Leyendas españolas · Unidad 24 de 180
Unidad 24 · LA SEPARACIO, 67
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LA SEPARACIO, 67
Con esta larga digresión olvido Que al lector proineií sacar do duda, y estará bostezando de aburrido, Si algún interés toma en la vii'ida.
Y también puede ser que distraído. Su vaga reflexión de objeto muda, Mientras >o sin sentir diserto y charlo Yol en un santiamén á despacharlo.
Mohamed subió al trono en negro dia; Fué breve y borrascoso su reinado. En él la insurrección y la anarquía Sacudieron las bases del Estado; También el español lo combatía Desde Sierra Morena y el condado De Niebla, donde muchos infanzones Alzaron bravamente sus pendones.
Er:i el de mas poder Ñuño Valpuesia , Por cuyas venas sangre ilustre mana. Su torreón ocupa la alta cresta. Cuyo cimiento riega Guadiana : Numerosa guerrilla y bien dispuesta! Lo olHidece, de gente veterana ;
V mas de cuatro vezes en Sevilla Causó graves alirmas su íruerrilla.
68 U>'A MADRE.
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En monte, en llano, en cumbre, en cima, en vega.
Se hallaban siempre aquellos atrevidos;
Por do quier empeñaban la refriega.
Va juntos en gran masa ó divididos.
La sangre mora que los campos riega,
Tiene á los habitantes entumidos;
Todo se vuelve miedos y terrores,
Y cesan en los campos las labores.
Moliamed aburrido diz : « Ya basta ; Pongamos á este mal de una vez freno. » A su decreto muchedumbre vasta Forma, y parte á la lid el agareno. Tres mil ginetes con broquel y asta Mandados por Alí, de furia lleno, Cubren las cercanías de Ayamonte. De allí los pasos vuelven hacia el monte,
Donde están de Valpuesta los hogares, Mal defendidos por escasa gente. Mientras recorren ásperos lugares Ñuño y sus campeones. Fieramente Combate el moro, y vierte impío á mares Sangre española; dueño ya del puente Levadizo, del foso y la poterna. En la morada vencedor se interna.
LA SEPARACIÓN. C>9
Ha tanlo la familia del magnate Fugitiva en los bosques se guarece,
Y al rumor espantoso del combate La triste madre gime y se estremece. Sígnela el hijo tierno, á quien abale La fatiga, y por poco desfallece ;
Y en esta confusión oyen de cerca
La turba que los sigue y que los cerca.
Los (lormenores del suceso ignoro; Mas la persecución fué tan funesta. Que de la madre aparta al hijo el moro,
Y así cayó en sus manos Gil Valpuesta. Del reino vindicado ya el decoro,
La colima á Sevilla vuelve presta; Acoge el rei benigno aquella halaja,
Y espera sacar de ella gran ventaja.
A un moro venerable lo confía : Llamábase Abelud, hombre de peso, Ll cual de su niñez los pasos guia, Mirándolo cual hijo, no cual preso. Kn tanto á Ñuño un parlamento envía. Con la amenaza que al primer esceso yue cometa en su bárbaro ejercicio, (jil perderá la vida en el suplicio.