Leyendas españolas · Unidad 92 de 180
Unidad 92 · 322 DON POLICARPO.
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
322 DON POLICARPO.
Terminado el oficio de la escoba En remover escombros y fragmentos, Ricos muebles de mármol y caoba Ornan los trasformados aposentos. Pabellones chinescos en la alcoba; En el salón magníficos asientos ; Al testero dos lunas colosales ; Por donde quiera, bronces y cristales.
En el estudio del querido esposo, Que á ella le pareció de escuela rancia, Se coloca un estante primoroso, Lleno de libros que produjo Francia. «Aquí,» ella dice, «puedes afanoso Salir del hondo abismo de ignorancia. En que la gente de Castilla inculta Mas y mas cada dia se sepulta. »
El buen marido, dócil al mandato De aquella irresistible criatura. Pone esclusivamente su conato,
Y pasa todo el tiempo en la lectura. No aspira á la opinión de literato; Más modesto es su plan : solo procura Revindicar la fama de Castilla
Y ponerse al nivel de su costilla.
DON POLICARPO. 3¿3
Para obtenerlo, impávido se ¡irroja
A devorar sus libros impaciente :
No hai ciencia, no hai doctrina que no escoja;
Sin distinción en todas claN^a el diente.
En su cerebro infatigable aloja
Masa confusa, varia, incoherente
De opiniones contrarias y diversas :
Buenas las unas son, otras perversas.
Da un salto de la historia á la novela ; Del Derecho romano á la poesía : Ora un economista lo desvela , Ya de un comentador la algarabía. Hoi por fijar una ecuación anhela ; Mañana una cuestión de teología ;
Y de la descripción de un raro anfibio Pasa á las estrategias de Polibio.
\xv
Unas vezes la triste patología Con imágenes negras lo alucina ; Otras, al estudiar la craneologia. Llegar á ser profeta se imagina ;
Y luego el catecismo de la Logia
A la ciencia de Hiram su mente inclina. De Víctor Hugo lo enajena el ritmo,
Y luego la invención del logaritmo.
324 DON POLICARPO.
Y mientras él con tanto afán calcula, Compara y piensa, inmóvil en su silla. Su intrépida mujer cambia y anula Las antiguas costumbres de la villa.
A las mozas y mozos inocula
En el vals, la mazurca y la cuadrilla.
Ya desprecian su honrada parsimonia,
Y se lavan con agua de Colonia.
XXTII
A las pocas semanas se apercibe Una revolución la mas completa. Al Diario de modas se suscribe La mujer del alcalde, gran coqueta. El sofá en toda casa se recibe En lugar del asiento de vaqueta; Sillas inglesas en lugar de albardas,
Y levitas en vez de capas pardas.
La regeneración que presta cunde
Y hace mudar de aspecto á cada cosa, Grande entusiasmo en Policarpo infunde Por el mérito raro de su esposa.
No echa de ver cuan rauda se difunde La miseria con vida tan costosa, Ni cuan desordenada está la villa, Que era piedra de escándalo en Castilla.