Leyendas españolas · Unidad 1 de 180

Unidad 1 · Al lector

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

AL LECTOR.

-oBCí^

Mi objeto al escribir estos poemas, lia sido aplicar la versiflcacioa española á un género de narración que diste tanto de la humilde trivialidad del romance, como del altisonante entonamiento de la epopeya. En las épocas modernas de nuestra literatura, siempre que nuestros poetas ban querido referir con alguna eslension , se han arreglado á una do aquellas dos clases de composiciones, la primera de las cuales no parece ya digna de un siglo tun adelantado como el nuestro, y la segunda, en que los españoles liemos sido tan fecundos como mal aventurados, no puede ailaptai se sino á una clase particular y escasa de hechos y de hombres. Los creadores de nuestra poesía no procedieron con tanta restricción ni escrúpulo. La

VI AL LECTOR.

mayor parte de los poemas que componen la Colección de Sánchez , pertenecen al género narrativo , y ninguno de ellos es romance ni poema épico; lo que prueba , cuando menos . que los ingenios anteriores al siglo do Juan de .Mena eran algo mas liberales en doctrinas poéticas , que los de las siguientes generaciones. Con la única escepcion del Moro espósito , no tengo idea de un solo poema narrativo de alguna Hombradía , que no pertenezca á uno ú otro de aquellos dos géneros.

Es cierto que el romance tiene entre nosotros muchos y mui zelosos partidarios , y que no goza de menos favor entre los estranjeros; y con razón , si el objeto de este aprecio es el romance antiguo , ya se considere como monumento histórico, ya como muestra del genii) poético de la nación española. Nuestros antiguos romances forman en efecto el cuerpo de poesía popular, mas perfecto, mas característico y mas interesante de cuantos poseen las naciones de Europa. Pero en esos límites se encierra su méritO; y de ello no se infiere que en el siglo presente , cuando las necesidades intelectuales son tan diferentes de las que oxistian en los tiempos de los romanceros , debamos rebajiirnos al nivel de que ellos no podian salir, ni privarnos de los recursos que las vicisitudes de los siglos han puesto á nuestra disposición , y de que ellos no podian hacer uso. El romance , en mi sentir, no es el origen ni el principio de nuestra poesía : es una