Leyendas y tradiciones: Toledo, Córdoba y Granada · Unidad 12 de 35

Unidad 12 · FRANCISCO VALVEKJJE Y PERALES

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

FRANCISCO VALVEKJJE Y PERALES

— Sultana de Andalucía que Muley Hacen adora, prez de la caballería ; ¿por qué galas, á porfía, hoy viste tu corte mora? ¿A qué festejos, no oídos, tus damas y caballeros, de seda y oro vestidos , se encaminan, asistidos de esclavas y de escuderos? ¿Por qué dejan su morada tus augustos soberanos? — Es que se apresta Granada á ver la lid, concertada, entre dos nobles cristianos. — Corre la lucha á admirar toda la corte agamia , disputando , sin cesar , unos, por el de Baena, otros, por el de Aguilar. Del palenque en derredor tal el concurso derrama joyas, cintas, luz, color, que parece que se inflama de un sol de Agosto al calor. Toman , en rico tablado ,

los Jueces del campo asiento ; llega el momento esperado , y el público lanza al viento un murmullo prolongado. Cesa el rumor ; los Sultanes por rica tribuna, asoman 7 de bordados tafetanes , saludan, y asiento toman sobre mullidos divanes. Un clarín bélico suena ; la plaza gana de un salto el adalid de Baena y á galope corto y alto corre la cercada arena. Su brava y noble apostura muestra en el galán paseo , mientras su rica armadura quiebra del sol la luz pura con vivido centelleo. Negro el caballo , aplomado de remos , de ancas crecido , ancho el brazo y descarnado , terso el vientre y recogido ? liso el casco y acopado. Andaluz , de sangre ardiente , alto y enarcado el cuello , ojos vivos , ancha frente 9 lanzando en gruesa corriente sus ollares el resuello. Tiende la crin desdeñosa al céfiro que la riza , y con fuerza poderosa

gira en los pies y entra en liza con vuelta viva y graciosa. Alta en el ristre la lanza, el acicate al castigo dispuesto, busca y no alcanza, Don Diego , á ver su enemigo ni se explica su tardanza. A un paje suyo mandó que al de Aguilar llame á voces, y aunque sonora vibró corriendo en ondas veloces , nadie á la voz respondió. El concurso , ya impaciente , mostraba su descontento ; sonaba la voz potente repitiendo el llamamiento , sin que llegara el ausente. Ya, tras un monte lejano, ocultaba el sol su fuego, cuando en el palenque, ufano, entró un paje de Don Diego con un retrato en la mano. Era la imagen copiada de Don Alonso , que atada á la cola del bridón , fué luego , sin compasión , por el palenque arrastrada. Levantó sordos rumores el deshonroso castigo entre los espectadores , que allí, de muchos seflores era Don Alonso amigo;

y á poco , en caballo flero ,

un valiente abencerraje

saltó la valla ligero,

vengar queriendo el ultraje

del ausente caballero.

Disputas, que el aire encienden ,

se traban ; las damas gritan ;

Sultán y Jueces se ofenden ,

y guardias, que el choque evitan,

al bravo guerrero prenden.

El Rey fulminó indignado

sentencia contra el intruso

que sus leyes ha violado ,

y que muriera dispuso

allí mismo degollado.

Ya la sentencia cruel

iba á cumplirse , y Don Diego ,

bajando de su corcel,

logró el perdón, con su ruego,

del valeroso doncel.

Los Jueces fallo dictaron

en la lid, no consumada,

y por leyes que invocaron ,

á Don Diego declararon

vencedor en la jornada.

Diéronle en un pergamino

copia notarial del fallo ;

besó del Rey granadino

la mano, y en su caballo

tomó de vuelta el camino.

Llegado á su fuerte villa

hizo que nadie ignorara

en el reino de Castilla , cómo lavado quedara de su pasada mancilla. V aquí, del noble Aguilar, decir se debe, en conciencia, que si el hecho de negar al reto aquel su presencia nunca supo disculpar, fué de bravura notoria; y en las guerras con el moro tan invicto, que la Historia erigió en letras de oro un monumento á su gloria. Tras mil hazañas, murió luchando, en triste jornada, Sierra Bermeja le vio rodar con aquella espada que tantas vidas costó (5).

Allí, coronando

la cumbre del cerro ; de murallas cercada y de torres que deshace la huella del tiempo , deja ver la vetusta almedina la alta torre de gótico templo

y á su lado , humildes , las techumbres de viejo convento ,

y torres fornidas ,

y muros deshechos de un antiguo castillo que supo abatir á dos Reyes el cetro. (6) Ancha torre , que al cauce profundo

del Marbella se asoma con miedo ,

por un viejo arco , al cerrado recinto da acceso,

y bajo la bóveda,

del muro en un hueco, ele la Virgen se ve con su hijo una imagen pintada en un lienzo.

El nombre dulcísimo á la Virgen le dan del Consuelo,

pero , nadie sabe

quién allí la ha puesto ,

ni quién fué el artista

que á su rostro bello animó de la gracia y ternura con que mira piadosa á su pueblo.

¿Queréis que os relate con sencillos y fáciles versos

de la santa Virgen la leyenda, que guarda el misterio?

Pues bien, escuchadme,

que ya bullir siento en mi mente, de tiempos pasados, mil confusos y vagos recuerdos , y evocada por santos conjuros , que inspiraron al bardo sus sueños ,

una vaga sombra á mi oído se acerca en silencio y en voz baja , que yo solo escucho , me refiere la historia que os cuento.