Leyendas españolas · Unidad 91 de 180
Unidad 91 · DOX POLICARPO. 319
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DOX POLICARPO. 319
«Qué es raejor ? el progreso, ó la rutina ? Ir adelante, 6 mantenerse quieto? ¿Sangre ilustre y «loméstica ruina, O vil linaje y el bolsón repleto? ¿ Quedarse un hombre atrás, mientras camina La sociedad, y tímido y sujeto Enfangarse en miserias y en errores, No mas que porque sic voluere priores ? »
Entre un sistema así y otro sistema Nadando en incesantes confusiones, Se consumía el héroe del i>oema En las mas complicadas reflexiones. Quién ha de resolver este problema ? ¿ Quién dará norma fija á sus acciones
Y punto á un vacilar tan inconexo ? Quién había de ser? El otro sexo.
Casóse, como noble, por poderes Con mujer á quien nunca vio la cara : Como sí en este mundo las mujeres Fueran alguna mercancía rara. Que así se liguen dos humanos seres. Solo porque uno es Gómez y otro Lara, Fiándose en ajeno testimonio,
Y que esta unión se llame matrimonio ;
•i'^O DON POLICARPO.
Y que del corazón se den las llaves A quien no se conoce, ni de vista,
Y permanezca en vínculos tan graves Un infeliz mortal, mientras exista;
Y que estas leyes han de ser suaves, Porque así se le antoja al canonista; Coníieso con verdad que no lo entiendo. Asi está el mundo : vamos prosiguiendo.
De la novia un pariente mui cercano Se la condujo al pueblo en que vivia, Pues no habiéndola visto de antemano, No era mucha la prisa que tenia. Ella no era un prodigio soberano De hermosura : tampoco era una arpía : Una de estas mujeres iníinitas Que ni se llaman feas ni bonitas.
Pero tenia aquel anzuelo ó gancho. Que mas que la beldad, liga y sujeta ; Arte de dominar en campo ancho. Que no hai diíicultad que no someta. Con esta nota su opinión no mancho ; Antes la califico de discreta. Al mujeril dominio todo cede, Y cada cual domina como puede.
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Dueña de las polencias y sentidos De quien no le oponia resistencia (Por ser cosa frecuente entre maridos Quedarse sin sentido ni potencia), Criada de la corte en los ruidos, Acostumbrada al brillo y concurrencia, Vio con liorror el nuevo alojamiento A que la condenaba el casamiento.
V con aquel acento que avasalla
Y no deja lugar á la respuesta,
« Fuera, » dijo, « ridicula antigualla : Fuera ese goticismo que me apesta. »
Y mientras el marido observa y calla, Ella al ataque y destrucción dispuesta, A la cabeza de un tropel de mozos Hace en los muebles bárbaros destrozos.
Bajan rolas al suelo colgaduras De damasco, biombos, cenelillas, Armarios con dorados y molduras, Retablos, canapés, bancos y sillas ; Kstampas, papeleras y pinturas. Soperas, jarros, platos, escudillas ;
V aquella furia, con sus manos propias, Hizo pedazos veinte cornucopias.