Logica · Unidad 42 de 49

CAPITULO IX. — parte 1

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_Del Método._

[123] Hasta aquí hemos mostrado el modo como procede el entendimiento para hallar la verdad, y los caminos por donde se va ácia el error, para evitarlos: resta ahora manifestar el buen orden que entre sí han de tener las verdades adquiridas. El buen Lógico deduce unas verdades de otras con el raciocinio, combina entre sí las que pertenecen á cosas distintas, y enlaza y ordena á un fin racional todo el complexo de verdades que ha alcanzado con el uso y la meditacion. Esto es por lo que toca á su mismo entendimiento; pero muchas veces se ofrece comunicar á los demas las verdades que ha adquirido, y para hacerlo debidamente, es preciso ordenarlas con claridad, y enlazarlas con orden para evitar la confusion. Porque dado que en el entendimiento se hallen las verdades de la Geometría, de la Filosofía, y demas Ciencias, si estas no se disponen con orden y conexîon causarán obscuridad. ¿Y qué diríamos si viésemos que hacia uno servir las verdades de una de estas Ciencias para otras, con quien no halláramos conexîon? Importa, pues, ordenarlas y distribuirlas de modo, que esclarezcan al entendimiento, y le conduzcan á la consecucion de aquellos fines racionales que se propone. Este orden, conexîon, y enlazamiento con que el entendimiento dispone las verdades, ya sea para alcanzar otras mas importantes y obscuras, ya sea para comunicarlas á los demas, es lo que llamamos _método_; y es cosa muy cierta, que la falta de método que han tenido algunos Autores, ha sido causa de que ni ellos se han aventajado mucho en el descubrimiento de verdades importantes, ni han instruido á los demas debidamente con la publicacion de ellas.

[124] Vanamente disputan algunos si el _método_ es operacion del entendimiento distinta de las demas. Es cierto que el método pertenece al discurso, y con él enlaza el entendimiento las verdades de manera, que unas sirvan para deducir otras, lo qual se hace por legítimas conseqüencias. Quando se ha de probar una verdad con la vista de otras muy conexâs, y cercanas con ella, facilmente se hace con simple sylogismo, pero si se requiere gran número de verdades, y que pertenecen á cosas separadas para alcanzar alguna otra, entonces es preciso ordenar las primeras de modo, que entre ellas halle el entendimiento enlace y conexîon, y al fin sirvan de prueba á la que se ha de descubrir, ó manifestar. Otros dicen, que no hay necesidad de reglas para ordenar los pensamientos con método, quando sabe el entendimiento evitar los errores de los sentidos, de la imaginacion y demas que hemos propuesto, y razonar de manera que evite los sofismas, porque sabiendo estas cosas con solo la natural fuerza del ingenio, se ordenarán los pensamientos en el modo que sea necesario para descubrir alguna importante verdad.

[125] No dudo yo, que el que sepa evitar los errores, y juzgar y razonar sanamente, necesita de pocas reglas para discurrir con método, si tiene ingenio claro y juicio atinado; pero como hay ingenios tardos, que alcanzan una verdad simple sin transcender á otras mas compuestas, y hay entendimientos obscuros, que alcanzan una verdad de por sí sola, y no comprehenden la conexîon que debe haber entre muchas para esclarecer un asunto, por eso es preciso señalar las principales diferencias del método, y las reglas conducentes para ordenar entre sí debidamente los pensamientos.

[126] El método en general se divide en _sinthético_, y _analítico_: llámase sinthético aquel, con que el entendimiento procede de lo mas simple á lo mas compuesto; y analítico es aquel con que procede desde lo mas compuesto á lo mas simple. En el primero sube como por grados desde lo mas sencillo hasta lo mas arduo. En el segundo desciende desde lo mas intrincado hasta lo mas sencillo. Los que averiguan una genealogía empezando por los antepasados, y descienden hasta el que todavía vive, proceden con método sinthético; y los que empiezan por el que vive, y acaban en los pasados, con método analítico. Los unos forman la cosa, los otros la deshacen. Los Químicos quando deshacen la textura de los cuerpos para conocer la naturaleza de sus partes, proceden con método analítico. Los Geómetras, que de axîomas fáciles y simples pasan á descubrir verdades difíciles, usan del método sinthético; y no hay duda ninguna, que uno y otro método conducen á descubrir la verdad, bien que con diferencia, de modo, que hay cosas que no pueden averiguarse sino por el método analítico, y otras por el sinthético. Los Escritores modernos de Lógica de ordinario prescriben muchas reglas para usar de estos métodos con acierto; mas para evitar la prolixidad basta saber, que todo método debe ser _breve, seguro_, y _cumplido_. Es breve quando no encierra cosas superfluas, y con poco aparato descubre la verdad: es seguro quando procede con certeza en el modo de conseguirla; y es cumplido quando llenamente muestra la manera de saberla. Por eso en faltando alguna de estas circunstancias, ya el método es defectuoso.

[127] Para observar debidamente la brevedad, es necesario que se omitan las cosas que no conducen, y que separadas del asunto no harian falta. Por eso son intolerables en las conversaciones aquellos, que para referir un acontecimiento cuentan mil cosas que no conducen á descubrirlo, y quitadas de la narrativa, nadie dexaria de entenderlo. En los libros se usa mucho esto, y cada dia vemos Autores que para referir una opinion suya, ó agena hacen mil preámbulos, y razonamientos que nada conducen. Los períodos muy largos, y los dichos sentenciosos son contra el buen método, porque los primeros distraen, los segundos confunden al entendimiento. Los paréntesis freqüentes son contra la brevedad que corresponde al buen método, y mucho mas las digresiones[a], porque con todas estas cosas el entendimiento se distrae del asunto, ocupándose en cosas que no son especiales de él; y no hallando conexîon entre las cosas que superfluamente se proponen, y las que se intentan probar, no queda persuadido[b]. Fuera de esto con noticias impertinentes y fuera del caso se carga la memoria, y oprimida de la muchedumbre de cosas inútiles, no tiene presente las nociones principales. Este defecto es muy ordinario en los que emprenden obras muy largas. GALENO no supo evitarlo, y estoy cierto que en algunos capítulos y tratados pudieran quitarse muchas cosas sin hacer falta. En FORESTO, y ETMULLERO es comunísimo este vicio; y aun en HOFFMAN se hallan razonamientos muy inútiles y prefaciones molestas, que conducen muy poco, ó nada al principal asunto. Entre los Filósofos de las Escuelas es comunísimo este defecto, como en los Letrados, y Comentadores, porque comunmente emplean razonamientos inútiles, y nada conducentes al descubrimiento de lo que intentan manifestar. Los que usan de vanos adornos en los escritos, de lugares comunes, y sentencias vulgares, incurren en este defecto, porque dicen cosas que nadie ignora, y quitadas no harian falta. Así es suma necedad empezar un discurso diciendo: _El tiempo es precioso, como dice Séneca_; ó de este modo: _La verdad es buena, como dice S. Agustin_, porque estas sentencias son tan comunes, que todos las saben. Si uno para probar la mortalidad humana dixera lo de HORACIO: _Pallida mors, &c_. y para mostrar la poca constancia que los hombres tienen en las amistades, dixera lo que se atribuye á CATON: _Donec eris felix, &c_ fuera cosa ridícula, porque estos son lugares comunes, ó como suelen decir de _N_, que se pueden acomodar á todos los asuntos, y en ninguno hacen falta; y ordinariamente se descubre este vicio en los que afectan la erudicion, y aunque sea vulgar la proponen en todos los casos que se les ofrecen.

[Nota a: _Etiam interjectione, qua & Oratores, & Historici frequenter utuntur, ut medio sermone aliquem inserant sensum, impediri solet intellectus, nisi quod interponitur breve est._ Quintil. _lib. 8. Instit. Orat. cap. 2._]

[Nota b: _Fit ut cum incidentes quaestiones, aliae quaestiones, & aliae rursus incidentibus incidentes pertractantur, atque solvuntur, in eam longitudinem ratiocinationis extendatur intentio, ut nisi memoria plurimum valeat, atque vigeat, ad caput unde agebatur, disputator redire nan possit._ S. August. _de Doctr. Chr. lib. 4. cap. 20._]

[128] El otro vicio que se comete en la brevedad consiste en omitir lo preciso: _Brevis esse laboro, obscurus fio_, dice HORACIO[a]. El principal designio del que ha de manifestar una cosa, debe ser executarlo con claridad, para que pueda ser entendido. La claridad pide, que nada se omita de lo que pueda conducir á penetrar los asuntos, porque á veces la omision de una pequeña circunstancia estorba averiguar una verdad importante. De suerte, que para que la brevedad sea bien ordenada se han de evitar dos excesos, es á saber, la superfluidad, y la concision. Los Autores que escriben Compendios, muy pocas veces evitan la obscuridad, porque queriendo ser muy breves, son confusos. Pretender enseñar las Artes y Ciencias con compendios es querer que se sepan sin los debidos fundamentos. Lo que QUINTILIANO[b] notó acerca de la brevedad de los estilos, y lo que reprehende en algunos antiguos es muy adaptable á muchos Escritores de compendios.

[Nota a: _Art. Poet. vers. 25._]

[Nota b: _Profectò quidam brevitatis aemuli necessaria quoque orationi subtrahunt verba, & velut satis sit scire ipsos quae dicere velint, quantum ad alios pertineat, nihil putant; quinimo persuasit quidem jam multos ista persuasio, ut id jam demum eleganter, atque exquisitè dictum putent, quod interpretandum, &c._ Q. _l. 4. Ins. Or. c. 2._]

[129] Para que el método sea seguro, es necesario que en el descubrimiento de la verdad se proceda con orden, empezando por las verdades claras, y succesivamente procediendo como por grados hasta encontrar la que se busca. Este orden pide que no pase el entendimiento de una proposicion á otra, sin haber probado bastantemente la primera, de suerte, que esta ya bien establecida, sirva de basa y fundamento á la otra, y así ha de procederse ordenadamente hasta la postrera. La razon de esto es porque el entendimiento llega á descubrir las verdades ocultas, si empieza á encontrar alguna conexîon de lo que busca é ignora, con lo que ya sabe, y tiene establecido. Y notó muy bien CICERON, que entre todas las cosas hay cierto orden y enlace, de modo, que del conocimiento de unas se llega al de otras[a]. Por esto en los escritos jamas se ha de probar una cosa por otra que se ha de decir en adelante, porque hasta que llegue el lector á esta no podrá quedar convencido de la verdad de aquella; exceptuando solo algun caso particular, en que puede ser preciso notar de paso lo que con mayor extension se ha de explicar despues[b]. Esta máxîma se funda en la naturaleza universal, pues observamos que en las producciones, generaciones, y otras acciones semejantes, procede con orden desde lo mas simple y mas facil hasta lo mas compuesto y embarazado. Y tenemos tambien de esto claros exemplos en el modo que usamos para aprender algunas Ciencias. Si uno quisiera saber lo mas sublime de la Aritmética, sin entender primero las reglas mas fáciles y simples, no podria conseguirlo; pero al contrario, si empieza este estudio comprehendiendo las reglas de _sumar, restar, multiplicar_, y _partir_, que son las mas simples, facilmente llegará á entender las de _proporcion y arte combinatoria_. CARTESIO deseaba mucho la observancia de esta regla del método, y no puede negarse que en sus escritos resplandece generalmente un método admirable. El P. MALLEBRANCHE la observó tan estrechamente, que en su famosa obra de la _Inquisicion de la verdad_, apenas se hallará un capítulo que pueda entenderse, sin entender primero los antecedentes. BOHERAAVE entre los Médicos guardó un método rigurosísimo, y tambien BORELLO y BELLINI, siendo preciso confesar, que el buen método es muy raro en los libros de Medicina. Si todos estos célebres Escritores hubieran sido tan sólidos en la doctrina, como exâctos en el método, fueran dignos de la estimacion general de los sabios. Para tratar _llenamente_ un asunto es menester poner todo lo que de él convenga saberse, procurando juntar lo breve y seguro del método con la plenitud de la doctrina. Las difiniciones, divisiones, raciocinios bien ordenados, y segun las reglas que arriba hemos prescrito, hacen el complemento del buen método.

[Nota a: Cicer. _de Natur. Deor. lib. 4. cap. 4._]

[Nota b: _Ordinis haec virtus erit, & Venus, aut ego fallor, Ut jam nunc dicat, jam nunc debentia dici. Pleraque differat, & praesens in tempus omittat._ Hor. _Art. Poet. v. 42._]

[130] Dúdase, si se ha de usar en todos los discursos, ya sean de palabra, ya por escrito, gobernados por la Lógica, del método geométrico, que es el de los Matemáticos, o del de las Escuelas. CARTESIO trabajó mucho en introducir para todas las cosas el método geométrico. El P. MALLEBRANCHE trabajó en esto mas que Cartesio, bien que siguiendo sus pisadas. La mayor parte de los modernos, como de tropel, así como se dexaron llevar del sistema Cartesiano, quisieron tambien imitar su método de escribir. El perjuicio que en esta generalidad han causado á las letras, lo conocen todos los que saben los verdaderos caminos de hallar la verdad; y si se hubieran contentado con esto fuera menos malo; mas el caso es, que han tratado con desprecio el método escolástico, tirando con toda suerte de invectivas á hacerle odioso para desterrarle del mundo. Los de las Escuelas, queriendo defenderse, han hablado tambien contra los modernos y su método, y unos y otros mantienen la porfia sin desistir de su partido. Lo que dicta la buena Lógica es, que uno y otro método deben entenderse y usarse, segun fuese la materia que se trata, porque unos asuntos se compondrán muy bien con el método geométrico, y otros con el escolástico. El método geométrico pide difiniciones, divisiones, axîomas, postulados, que se sientan como presupuestos y concedidos para establecer las proposiciones. Pero son muchísimos los puntos de las Ciencias, en los quales no caben difiniciones, divisiones, &c. ¿Cómo se ha de difinir una cosa al principio de una qüestion, en que se disputan los predicados esenciales de ella? ¿Y cómo se ha de dividir aquello de quien no constan, y todavía se disputan las partes de que se compone? No pueden sentarse axîomas que sean disputables, ni admitirse postulados de cosas que están en controversia. PEDRO DANIEL HUECIO, Obispo de Avranches, ha probado esto contra el método geométrico al principio de sus _Demonstraciones evangélicas._

[131] He visto en libros de Física, y tambien de Medicina establecerse sistemas vanísimos con difiniciones, divisiones, axîomas, y postulados puramente arbitrarios. Ya se ve que si se le conceden á un Autor todos estos antecedentes en el modo que él se los figura, podrá de ellos deducir quanto le sugiere su imaginacion. Así que qualquiera que haya de instruirse en la Física por los libros que hoy la tratan matemáticamente, si no quiere ser engañado, debe exâminar con particular atencion estas cosas que ponen á los principios de los tratados, como fundamentos de lo que van á establecer. En la Metafísica, y en la Teología todavía es mas difícil que en la Física el uso del método geométrico. En las cosas que se pueden verdaderamente demostrar, viene bien este método; pero como en la Física, Metafísica, Teología, y otras Artes son innumerables los asuntos que no se pueden llevar á perfecta demostracion, por eso no conviene en ellas el método de los Geómetras.

[132] LEIBNITZ, sin embargo de haber sido excelente Matemático, hablando de esto dice así: _Es laudable querer aplicar el método de los Geómetras á las materias metafísicas; pero tambien es menester confesar, que hasta el presente raras veces ha salido bien; y el mismo Cartesio con toda su grandísima destreza, que no se le puede negar, en ninguna cosa ha tenido jamas menos desempeño, que quando ha intentado hacer esto en una de sus respuestas á las objeciones_[a]. Todavía se explica MORHOF, que trató esto de propósito, en términos mas expresivos: _Yo_ (dice) _me maravillo cómo estos linces_ (habla de Mallebranche y otros modernos) _con este su método, como con una vara divinatoria, no han penetrado los secretos de los antiguos, que nadie puede poner en duda, quando los Filósofos de la antigüedad, gobernados por sus principios, que algunas veces se fundaban en analogismos y conjeturas, establecieron cosas tan prodigiosas, de las quales aun hoy nos admiramos, y profesamos nuestra ignorancia, &c._.[b] WOLFIO, sin embargo de que todos sus escritos filosóficos los dispuso con método geométrico, ya confiesa que no es necesario en toda suerte de verdades usar del método de los Geómetras con difiniciones, axîomas, postulados, teoremas, problemas, corolarios y escolios; porque dice que no son buenas las difiniciones, proposiciones, axîomas, y postulados, porque se pongan con estos títulos al principio de los tratados, sino porque sean enteramente conformes á las reglas de la Lógica; añadiendo, que se engañan los que creen haber demostrado matemáticamente los asuntos que tratan, con tal que á cada uno hayan puesto competentes títulos de difiniciones, axîomas, postulados, teoremas, problemas, y corolarios[c].

[Nota a: Leibnitz _Oper. tom. 1. pág. 505. edic. de Gineb. de 1768._]

[Nota b: Morhof. _Polyhist. lib. 2. cap. 8. n. 7. tom. 1. pág. 407._]

[Nota c: Wolf. _§. 793. págin. 375. y siguient._]

[133] La Geometría procede con buen método quando trata de su objeto; pero el trasladarla á otros asuntos puede hacerse pocas veces, como lo he mostrado en mi _discurso del Mechânismo_. El ABAD DE CONDILLAC, cuyo _exámen del origen de los conocimientos humanos_ tiene algunas cosas que tomar, y muchas que dexar, como pienso mostrarlo por menor en otra obra, tratando del método dice así: _Los Geómetras, que deben conocer las ventajas de la Analisis mejor que los otros Filósofos, dan muchas veces la preferencia á la Sintesis. Así, quando dexan sus cálculos para entrar en averiguaciones de diferente naturaleza, no se halla en ellos la misma claridad, precision, ni extension de entendimiento. Nosotros tenemos quatro Metafísicos célebres_, Cartesio, Mallebranche, Leibnitz, _y_ Lock. _Solo el último de estos no fué Geómetra; ¡pero quán grande exceso lleva á los otros tres[a]!_

[Nota a: _Esai sur l'orig. de conoiss. humain. tom. 2. pág. 289._]