Leyendas españolas · Unidad 20 de 180

Unidad 20 · EL PBÓFCGO. SS

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EL PBÓFCGO. SS

Aun no rompia en el oscuro oriente

La luz del sol, cuando en la calle suena

Tropel contuso de afanada gente,

De á caballo y á pié, que el orbe atruena

Con alta vozería. Era frecuente

Kn la corle aquel siglo igual escena :

La viiida lo oyó por de contado ;

Mas luego se volvió del otro lado.

Después que sale el sol, va la viiida A ver cómo se bailaba el encubierto ; Pero se queda como estatua muda. Cuando nota qwc el cuarto está desierto. Que el moro se escapó no tiene duda : El j)equerio balcón estaba abierto ; El piso no era bajo ni era alto,

V así pudo salirse dando un sallo.

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No hubo mas, y la historia acabaría

Completamente aquí, si yo quisiera.

Pero si aquí (luedara, ¿ merecía

Que á componer octavas me pusiei'a ?

Todo lector sensato esclamaria :

Qué insulsez ! qué pamplina ! qué tontera

No quiero que el lector tenga un mal rato

Y sobre todo, si es lector sensato.

65 UNA 91 ADRE.

EL ALCÁZAR.

Tu pleito , que hasta agora, á pena dura , Ansí como á malvado, le condena, Ton vertirá en sentencia de soltura.

Fr L. de Leo.

Todo cuento en el mundo tiene cola : En aquellos es corla, en estos larga. No ha i un suceso aislado ni acción sola En la vida, ya dulce ó bien amarga". A esto suelen llamar, rodar la bola. Mi conciencia poética descarga Su deber, reüriendo el reí>ultado De! hecho (i'.'.e ya queda detallado.

Salió á sus diligencias la heroína ,

V antes de la primera diligencia, 1.a acomete en la calle una vecina :

« Vecina, » dice, « sabes la ocurrencia ? Iluho anoche tremenda rebujina Eq el alcázar; bárbara pendencia Entre el rei moro y varios cortesanos,

Y dicen que vinieron á las manos, »

EL ALCÁZAR. 5T

'< Y después en las calles han reñido,

Y ha habido sangre, muertes y destrozo,

Y á cristianos y moros han metido, Sin distinción, en cepo y calabozo.

Y como á los rebeldes ha vencido,

Diz que está el rci saltando de alborozo;

Y alguna fiera ejecución se traza,

Pues van á poner horcas en la plaza. » —

« Dios vtMi^a en lodo, » respondió, siguiendo

Su camino algún tanto apresurada.

No sin secreta agitación, oyendo

Los dichos de la gente amontonada.

A una puerta llamó, la cual abriendo

I^ esclava Gel, le dio pronto la entrada,

Y en lo interior un moro la recibe, Que graves muestras de dolor exhibe.

«< Somos perdidos, » esclamó ; <f en prisiones Kstá tu hijo. Anoche arrebatado Fué á mi zelo : terribles conmociones Tienen al rei confuso y enojado: Todo hai que rezelar de sus pasiones Violentas. La tormenta del Estado Cada vez mas feroz sopla y se agita, E inocente holocausto necesita. »