Languidez · Unidad 10 de 16

Unidad 10 · EL CANAL

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

EL CANAL

EN la dulce fragancia De la dulce San Juan, Recuerdos de mi infancia Enredados están.

Mi casa hacia los fondos Tendía su vergel ; Allí canales hondos Entre abejas y miel.

De enrojecidas ondas Y pequeño caudal Era el mío, entre frondas, Predilecto canal.

Vagas melancolías Llevábanme a buscar En los oscuros días Aquel dulce lugar.

Barquitos trabajaba En nevado papel Y en el agua soltaba Tan menudo bajel.

Y navegaban hasta Que un recodo fugaz Se interponía: basta! No los veía más.

<S3

Y al perder mi barquito Solíanme embargar Ideas de infinito

Y rompía a llorar.

Niña : ya presentías Lo que ocurrir debió : Todo, por otras vías. Se ha ido y no volvió.

PECHO BLANCO

PORQUE yo tengo el pecho blanco Inofensivo, debe ser que tantas Flechas que andan vagando por el aire Toman su dirección y allí se clavan.

dócil,

Tú, la mano perversa que me hieres, Si aquello es tu placer, poco te basta; Mi pecho es blanco, es dócil y es humilde: Suelta un poco de sangre. . . luego, nada.

84 -

EXñLTñDñS

A Julio Cejador.

QUEJA

SEÑOR, mi queja es esta, Tú me comprenderás: De amor me estoy muriendo, Vero no puedo amar.

lui mí y en los demás, Persigo lo perfecto

Prirn jmdor niTinr.

Me consumo en mi fuego ¡Señor, piedad, piedad! De amor me estoy muriendo, ¡Pero no puedo amar! ;

EL RUEGO

SKÑOR, Señor, hace ya tiempo, un día Soñé un amor como jamás pudiera Soñarlo nadie, algún amor que fuera La vida toda, toda la poesía.

Y pasaba el invierno y no venía,

Y pasaba también la primavera,

Y el verano de nuevo persistía,

Y el otoño me hallaba con mi espera.

-89

Señor, Señor: mi espalda está desnuda: ¡Haz restallar allí, con mano ruda, El látigo que sangra a los perversos!

Que está la tarde ya sobre mi vida, Y esta pasión ardiente y desmedida La he perdido. Señor, haciendo versos!

90 —

EL DOLOR DE LA TIERRA

nuciio tiempo hace ya que el sol calcina La tierra y está blanca y muy reseca; No puede más: aguanta, aguanta, pero Atormentada por las largas siestas Un grito desde adentro se le sube Y se parte, violenta, en una grieta.

La muerta boca de los labios seco^ Que ha brotado en la tierra Se estira al cielo y — ¡agua! Ya pronunciar intenta.

ESCLAVA

Yo te segui en la sombra como una Sombra funesta de tu luz esclava

Y eras en mí como una espina brava.

Y eras en mí como piedad de luna.

Yo te seguí feroz como ninguna

Por tierras muertas entre fuego y lava;

Decía en llanto : si mi vida acaba

Tu espalda viendo lo tendré a fortuna.

Dulce tu alma como fruta a punto

La vi exprimirse sobre una alma blanca

Que ahora vive, con la tuya, junto.

Dolor aullidos de mi pecho arranca, Mas al impulso de una fuerza loca Cuando la besas tú. beso su boca.

— 93