Leyendas españolas · Unidad 154 de 180

Unidad 154 · üO>' OPAS 531

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üO>' OPAS 531

« Mas hai un '¿van arbitrio : en un minuto Puede entrar en la caja el oro á rios. Después de muerto el tonto Siseliuto, ¿ No han regresado á España los judíos? Pues á ellos ; tributo y mas tributo : Esprimamos el jugo á esos impíos. Queden en la miseria hasta los codos : ¿ Por qué han de ser mas ricos que los godos?»

«Con estos fondos, sin perder instante, Salga contra el ejército moruno Todo el de acá ; ginete como inlante : Todos vayan con Dios, sin (juedar uno. El moro que en el África arrogante Todo lo invade sin temor alguno. Ya ven ustedes que se lleva chasco. Viendo venir de pronto este chubasco. »

« Quien da primero, da dos ve/es : maña Que siem|»r(í ado[ilan los caudillos diestros. Luego, para evitar que venga a España, Deben pasar al África los nuestros. (2i; Pronto está concluida la campaña Con capitanes bnivoi y maestros. Como los que en España hai á docenas : Así salimos una vez de penas. »

532 DON OPAS.

Dijo, y bajando todos la cabeza, Siguen del arzobispo el sabio voto, Menos Rodrigo, que á temer empieza. Dentro de España, guerra ó alboroto. «Si conocen los moros mi flaqueza. Viendo mis fuerzas en país remoto, » Decia, « ¿ no podrán echarse encima ? Y á quién entonces la nación se arrima ? »

A esto el ct)nde replica con razones Tan claras y con datos tan cumplidos, Que aquellos sapientísimos varones Se dieron á una voz por convencidos. Después de la sesión los dos bribones, Moviendo los resortes corrompidos De la corte, con dones liberales Activaron sus miras infernales.

LXXXI I

]Ai espedicion bien brava y bien apuesta

Ya de las playas de Hércules salia ;

Mas la opinión, á todo mal dispuesta,

Estos rumores circular hacia :

« Qué ! no es esta traición ? maldad no es esta ?

¡ Llevarlos á morir en lejanía,

Ora de enfermedad, ora al cuchillo ! »

Lo mismo sucedió cuando Morillo.

DON OPAS. y.v.i

Kl conde queda airas con el pretesto De ciertas prevenciones iniporlanies : Ahora vais á ver si el siglo seslo No produjo grandísimos tunantes. Viéndolo el rei tan íiel y tan dispuesto, No ya con espresiones denigrantes, Antes bien con cariño y con agrado En público le hablal)a y en privado.

Él pasaba en la corte lodo el dia Con el rei, sus amigos y otros tales ; Mas por la noche incógnito salia A gozar las caricias filíales. La Cava á su solaz le contarla Lo ocurrido con pelos y señales;

Y entre los dos frní:u:iron el enredo, Que fué piedra de escándalo en Toledo.

Ya próximo á partir, casi temblando, Pálido, en tierra la mirada lija, Al monarca va á ver, y en tono blando Le dice : « Gran señor, tengo una hija. Como tan lejos de estos sitios ando. No tengo quien la guarde ni dirija ;

Y aunque reside en apartada torre. Aun allí su virtud peligro corre. »