Leyendas españolas · Unidad 90 de 180
Unidad 90 · 316 DON POLICARPO.
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316 DON POLICARPO.
Jardín abandonado, mustio, seco, En que nacieron hace un siglo flores ; Patio enclaustrado de estendido hueco Con restos de antiquísimas labores; Piezas vacías, donde el dócil eco Arremeda los vientos triscadores; Y algunos muebles de nogal antiguos En los departamentos mas exiguos.
Tal era la mansión en que la vida, Sin ambición, ni miedo, ni esperanza, Pasaba, no envidiada ni temida, Don Policarpo Anlúnez de Carranza. Su inclinación llevaban dividida Moderna ilustración y añeja usanza, A guisa de las dos causas diversas, Que idolatraban los antiguos persas.
Por una parte, en bella ejecutoria Sus abuelos ilustres consignados, Traían de continuo á su memoria Grandes servicios, hechos esforzados. Por otra parte, no juzgó ilusoria, Ni indigna de sus hechos elevados, La dicha que disfrutan los mortales Con las instituciones liberales.
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Echaba monos de su noble raza Los timbres, el boato y el decoro,
Y conservaba ilesa una coraza.
Que hizo mas de una vez temblar al moro. Mas al fijar las mientes en la traza Con (jue hoi del pueblo se preserva el oro Por medio de un fundado presupuesto, Decia allá entre sí : « Mejor es esto. »
Solia comparar eras con eras
Y usos con usos. «Es verdad, » decia, «Que en el siglo catorce á las banderjis De España la victoria üel seguia.
Pero en cuanto á modales, qué groseras I ; Qué falla de elegancia y simetría En muebles, en convites y en ropajes! En estas cosas éramos salvajes. »
«La pujanza, es verdad, de daga y puño Daba al ultraje énergic;is respuestas;
Y nadie con Don Alvaro ó Don .\iiño Podía impunemente andarse en tiestas ; Pero la ilustración del nuevo cuño Nos ahorra estas prácticas funestas,
Y desde (jue tenemos garantías, No se ven en el mundo fccliurias. »
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« Eran nuestros abuelos mui formales, Infatigables en cualquier empresa;
Y antes faltara el polo á sus quicialeí, Que ellos en el cumplir una promesa. Mas, sobrios ora, y ora mazorrales. En los sociales gozes de la mesa.
No aclimataron nunca en nuestra España Beef-steak, ni rabióles, ni Champaña. >>
«También es cierto que en el grupo vasto De la plebeya multitud se erguía El noble, mas orondo que un canasto,
Y mil adoraciones recibía.
Mas para mantener el lujo y fasto Que tan esceísa elevación pedia. Estaban los criados de hambre muertos,
Y á vezes se empeñaban los cubiertos. »
« Desde que á los trabajos dio la moda Sobre honores y alcurnia preferencia. El que trabaja, está siempre de boda,
Y el que no es mas que noble, en indigencia. Antes bastaba con la sangre goda
Para subir un hombre á la eminencia;
Y en nuestros dias el que no trabaja,
Pan seco y duro come, y duerme en paja. »