Leyendas españolas · Unidad 69 de 180

Unidad 69 · DON LOPE.

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DON LOPE.

« Malsín, » clama, « perverso , Que con indigno ultraje Mancillasles el terso Lustre de mi linaje : Follón , del universo Vil escoria, salvaje Marroquí, negro inmundo, Que execra y odia el nuindí» : »

« Muerte traigo, ó mi luria Se estinguirá en la nuierte. Sangre pide mi injuria , Derrámela el mas fuerte. De tu brutal lujuria Cayó víctinia inerte, Cayó en nefando dia La íjue fué hermana mia. »

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« La que fué puro centro De virtud, y aunque hermosa, Mayor belle/a adentro Cuardaba pudorosa; Hasta que en un encuentro. De alhaja tan preciosa Se \i'\7.o dueña tu mano Con designio villano. »

¿•^2 DOX LOPE.

a Y como sucio insecto, Que el capullo deshoja , Tu labio en soplo infecto Flor virgínea despoja De su lustre , y abyecto Desperdicio, se arroja La infeliz á la huesa, Que la aguardaba ilesa. »

« Sal , forzador injusto, Sal, cobarde maldito, Si no lo impide el susto Que acompaña al delito : Sal, que el decreto justo Del saber iníinito Señaló la barrera De tu infame carrera. »

Dijo , y como la rama Se estremece al silbido De huracán que derrama Bóreas aterido, Mustali, á quien inflama Ya el furor, combatido Por su rabia funesta , No atina á dar respuesta

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Sale empero , y veloze Lope la espuela agita,

Y al marroquí feroze La bestia precipita, Que el riesgo desconoce. Su audaz empuje evita Mustalí y se repara,

Y al triunfo se prepara.

Mas en vano, que el ceño Del español no afloja ,

Y en el segundo empeño Su punta en sangre moja; Ya del contrario dueño, Leve al suelo se arroja ,

Y lo estrecha, y agarra ,

Y el seno le desgarra.

Sin vida al moro viendo La hueste musulmana, Lanza bramido horrendo. La juventud lozana De Castilla, al estruendo Corresponde, y ufana Del triunfo de Don Lope, Parte unida al galopo.

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Chocan , cual dos torrentes Que de montes lejanos Descuelgan sus corrientes, Árabes y cristianos. Leones inclementes Los héroes castellanos. Voz de piedad no escuchan

Y frenéticos luchan.

Vencen, y el alarido De la victoria suena, Cual tremendo estampido Que los aires atruena. Mas lúgubre ruido Pronto el júbilo enfrena,

Y repentino espanto Cambia el júbilo en llanto.

Lívido, mustio, frió Yace el joyel de España, Sobre el césped que uu rio De sangre pura baña. Jamas deber mas pió Cumplió mas noble hazaña, Que la que inmortaliza Su hoguera y su c eniza.