Leyendas españolas · Unidad 17 de 180

Unidad 17 · LA CORTE. 4t

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LA CORTE. 4t

Klla en Madrigal empieza Aun niña, sin enseñanza, A recorrer con grandeza Vida llena de esperanza. Ciñe audaz en su cabeza Rica diadema, (jue lanza Fulgores resplandecientes A tres naciones potentes.

De Gibraltar al Pirene, Del Guadiana á Valencia, Con fuerte mano sostiene .Segura la vasta herencia. Mas, cual valladar, detiene Su gloriosa prepotencia La morada peregrina. Donde el rei Zagal domina.

Solo á domeñar aspira Aíiuel albergue postrero Del musulmán, (jue en él mira Nublado el puro lucero De su fama. No respira Va sino furor guerrero : Su divisa es — O ser nada, O ser reina de Granalla .

42 LA BORDADORA DE (iRA>ADA.

«Nobles infanzones,» clama Con eco grave y benigno, « Si bravo aliento os inflama, De sangre española digno. Tiempo es ya de que la fama Borre ese baldón indigno. Que el nombre español afea ; Libre al cabo España sea. »

« En las fieras Alpujarras Tremolan ya sin mancilla Las aragonesas barras Con el león de Castilla. Tiempo es ya que de las garras De musulmana gavilla, Granada y su muro fuerte Vuestro heroico ardor liberte. »

« Gonzalo Fernández diga Su parecer, ya que muestra Tanto en bélica fatiga Seso firme y mano diestra. » Callan en la turba amiga Todos; mirada siniestra Despide que la ira exalta ; « Qué! » dice, « Gonzalo falta ? »

LA COBTF. ^3

« No falta, » dice un guerrero Que entra de pronto en la sala ; « No fulla quien con su acero Su iideliüaü señala. La mano que al moro liero Tropas y campiñas tala , Conduce á la Bordadora Que vos quisisteis, señora.»

Isabel torna. risuefka Los ojos al que esforzado En tal peligro se empeña. Tal empresa ha consumado. Compasiva y haLigneña, Depone su gesto airado. Dando la mano á Zelima, Que ya el temor desanima.

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Ella, infeliz, reconoce Tarde la impía asechanza, Mientra al corazón, velo/.(; Crud í tli'cha el amor lanza. En vez del mentido gozíí Que le ofreció la espjranza, Se ve, por mano proterva, Vendi<l;i, eng-oñada, sierva.

ií I.A BORDADORA DE GRANADA.

Despecho y :inior unidos Ábrerile profunda llaga Que encadena sus sentidos,

Y apresura muerte aciaga. Por los bos(iues escondidos Sola y afligida vaga,

Cual corza á quien parte el seno Dardo teñido en veneno.

Si con Gonzalo se encuentra, Baja confusa los ojos,

Y su dolor reconcentra

Y reprime sus enojos.

La voz se le añuda, y mientra Se cubre de visos rojos Su faz, la infelize mora Baldón y afrenta devora.

Como en el limbo oloroso De tierna flor el gusano Labra el nido, silencioso, Y el jugo puro y liviano Consume voraz y ansioso, Hasta que el color lozano Se borra, y el tallo erguido Queda flojo y abatido;