Leyendas españolas · Unidad 166 de 180

Unidad 166 · I.VIII

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

I.VIII

Cuando el rugir del infortunio suena, Superstición redobla su oiH'rgía. Nunca hai calamidad sin alma en pena, Vision , duende, fantasma ó profecía. Si la atmósfera está clara ó serena, Si reina la algazara y la alegría,

Y nos ceñimos de jazmín y rosas,

No hai uno ((ue se acuerde d«' estas cosas.

568 DON OPAS.

Rodrigo estaba pensativo y serio, Cuando entró en su retrete un ermitaño. « Vengo á ejercer un santo ministerio, » Dice, «movido por impulso estraño. Te vengo á revelar un gran misterio, No sé si es por tu bien ó por tu daño. ¿ Quieres saber si en esta horrenda lucha , Serás vencido ó vencedor ? Escucha. »

« Esa torre cerrada, que á la orilla De la selva vecina se levanta. De que refieren tanta maravilla, y cuyo aspecto triste y negro espanta; Esa torre, que nadie ha osado abrilla, Porque el alma se añuda y atraganta , Cuando acaso la mira un indiscreto; Contiene en sí un tesoro y un secreto. »

« Dentro hai un arca; en ella un pergamino , Donde un encantador mui afamado Del imperio español trazó el destino, Cual lo tiene la suerte decretado ; Cuándo lo atacará pueblo vecino. Si el rei será depuesto ó degollado ; Con otras muchas cosas que yo ignoro : Bajo del pergamino está el tesoro. »

DON OPAS. 569

Al rei la voz tesoro da codicia,

Que todo lo demás le importa un bledo.

Finge en tanto, y responde : « La noticia

No cayó en saco roto. Con denuedo

Iré á la torre : fúnebre ó propicia.

La suerte arrostro. Así de tanto enredo

Saldremos pronto y de una vez : mañana

De cierto be de saber quién pierde ó gana. »

Cuando se supo aquel estraño arrojo, Causó en Toledo escándalo infinito : En uno admiración, en otro enojo; Uno lo llama bazaña , otro, delito. «Será, » decian, « mísero despojo De su arrogancia loca. Pobrecito ! L'no (lue quiso entrar se quedó mudo : Él entrará ; pero, salir.... lo dudo. »

Llega el instante ; la ciudad entera De su temeridad va á ser testigo. El pavor en la turba prepondera, Temerosa de bárbaro castigo: \ oyendo que con voz altiva y licra La puerta manda derribar Rodrigo, l'or un comuu impulso se prosternan, Y gritan á una voz ; réquiem aternam.

24.

$90 DON OPAS.

Lo que pasó en la torre, es un problema Que nuestros ilustrados escritores Refieren, cada cual según su tema. Pero que allí se vieron mil horrores, Para ninguno es ya duda ó dilema ; Y en cuanto á que lucieron sus primores Con el pobre Rodrigo los demonios. Unánimes están los testimonios.

Hai un cierto escritor llamado Mora.... (30) Qué genio ! qué dicción tan noble y pura ! Qué hermosas tragaderas ! cuál perora Sobre esta escena ! y cómo la asegura ! Lozano, otro que tal, no lo desdora. Pisa también entiende la diablura : Bueno es Castillo, y Alcocer no es rana : Tu quoqiie! tú también, Padre Mariana !

Yo contaré la cosa cual la creo, Porque tanta simpleza me abochorna: La contaré sencilla y sin rodeo. Nada inventa mi musa , nada adorna : Copié esta relación de un libro hebreo, Que me prestó un judío de Liorna. Liorna es mas judía que cristiana : Ni le pesa al Gran duque de To?cana.

DON OPAS. ¡fíi

Entra Rodrigo pues, y á corto trecho Se sumerge en la niebla mas oscura. Va por un callejón largo y estrecho, De lo cual con el tacto se asegura : Por larguísimo tramo va derecho Sin hallar la mas leve curvatura; A cosa de una legua ya repara Que un muro de otro muro se separa.

Quiere tentar el muro, y no lo encuentra : Supone hallarse en un salón vacío; Marcha sin dirección : cuanto mas entra, Mas se prolonga el boquerón sombrío. Ya el pavor en su pecho se concentra; Ya le empieza á correr un sudor frió. Grita, y un eco agudo le resp<jnde : Quiere volver airas ; pero por dónde?

Las piernas se le doblan : el aliento Le va fallando; el paso m;d seguro Se debilita ; el pulso flojo y lento Fielmente marca su terrible apuro. Ya á sentarse ; mas dónde está el asiento ? No hai m;is medio que echarse al suelo duro. Se inclina parü echarse, y de repente Una bruñida suiHirfície siente.