Languidez · Unidad 2 de 16

Unidad 2 · EL SILENCIO

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EL SILENCIO

T p\J iTNCA habéis inquirido O-^ ^ Por qué, mundo tras mundo, Por el cielo profundo Van pasando sin ruido?

Ellos, los que lras¡>iraii Las cosas absolutas. Por sus azules rutas Siempre callados giran.

Sólo el hombre, pequeño, Cuyo humano latido En la tierra, es un sueño, f Sólo el hombre hace ruido I

MI HERMANA

SON las diez de la noche ; en el cuarto en penumbra Mi hermana está dormida, las manos sobre el pecho ; Es muy blanca su cara y es muy blanco su lecho . Como si comprendiera la luz casi no alumbra.

Kn el leoho se hunde a modo de los frutos Rosados, en un hondo coldhón de suave pasto, Entra el aire a su pecho y levántalo casto Con su ritmo midiendo los fugaces minutos.

La arropo dulcemente con las blancas cubiertas Y protejo del aire sus dos manos divinas; Caminando en puntillas cierro todas las puertas, Entorno los postigos y corro las cortinas.

Hay mucho ruido afuera, ahoga tanto ruido. Los hombres se querellan, murmuran las mujeres, Suben palabras de odio, gritos de mercaderes: Oh, voces, deteneos. No entréis hasta su nido.

Mi hermana está tejiendo como un hábil gusano Su capullo de seda: su capullo es un sueño. Ella con hilo de oro teje el copo sedeño: Primavera es su vida. Yo ya soy el verano.

Cuenta »ólo con qiuince octubres en los ojos, Y por eso los ojos son tan limpios y claros ; Cree que las cigüeñas, desde países raros, Bajan con rubios niños de piececitos rojos.

¿Quién quiere entrar ahora? Oh ¿eres tú, buen

[viento ? ¿Quieres mirarla? Pasa. Pero antes, en mi frente Entibíate un instante; no vayas de repente A enfriar el manso sueño que en la suya presiente

Como tú, bien quisieran entrar ellos y estarse Mirando esa blancura, esas pulcras mejillas. Esas finas ojeras, esas lineas s-encillas. Tú los verías, viento, llorar v arrodillarse.

Ah, si la amáis un día sed buenos, porque huye De la luz si la hiere. Cuidad vuestra palabra, Y la intención. Su alma, como cera se labra. Pero como a la cera el roce la destruye.

Haced como cs¿i c-ítrella que de noche la mira Filtrando el ojo de oro por cristalino velo : Esa estrella le roza las pestañas y gira,

í"*arn n^ -Ioqtvt -.rln .¡LMirw.c, (.^ el cielo.

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Volad si os es posible por su nevado huerto: ¡ Piedad para su alma ! Ella es inmaculada . i Piedad para su alma ! Yo lo sé todo, es cierto, Pero ella es como el cielo: ella no sabe nada.