Leyendas españolas · Unidad 43 de 180

Unidad 43 · LA FLORIDA. 939

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LA FLORIDA. 939

Al llegar la Florida al mar que oslcDla üel Tajo la ancha espuma embravecida, La formidable escuadra se présenla, En tres líneas inmensas dividida. Con marcha gravedosa, blanda y lenta, Cual á tiero designio apercibida, En igualdad simétrica se avanza, Preñada de esterminio y de venganza.

Mas allá, donde el mar corla estupendo De Finisterre el cabo con altura Pedregosa, un rumor vago y tremendo Conmueve de los orbes la estructura. Espeso nubarrón ancho y horrendo Su masa estiende tétrica y oscura Por el zenit; el viento cede y calla: Queda la mar inmóvil cual muralla.

Poco á poco se arruga y se estremece ; Poco á poco sus olas de.«íiguales Son sierras altas. El trastorno crece,

Y crece en las regiones solsticiales El bramar de los vientos. Desparece La luz en los etéreos umbrales ; Menos la que rojiza el ajre hiende

Y en furioso estampido se desprende.

IM) LA. FLORIDA.

Ceden arte y valor ; ceden los bríos

Del marinero al horroroso amago.

Sepáranse sin verse los navios,

En curso desigual, remoto y vago.

Los unos en incógnitos bajíos

Rápidos chocan con funesto estrago :

V otros que el mar y el huracán gobiernan ,

En iracundo piélago se internan.

Cual paja por los vientos sacudida, O pluma por arroyo turbulento, Se agiía, y alza, y hunde la Florida Sobre la faz del hórrido elemento. Ora se acerca á playa combatida Por las olas con albo rompimiento; í>ra parece que su quilla toca Los ángulos adustos de una roca.

Do quier se torne, en frente ve cubierto De horror alto peligro : ya en regione-s Que desconoce el navegante esperto, Serabr.idas de aridísimos peñones ; Cual si hubiese en insano desconcierto Natura, ó en horribles convulsiones, Sacudido del mundo los cimientos, Para cubrir la mar con sus frasmentos.

LA FLORIDA. H\

Tristeza, desaliento y apatía Reinan en el bajel : nadie obedece. \adie en un hora de existir confía, Ni la esperanza de existir parece Mas que acerba ilusión. La fantasía De Inés ora de asombro se estremece, (]uando del padre el riesgo considera. Ora absorta, y fecunda, y altanera,

\ín aquel espectáculo sublime Se abisma enajenada, y se recrea, V apena el entusiasta ardor reprime, Que incendio abrasador sopla en su idea Mente privilegiada, en quien imprime Su traza el genio animador, y crea. Como si el orbe fuese su dominio. Delicia y goze en muerte y eslerminio.

Tras dos semanas de peligro inmenso. De pronto, en noche lóbrega y cerrada. Sienten al buiíue plácido y suspenso, Kn mar tranquila, ii>a y sosegada. Bien perciben hallarse en un estenso Recinto, cuya anchura limitada Tor larga curva de blanquizca arena, La agitación de su pesar refrena.