Leyendas españolas · Unidad 155 de 180
Unidad 155 · 534 Dox OPAS.
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534 Dox OPAS.
El seductor oyendo cómo empieza,
Dijo allá para sí : « Lo sabe todo. »
Mas no puede esplicarse su estrañeza,
Viendo que continúa de este modo :
« No carece Florinda de belleza ;
Empero la belleza es sucio Iodo,
Si la pura virtud no la acompaña,
Y hai mucha corrupción en nuestra España.»
LXXXYII
« Ya crecida, sin madre, el padre espuesto
A que un alfanje su existencia rinda,
Ved si debo temer golpe funesto.
Que arruine el pudor de mi Florinda.
De un porvenir tan lúgubre y molesto
No es dable que el paterno amor prescinda :
Mientras yo marcho a climas tan lejanos,
No puede estar mejor que en vuestras manos. »
LxxxVni
« Sed su tutor en esta dura ausencia : Señaladle mansión donde resida. Gracias á Dios, no estói en la indigencia; De oro la dejo bien abastecida. Si obtengo este favor de tu indulgencia, Por ti gustoso perderé la vida, Bien persuadido que Florinda tiene Quien su temprana edad guia y sostiene. »
DOS OPAS. 535
Sin poder reprimir la carcajada. Le dice el rei : «Como lo quieres, sea. Mas antes de que emprendas tu jornada, Será preciso que á Florinda vea. » — M Es medida, señor, mui acertada ;
Y si te dignas aprobar mi idea, »
Dice el conde, «esta noche.,.; » mas Rodrigo Lo interrumpe : «Pues bien, cenad conmigo. »
A la caterva alegre y libertina, Que iguala al rei en vicio y en locura, Sin saber quién á quién se contamina. Da parte de tan célebre aventura. Aquel senado augusto determina, Para que esté la víctima en tortura. Que haya á la noche bailes y conciertos,
Y una mesa de mas de cien cubiertos.
Todo estremo se toca. En el bullicio
De la opinión que aplaude, grita, insulta,
La gran virtud se enseñorea : el vicio
Desfrenado, |)adece si se oculta.
Pero el malvado tímido y novicio
Su corrupción en lobreguez sepulta ;
Y la virtud, sin brio ni esperiencia, Huye rauda del hombre la presencia.
536 DON OPAS.
Ved al hombre de bien ; al veterano De la virtud, qué intrépido y qué noble Desafía el furor del pueblo vano, Sin que su frente fia opinión se doble. Tal en vejez magnífica, lozano , Sólido, altivo, inconmovible el roble, A la rabia feroz de la tormenta Su tronco añoso impávido presenta .
Así también se ostenta y se señala
La audaz protervia, y maldición provoca ;
Su baldón é ignominia torna en gala,
Y los impulsos del pudor sofoca. ¿Fuera feliz Nerón ó Caracala,
Si de su desvergüenza impura y loca No hiciera á Roma criminal testigo ? Pues tal era la escuela de Rodrigo.
Da la oración, y empiezan los criados, A fuerza de empujones y carreras , A poner mesas y á encender estrad os,
Y á colocar los platos en hileras . Acuden dos á dos los convidados. Cubiertos de galones y veneras,
Y las damas de aquellos personajes Con ricas joyas y soberbios trajes.