Logica · Unidad 24 de 49
CAPITULO XV. — parte 2
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[50] Los afectos del ánimo, que inseparablemente acompañan á las opiniones, estorban el buen uso de ellas. El amor propio, que incita al hombre á no reconocer superior, le hace creer que lo que piensa es lo mejor y mas acertado: cada uno sostiene sus opiniones como verdades fundamentales, y no da oidos á ninguno que piense de otra manera. Como aborrecemos todo lo que nos es contrario, de ahí nacen los odios y enemistades entre los de opiniones opuestas, y de estos las injurias, venganzas, y otros males gravísimos que cada dia tenemos á la vista en los profesores de todas las Facultades. La razon dicta, que nadie se tenga por Juez y árbitro de la verdad en cosas opinables, que nos oygamos, pesando las razones de cada uno recíprocamente, que abracemos la verdad, aunque venga de nuestro mayor enemigo, que el que tiene mas luces, se compadezca del que no las tiene, y que nunca hagamos guerra de la voluntad, lo que solo es oposicion del entendimiento. Como el extinguirse las contiendas de cosas que importan poco entre los profesores de Teología, es necesario para que reyne la paz, y la verdad no padezca detrimento, quiero poner lo que el Emperador CONSTANTINO aconsejaba á los que turbaban la Iglesia con qüestiones voluntarias, vanas é importunas, contrarias á la edificacion de los Fieles: "Las qüestiones que ninguna ley ni regla Eclesiástica prescribe con obligacion, antes dimanan de vanas altercaciones, aunque no se propongan sino con el fin de exercitar el ingenio, deben contenerse en lo interior de la mente, y no sacarlas á la vista del Pueblo, ni fiarlas inconsideradamente á los oidos del vulgo.... Ni es conveniente que por vuestras contiendas imprudentes sobre cosas de tan poco momento se lleve el Pueblo á disension.... Si los Filósofos, aunque por la doctrina que cada uno de ellos sostiene estén discordes, con todo están unidos por la profesion con que mutuamente conspiran, no será mucho mas razonable que los que somos siervos de Dios Todo poderoso estemos unidos, conformando nuestros ánimos por el instituto de la Religion que profesamos? Pensemos con mas cuidado: si será del caso que los hermanos riñan con los hermanos por una liviana y inutil contienda de palabras, y que la paz se quebrante con impía disension por vosotros que altercais por cosas tan pequeñas, y en manera ninguna necesarias? Son estos procedimientos populares y mas propios de la ignorancia de los niños que de la sabiduría de los Sacerdotes y hombres prudentes ... y siendo entre vosotros una misma la fe y una misma la creencia de Religion: obligándonos el precepto de la ley á tener conformes las voluntades, esto que ha movido entre vosotros la contienda, puesto que no pertenece al principal fundamento de la Religion, no hay motivo para que mantenga entre vosotros la discordia y la sedicion. No digo esto para obligaros á que seais en todo de un mismo parecer, porque ni queremos todos una misma cosa, ni pensamos de una misma manera; pero debe mantenerse entre todos la union y la paz, aunque haya disension en cosas de poco momento[a]."
[Nota a: Eusebius _de Vita Constantini, lib. 2. capit. 69. tom. 1. pagin. 391. edicion de Amsterdam, año de 1695._]
[51] Para el remedio que debe aplicarse, segun buena Lógica, á fin de llevar el entendimiento, en quanto sea posible, á la demostracion, y no entregarse á las opiniones, ademas de las máxîmas que hemos propuesto antes, será conveniente, que en qualquiera qüestion que se haya de tratar, se mire primero si hay principios y verdades fundamentales para resolverla, y si los hay, todo el cuidado se ha de poner en hallar la conformidad de lo que se busca con los principios, haciéndolo de raciocinio en raciocinio, como hemos explicado, tratando de las demostraciones: si no hay principios, ó no se han descubierto hasta ahora, es en vano buscar la certeza, y conviene entonces suspender el juicio y no dar asenso á lo que se concibe. Si las cosas donde no hay principios para resolverlas son puramente teóricas, es perder el tiempo meterlas en disputa, como son muchas qüestiones de la Teología, Metafísica, Física, y otras Artes: si son prácticas, de manera que sea menester proceder á la obra, entonces se ha de solicitar la mayor verosimilitud, que se consigue buscando para nuestra conducta la conexîon que nuestro dictamen pueda tener con verdades ya conocidas, ayudándonos para esto de la semejanza, correspondencia de acciones, tiempos, &c. De esta manera se procede por lo comun en la Política, y alguna vez en la Moral. Quando hay principios y verdades fundamentales, que se ignoran por falta de estudio y aplicacion, ó no se descubren por negligencia, son claros los remedios que se han de aplicar, pues consisten en trabajar contra la ignorancia, dexar la pereza, y aplicar todo el cuidado en descubrir la conexîon que tiene con las verdades fundamentales aquello que se quiere saber. Si los principios son fingidos como en los sistemáticos, el remedio es un absoluto desprecio de todas sus opiniones. En este importante asunto de gobernar el entendimiento en las cosas opinables, conviene mas que nunca tener presente el consejo del Apostol: _Omnia probate, quod bonum est tenete_.