Leyendas españolas · Unidad 86 de 180
Unidad 86 · PEDRO mSo. 297
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
PEDRO mSo. 297
« Y después de ese mensaje, ¿ Vio á quien tanto lo enamora?» Pregunta Beatriz; y el paje Le contesta : « Sí señora : Hízole tierno homenaje, Pero lo demás se ignora. » La Infanta con ceño oscuro Dijo : « Ya me lo figuro. » —
« Mas ayer con gran respeto, » Pronto el paje le replica, « En un mensaje secreto, Su intención le significa, Que á mas elevado objeto Sus afectos sacrifica,
Y que perdone Jancla, Si por otra se desvela. »
Entre risueña y airada, Diz la Infanta : « Buen menino. Tu plática bien fraguada Muestra tu ingenio ladino. Mas te aprovecha de nada ; Que he de ser de acero lino Contra amorosos estremos. »
Y el paje dice : « Veremos. »
298 PEDRO NIÑO.
Irritado el ardimiento De Pedro Niño, procura Declarar su pensamiento A aquella ingrata hermosura. Mas ella evita su intento ;
Y á la humildad y ternura De sus miradas altiva Vuelve la faz, y se esquiva.
Mas tanto crece la fama De Pedro, que su ruido Donde quiera oye la dama,
Y su loor repetido.
Y mientras mas se derrama Prez que fué tan merecido, Más la ocasión huye diestra ; Más obstinada se muestra.
PEDHO mSo. 299
Cabalga la Infanta un dia Por la tupida alameda, Que con bóveda sombría La oscura noche remeda. Su galana compañía Largo tramo atrás se queda;
V ella, de riesgo segura. Entra sola en la espesura.
Sale un hombre de repente De las ramas de la orilla,
Y ante Beatriz reverente Pone en tierra la rodilla. «No rechazes inclemente,» Dice, « de un alma sencilla Los rendidos homenajes; No con desprecios ultrajes»
«AI que en mas de un duro encuentro. Con no me/íjuiíios varones, Dio señal de tener dentro Sublimes aspiraciones. De ellas tú, divino centro, ¿Será justo que baldones Con invencibles desdenes Al que ya sin vida tienes?»
300 PEDRO JílÑO.
Y en frase mas estendida Su vivo afecto pondera, Con plegaria bien sentida Que una roca enterneciera.
Y al notar algo movida La mirada antes severa, Majestuoso se levanta,
Y se aproxima á la Infanta.
La rienda toma en la mano,
Y al dócil caballo guia Hasta un bosque allí cercano, Donde una fuente corría. Bajo un arbusto lozano
Que exhala grata ambrosía. Se alzaba en mullido lecho Verde y florido repecho.
Apéase allí la hermosa; Niño el brazo le presenta,
Y turbada y ruborosa Sobre las flores se sienta. Con la plática amorosa, Que Beatriz callada alienta, Dando impulso á su osadía, Pasa el tiempo y muere el dia.