Leyendas históricas de América. La conquista.--La colonia.--La independencia.--La república · Unidad 12 de 121

Unidad 12 · LEYENDAS HISTÓRICAS 89

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LEYENDAS HISTÓRICAS 89

columna, y ahuyentando al viejo Aymerich, de Babahoyo a Riobamba, en una retirada que equivalía a una completa derrota, también es veidad que los españoles se sacaron nuevamen te el clavo en la mismísima pampa de Huachi, casi en el propio lugar, nada más que veinte cuadras de distancia del en que diez meses atrás derrotaran a los patriotas.

El 19 de Agosto del mencionado año de 1821 tuvo lugar el combate de Yaguachi. El futuro vencedor en Pichincha y Ayacucho no se durmió sobre sus laureles, y abrió en seguida operaciones. Aymerich, como queda dicho, se retiró en desorden y llegó a la hoy capital de la provincia del Chimborazo con cuatrocientos hombres de pérdida y en estado de desmoralización lastimosa.

Días después ocurrió un incidente que demostraba bien a las claras la opinión de estas tierras en orden a su libertad e independencia. Se trató del canje de prisioneros, y el Presidente español comisionó para hs arreglos del caso al teniente coronel D. Francisco Jiménez, quien se vino a Guayaquil en compañía de D. Antonio José. Cientos de americanos que habían estado a las órdenes de los legitimistas, como ahora dijéramos, yacían en la situación que es fácil suponer en los pontones del Guayas; se quería canjearlos con los cien republicanos prisioneros que se hallaban en las cárceles de Quito.

40 MANUEL J. CALLE

—Preferimos ser prisioneros de la República—dijeron los presos de aquí -antes que volver a servir al rey de España. ¡Viva Colombia! ¡Viva la libertad!

Una oleada de sentimiento americanista invadió el alma de Jiménez, y no sólo no llevó ningún canje, sino que volvió las espaldas a su primera causa y se pasó al servicio de la Inde pendencia...

Después de algunos movimientos de aproximación y haber andado paralelamente buen pedazo de tierra, vinieron los dos ejércitos a encontrarse en la llanura estéril que conocen todos cuantos van de Mocha a Ambato... y viceversa, naturalmente. Huachi es un plano extenso donde la vista se pierde en la desolada y amarillenta aridez, sin pizca de vegetación. Cubierta de una capa de menuda arena, en su suelo se hunden hasta el tobillo los peatones, y los caballos van dejando huellas profundas: un inmenso arenal al borde mismo de la cordillera.

Sucre tenía muchos y excelentes espías, y bien pronto le dieron cuenta de que el enemigo se hallaba en una ensenada, apoyada la espalda en una casa de hacienda y su arbolado y defendido su flanco por la buena caballería El ejército de los independientes era muy inferior en número a su contrario, y su caballería, además, estaba casi desmontada y en pésimas condiciones.