Lágrimas · Capítulo real 3 de 3
ESCENA VI
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.
ESCENA VI.
Dichos y Luis.
Luis. ¿ Me llamaba usted ?
Abuel. Sí: consuela á este muchacho , que ayer lucía la banda de general de Cartago —la gran Oruz de los chiquillos —
Luis. ¡Padre!
Abuel. (En voz baja.) Ya ves que hablo bajo.
Y tú, Juanín, ¿por qué causa
tienes señales de llanto? Juan. Pues porque siendo el más bueno
y estando siempre callado
para alcanzar el diploma
de «Conducta ,» me dejaron
sin él , por dárselo á otro . Abuel. Será mejor... Juan. ] Si es muy malo !
Pero como es un pariente
de la maestra, está claro... A.buel. Claro está: en las elecciones
siempre salen derrotados
unos para que otros triunfen
Pobre, pobre candidato... Luis. Padre , su lección comprendo
y su voluntad acato :
refrenaré este carácter ,
ya que es fuerza refrenarlo.
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ESCENA VII. Dichos y Rosita.
Rosita. Ay, ¡Abuelito de mi alma! Ay, ¡papá!...
Abüel. También llorando
Luis. Hija. ¿Qué te ha sucedido? ¿te has caído?
Abuel. ¿Te han pegado?
¡Pobre Rosita!
Rosita. No es eso.
Ramón. ¿Estás enferma?
Juan. Habla, vamos.
Rosita. ¡ Si no me sucede nada!
■ Luis. ¿Nada? y nos vienes llorando.
Rosita. Es que... en la hora de recreo .. cuando hoy al jardín bajamos la Pilarita y la Nieves , las hijas del diputado y Carmen la hija del conde y otras niñas... me faltaron...
Luis. ¿A tí?
Rosita. Sí: porque este traje
es el mismo del verano y ha pasado ya de moda. «Mejores los he dejado á mi doncella.» decía, Carmencita con escarnio. «Mejor vengo yo en enaguas que ponerme tales trapos» añadía la Ritita , que es hija de un propietario. «No jugarás con nosotras.»
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Y jugar no me han dejado.
Ay> ¡ay! ¡ay!... (Llora.) Luis. ¡ Pobre hija mía !
Abuel. Este es otro negociado.
( Llamando. ) ¡ Margarita !
ESCENA VIII.
Dichos y Margarita.
Marg. ¡ Voy! ¿Qué ocurre?
Abuel. Que hoy, mi Margarita , estamos
todos locos : que de tu hija
en la escuela se han burlado
porque el traje no es de moda. Marg. ¿Y lloras por eso? Vamos ,
ten juicio, mujer. Abuel. (Con intención. ) Ten juicio ,
que todo es cuestión de trapos,
porque daños que remedia
la modista , no son daños. Rosita. No quieren las otras niñas
que juegue con ellas. Abuel. ; Diablo !
Esto es más grave , más grave ;
pero i cómo remediarlo !
Si hay duquesas que se olvidan
de los que no son tan altos ,
conformidad, hija mía,
que los timbres más preclaros
no eclipsan á las virtudes ,
que tienen origen santo.
En este mundo , hijos míos , .
chicos y grandes ansiamos
unos por lograr un premio ,
otros por ser diputados ,
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quien por una cruz , y quien
por ser jefe de Cartago;
ya porque un alto se burla ,
ya porque los viles trapos
que nos cubren , son más ricos
ó más nuevos ó más caros.
Sufrir por tan pobres cosas
es muy necio ¿ qué dejamos
entonces, queridos míos ,
para los terribles daños
de la enfermedad , la muerte
ó la deshonra? Seamos
más prudentes , y á esos males
que nos atacan al paso
dejemos pasar serenos ,
nuestras fuerzas reservando
para las adversidades
que Dios nos dispone acaso.
( Luis y Margarita que han escuchado al anciano
con la cabeza baja , se limpian las lágrimas. ) Juan. ¡ Ahora papá es el que llora! Rosita. ¡Ahora mamá está llorando! ABUEL. (Empuja suavemente á los niños junto ásus padres
y estos les abrazan. )
Es que tenéis un abuelo
muy malo... pero muy malo.
FIN.