Leyendas españolas · Unidad 152 de 180
Unidad 152 · LVII I
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LVII I
La sublime invención del pasaporte No era entonce en España conocida : Medida paternal, digno resorte De lei que en el amor se consolida. Asi Don Julián llegó á la corte Sin que nadie supiese su venida ;
Y antes que nadie su venida sienta, Disfrazado á Don Opas se presenta.
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En tres horas y media de eDtrevisla Quedan de acuerdo aquellos dos traidores; Don Opas, consumado tramoyista, Pensó en los mas triviales pormenores. Allí se trazó el plan de la conquista; En lin, el largo cúmulo de horrores Que salieron de aquel perverso foco, El lector lo irá viendo poco á poco.
La gran dificullad de todo el paso Era arrostrar de buenas á primeras La vista de Rodrigo. Para el Ciiso Va estaban prevenidas las barreras Que deben evitar cualquier fracaso. No son tio y sobrino dos cualquieras : Hombre que de engañar tiene el secreto, Con la verdad engaña al mas discreto.
Al ver Rodrigo al conde, por supuesto Sale de sus casillas y ya estalla. Lanzando espuma, en tono descompuesto, Tralándolo de perro y de canalla. .\<i cambia el conde ni actitud ni g(?slo : Aguanta como sólida muralla La descarga de aquella batería : Tan estudiado su papel tenia.
526 DOX OPAS,
« Desacordado joven, aquí tienes Mi cabeza : con bárbara cuchilla Divídela cruel. Qué te detienes? Mas antes que te cubra esta mancilla, Viste de lauro mis cansadas sienes ; Honra esta fuerte mano que á Castilla Sirve de muro contra el mal horrendo, Que ya le están los moros previniendo. »
« Los moros te amenazan. Si no acudes Pronto al remedio, servirá de nada Que con tu religión y tus virtudes Tengas á España toda edificada. Antes de cuatro meses (no lo dudes) Cádiz, Sevilla, Córdova y Granada, Si una fuerte medida no se toma, Abrazarán el yugo de Mahoma. »
« Centenares de bravos escuadrones, Esgrimiendo la corva cimitarra, De Ceuta sitian ya los torreones Gritando furibundos : Zarra^ zarra. Ya de mis invencibles campeones La audazia noble y condición bizar»^ Se aflojan : sus desgracias se acumulan, Y si no los socorres, capitulan. »
DON OPAS. 527
«Si á lal eslrcmo el ¡nforiunio pasa, La morisma, que es gente de denuedo, Se entrará como Pedro por su casa, Desde el peñón de Calpe hasta Toledo. Mayor designio su ambición amasa (No te lo digo porque tengas miedo) : Han jurado cortarle la cabeza,
Y llevarla á las plantas de Su Alteza, »
LXV I
« Que es el califa de Bagdad. He dicbo. » Tal fué la arenga con que el conde astuto Hirió á Rodrigo el seno, como el bicho Clava su dardo en el dorado fruto. « Mi cabeza á Bogdad I bravo capricho I Mi cabeza á los pies de un moro bruto ! » Dijo el rei : « esas son chanzas pesadas. »
Y se puso á reir á carcajadas.
Pero los distinguidos personajes. Testigos de esta escena escandalosa. Empezaron á hacer sendos visajes, Comí) quien dice : « Mala va la cosa. » Después de repelidos homenajes,
Y con voz abatida y respetosa,
Saltó uno de ellos : a Salies lo que digo ? Que no las tengo yo todas conmigo, u