Leyendas españolas · Unidad 99 de 180
Unidad 99 · 3i6 EL PRIMER CONDE DE CASTILLA.
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3i6 EL PRIMER CONDE DE CASTILLA.
Tal el seno de Sancha, que ya oprime Viva pasión ; y aquella escena grata Mayor viveza á la pasión imprime,
Y en ella mas potente se dilata. Matilde observa que apenada gime, Que el llanto de sus ojos se desata;
Y viendo confirmada una sospecha
Que oculta abriga, al corazón la estrecha.
YII
Y le pregunta con amor : « Qué tienes ? Qué te aflige ? qué penas son las tuyas ? » — « No enojosa, » responde, « me condenes, Ni en mí imprudencia criminal arguyas.
Y si juzgas quiméricos los bienes
Que nutren, mi esperanza, no destruyas
Con inútil razón una quimera.
Que ya es mi porvenir, mi vida entera. »
« Hai un hombre en el mundo que me adora,
Y él de mi corazón también es dueño. Fuerza tiene y poder, y triunfadora
Fué cien vczes su mano en arduo empeño. Desde lejana tierra me enamora.... Quizas presumes que deliro ó sueño ? » — No responde Matilde : largo rato Quedó en silencio oyendo aquel relato.
EL PRIMER COXDE DE CASTILLA. 3i7
Prosigue Sancha : « Las heroicas prendas, La generosidad, el fuego, el brio, Que lucen tanto en bélicas contiendas, Como en deber modesto, justo y pió; Ese soltar al corazón las riendas Sin mira interesada, mientra el frió Cálculo de los hombres enmudece, A vista de su hermano que padece ; »
« Esas dotes, favores celestiales, Que con escasa mano el cielo envía, Siempre en mis descontentos y en mis males Llenaron de entusiasmo el alma mia. Veneré estos modelos inmortales En la historia, y i)ensé que no existia Modelo igual en esta edad de hierro : Feliz acaso disipó mi yerro. »
« El nombre de Fernán, — ya lo conoces — Está de ese gran nombre el mundo henchido; De sus ilustres méritos las vozes Llegaron (en buen hora) á mis oidos; Y la mente en sus ímpetus velozes. Que nunca la razón ha comprimido, Se íijó tenazmente en una idea Que sus aspiraciones lisonjea. »
348 EL PRIMER CONDE DE CASTILLA.
'( Mi pasión comenzaba, cuando llega De Burgos, á servir á Don García, El noble castellano Lope Ortega, Caballero de seso y bizarría. En el estrado un día se me allega , Y con mui reservada cortesía Breves palabras pronunció, mas tales Que aumentaron el peso de mis males. »
« Estas fueron : ' El conde de Castilla Muere por vos de amor sin conoceros; , - « No dijo mas, y pronto mi mejilla De fuego se cubrió, y aunque altaneros Mis ojos procuraron desmentilla. Como en castigo de agraviados fueros, Fué empeño tan inútil como tardo, Que ya en el corazón estaba el dardo. »
« De entonces acaricio y alimento, Cual si de mi existencia fuera parte, Este.... llámalo ó goze, ó bien tormento, Que ya no me es posible disfrazarte. Contradecirlo es vano pensamiento, Que ya es mi pecho sólido baluarte Labrado por amor, y desafía Amenaza, poder y tiranía. »—