Leyendas españolas · Unidad 151 de 180
Unidad 151 · 522 DON OPAS.
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522 DON OPAS.
El primero que oyó los pormenores De aquella torpe y bárbara violencia, La refirió añadiendo : « Pues, señores. No bizo Florinda mucba resistencia. » El tercero le agrega : « Son amores Muí antiguos. » El cuarto, en reticencia Pérfida, dice : « Ayer cierto sugeto Me contó...; pero no ; guardo el secreto. »
Así corrió y así pasó el Estrecho Rápida la noticia trasformada,
Y así el moro la torna en su provecho,
Y al padre se la endosa en embajada;
Y así del padre en el cuitado pecho Se clava aquella flecha envenenada ;
Y así, con sus ribetes de oratoria, Se escriben las gazelas y la historia.
« La Cava fué manceba de Rodrigo. » Levanta alguno el falso testimonio,
Y el escritor, amigo ú enemigo, Mira ya este baldón cual patrimonio De la historia. Si yo lo contradigo, Responde un necio : « El cardenal Baronio Lo dice claramente en sus Anales. » Qué ! No saben mentir los cardenales ?
DON OPAS. 583
Por el honor de mi pais, me corro
De esta falla de crílica. Conlieso
Que á Florinda no vi ni por el forro,
Ni es mi raza la suya ; mas por eso
¿ Dejaré de acudir á su socorro,
Cuando de la calumnia sufre el peso?
Dirán, ¿ por qué me empeño en que fué casta ?-
No fué mujer Florinda ? Pues me basta.
Mientras el conde discurría traza De ejecutar el plan en que se fija, Le entrega un ayudante de la plaza Enorme cartapacio de su hija. En él con grandes pormenores traza Todo el hecho, rogándole que elija Venganza pronta ; y antes, que la lleve Donde mas no la injurie aquel aleve.
Produjo un doble efecto esta misiva Dentro del seno paternal : de un lado, Su |>ertinaz detestación se aviva Contra el autor del hórrido atentado: Por otro ve en la triste narrativa, Que Florinda las leyes no ha ultrajado Del honor; pues ceder á la violencia, Nada tiene que ver con la conciencia.
5-2i DON OPAS.
« En cuanto á retirarla, » pensó el viejo, « De las garras del tigre, ya está claro Que es preciso adoptar este consejo; Porque si huele el fin que le preparo, Arrancará á su víctima el pellejo, y me puede costar el juego caro. Teniendo estos rehenes en sus manos, No hai que pensar en moros ni en cristianos. »
Con este justo rezelar suspende Su plan, y comunica al moro amigo Los nuevos lazos que á Rodrigo tiende,
Y cómo va á pegársela á Rodrigo. Musa al diestro designio condesciende ;
Y el conde, meditando en el castigo Que al rei destina con oculta saña,
Se embarca con buen viento, y llega á España.