la puedo decir pues secreto prometieron.

1176 Les alvierto solamente -y esto a ninguno le asombre, pues muchas veces el hombre tiene que hacer de ese modo-; convinieron entre todos en mudar allí de nombre.

1177 Sin ninguna intención mala lo hicieron, no tengo duda; pero es la verdá desnuda -siempre suele suceder-: aquel que su nombre muda tiene culpas que esconder.

1178 Y ya dejo el estrumento con que he divertido a ustedes; todos conocerlo pueden que tuve costancia suma: este es un botón de pluma que no hay quien lo desenriede.

1179 Con mi deber he cumplido, y ya he salido del paso; pero diré, por si acaso, pa que me entiendan los criollos: todavía me quedan rollos por si se ofrece dar lazo.

1180 Y con esto me despido sin espresar hasta cuándo; siempre corta por lo blando el que busca lo siguro, mas yo corto por lo duro, y ansí he de seguir cortando.

1181 Vive el águila en su nido, el tigre vive en su selva, el zorro en la cueva ajena, y, en su destino incostante, solo el gaucho vive errante donde la suerte lo lleva.

1182 Es el pobre en su orfandá de la fortuna el desecho, porque naides toma a pechos el defender a su raza: debe el gaucho tener casa, escuela, iglesia y derechos.

1183 Y han de concluir algún día estos enriedos maaditos; la obra no la facilito porque aumentan el fandango los que están, como el chimango sobre el cuero y dando gritos.

1184 Mas Dios ha de permitir que esto llegue a mejorar; pero se ha de recordar, para hacer bien el trabajo, que el juego, pa calentar, debe ir siempre por abajo.

1185 En su ley está el de arriba si hace lo que le aproveche; de sus favores sospeche hasta el mesmo que lo nombra siempre es dañosa la sombra del árbol que tiene leche.

1186 Al pobre, al menor descuido, lo levantan de un sogazo, pero yo compriendo el caso y esta consecuencia saco: el gaucho es el cuero flaco: da los tientos para el lazo.

1187 Y en lo que esplica mi lengua todos deben tener fé; ansí; pues, entiendanmé, can codicias no me mancho: no se ha de llover el rancho en donde este libro esté.

1188 Permítanme descansar, ¡pues he trabajado tanto! En este punto me planto y a continuar me resisto: estos son treinta y tres cantos, que es la mesma edá de Cristo.

1189 Y guarden estas palabras que les digo al terminar: en mi obra he de continuar hasta dárselas concluida, si el ingenio o si la vida no me llegan a faltar.

1190 Y si la vida me falta, tenganló todos por cierto que el gaucho, hasta en el desierto, sentirá en tal ocasión tristeza en el corazón, al saber que yo estoy muerto.

1191 Pues son mis dichas desdichas las de todos mis hermanos; ellos guardaran ufanos en su corazón mi historia: me tendrán en su memoria para siempre mis paisanos.

1192 Es la memoria un gran don, calidá muy meritoria; y aquellos que en esta historia sospechen que les doy palo, sepan que olvidar lo malo también es tener memoria.

1193 Mas naides se crea ofendido pues a ninguno incomodo, y si canto de este modo, por encontrarlo oportuno, no es para mal de ninguno sino para bien de todos.

FIN