Logica · Unidad 46 de 49

CAPITULO IX. — parte 5

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[21] La Iglesia solo sale fiadora de sus establecimientos santos, y arreglados á la razon y á la Religion: si estos establecimientos los practicaran los Angeles, todo sería puro; pero como son los hombres los que los exercitan, se mezcla alguna vez en ellos lo humano. La Iglesia tolera muchas cosas, que no las aprueba. Quando son opuestas á la Fe, ó las buenas costumbres, no calla, antes bien corrige, é increpa con toda paciencia y doctrina. En lo demas corrige los abusos, segun lo permiten los tiempos, la oportunidad, y la prudencia. Si por estos abusos se hubiera de hacer juicio de las cosas, fuera menester arrancar todas las viñas para que no hubiera beodos, quitar el comercio para evitar las fraudes, abolir los juzgados para que no hubiera injusticias. Esto es lo que enseña la buena razon gobernada de la Lógica: lo demas son extravíos del furor y de las pasiones. Las ceremonias judaicas son en dos maneras: unas se enderezan á manifestar la sumision, humildad, amor, y reverencia, con que el hombre ha de adorar á Dios: otras son significativas del Mesías, que esperaban, y estas le representaban en figura. Las primeras han quedado en la Iglesia Christiana, porque son puras y santísimas: las otras se han extinguido, porque su uso fuera falso, y su significacion engañosa, por haberse cumplido en Jesu-Christo con toda realidad lo que ellas manifestaban en imagen y en sombras.

[22] Sobre el tiempo en que se acabaron y se declararon mortíferas estas últimas ceremonias judaicas, si fué quando Jesu-Christo dixo en la Cruz: _Consummatum est_[a], ó fué quando los Apóstoles juntos en Concilio en Jerusalen dixeron: _Visum est Spiritui Sancto & nobis ut abstineatis à sanguine & suffocato_[b], hubo una gran contienda entre S. GERÓNIMO y S. AGUSTIN, defendiendo cada uno su parte, sobre lo qual se escribieron algunas Cartas muy dignas de ser leidas; pues se puede aprender en ellas la disciplina del primer siglo de la Iglesia, y la moderacion con que se han de tratar los Escritores quando son de opiniones y pareceres contrarios. Los Christianos, ademas de las ceremonias, que hemos dicho, que conservaban de los Hebreos, tomaron algunas de los Gentiles donde predicaban el Evangelio, y eran aquellas que miraban á Dios y no tenian mezcla de idolatría, error, ni supersticion. Las tomaban santificándolas, christianizándolas, y haciendo que con buen uso se enderezasen al verdadero Dios las mismas, que con abusos se dirigian á los ídolos, al modo que nos aprovechamos de algunas máxîmas de los Filósofos Gentiles, christianizándolas, y haciéndolas servir á la verdadera Religion, como que las sacamos de injustos poseedores para hacerlas justamente nuestras. ¿No tomamos cada dia estilos y costumbres de las naciones extrañas, haciéndolas propias? Oxalá que en esto imitásemos la prudente conducta de la Iglesia, que solo ha tomado lo mas puro, y lo que puede servir á mayor gloria y culto del Dios que veneramos.

[Nota a: Joann. _cap. 19. vers. 30._]

[Nota b: _Act. cap. 15. vers. 28. & 29._]

[23] Nuestro PEDRO CIRUELO compuso una Obra excelente sobre el uso y significacion de los ritus y ceremonias Eclesiásticas. Despues trató este punto el Cardenal BARONIO. El Autor del precioso libro: _Methodus legendorum Ecclesiae Patrum_, explicó muy bien este asunto, y últimamente el Papa Benedicto Decimoquarto en su Obra _de Sacrificio Missae_. MIDLETON hizo un viage á Roma para impugnar mas á su gusto las ceremonias de la Iglesia Católica. Iba bien preocupado de las turbulentas prevenciones de su País en materias de Religion. La Filosofía gentílica era su guia, y en lugar de librarse de las preocupaciones, se arraigó mas en ellas, y disparó un escrito contra las ceremonias lleno de agitacion y de amargura. Si antes de tomar la pluma hubiera leido de espacio los Autores citados, que han profundado esta materia, y hubiera pesado las razones con buenas noticias de la Teología, se hubiera hallado mas bien dispuesto á tratar este punto, y pudiera haberse gobernado con mejor Lógica.

[24] El mayor argumento que creen hacer los Sectarios contra las Sagradas Escrituras es la contrariedad, que ellos hallan entre los Misterios Sagrados y los milagros con la razon; pues siendo esta de Dios, y no pudiéndose contradecir, no se han de tener por reveladas las cosas que se oponen á ella: de aquí deducen, que no ha de haber mas que la Religion natural; es decir, la que alcanza el hombre por la naturaleza gobernada de la razon, y que lo demas es fingido y arbitrario. Este es el sistema dominante de nuestros dias, explicado con el nombre de _Naturalismo_, y el mas pernicioso, porque el _Atheismo, Deismo_, y _Materialismo_ caminan con sus errores á cara descubierta: los _Naturalistas_ los siguen con disimulo. No se les cae de la boca el adorable nombre de Dios: explican algunos de sus soberanos atributos: aprueban muchas de sus divinas perfecciones, que es todo lo que alcanza la flaca razon; pero lo demas, que se sabe por pura revelacion, lo niegan todo, que es lo mismo que destruir de todo punto la Religion[a]. Ya hemos visto que la razon no basta para conocer, amar y adorar á Dios dignamente: que la revelacion es necesaria para acompañar y dirigir la razon á fin de caminar con acierto: resta mostrar ahora que los mysterios y milagros que las Sagradas Escrituras nos proponen no son contrarios á la razon. Confesamos que los sacrosantos Mysterios de la Trinidad y Encarnacion, como otras verdades reveladas, son superiores á toda razon, pero negamos que sean contrarias á ella.

[Nota a: _Inde enim est quod qui_ Naturalistae _vocantur ita studeant Theologiae naturali ut revelatam prorsus contemnant, aut saltem insuper habeant_.... Naturalistae, _enim sunt qui Theologia naturali contenti revelatam vel rejiciunt, vel saltem cognitu minus necessariam judicant_. Wolf. _Theolog. natur. proleg, §. 19. & 20. pag. 11_.]

[25] Tiene la Religion sus principios y máxîmas fundamentales, como los tiene cada una de las Artes. Estos principios son superiores á la comprehension natural; pero se conforman muy bien con ella, porque se fundan en la omnipotencia, bondad y misericordia de Dios, que no se oponen á la razon. Conoce el juicio, que Dios _puede_ infinitamente mas de lo que el hombre puede alcanzar. Con este principio de luz natural se compone muy bien lo prodigioso de los mysterios y de los milagros, de modo que no se puede dudar racionalmente que Dios los pueda hacer, sino si los ha hecho, y esto lo tenemos probado ya en los argumentos antecedentes. El pecado original y sus resultas, la reparacion del género humano por Jesu-Christo, la vida eterna con premio de los buenos y castigo de los malos, junto con los mysterios, institucion de Sacramentos, y otros dogmas conexôs con estos, son las verdades fundamentales de la Religion Christiana. Son superiores á la razon, porque esta por sí sola no las puede alcanzar, por ser de orden sobrenatural; pero no la destruyen ni se oponen á ella, antes bien la fortalecen, ilustran, y sosiegan. Si el hombre considera las miserias y penalidades que le afligen, y sabe que son resultas del pecado original que contaminó á todo el género humano, queda satisfecho, porque alcanza con la luz de la revelacion lo que su debil razon no podia penetrar.

[26] PEDRO BAYLE, renovando los errores de los Manicheos, quiere averiguar el origen de los males físicos y morales de los hombres por las luces naturales; mas sus conatos fueron vanos como lo demostró LEIBNITZ en su _Teodicea_, compuesta principalmente para tratar este asunto. Otros, que despues han querido recalcarse en esto sin añadir cosa nueva, andan buscando en los Filósofos Gentiles el apoyo de sus opiniones; pero en vano, porque estos conocieron el mal, mas su origen le ignoraron. Considerando PLINIO, que los demas animales quando nacen, ya están provistos de lo necesario para la vida, menos el hombre, que entre el llanto y la inmundicia pereceria si no le ayudasen, trató á la naturaleza de madre de las bestias, y madrastra de los hombres[a]. Si hubiera tenido noticia del pecado original, y que por él nos vienen, ademas de la ignorancia y concupiscencia, todas las penalidades de que inevitablemente estamos cercados, hubiera discurrido con mas acierto. Si contemplamos, que esta triste habitacion del mundo no es correspondiente al fin á que somos criados y á que continuamente nos sentimos movidos, nos parecerá muy bien el dogma de la vida eterna, donde los malos serán castigados, y los buenos gozarán la inmensidad de bienes que Dios les tiene preparados en su Reyno. Si atentamente reflexîonamos sobre nuestra flaqueza, que somos inclinados al vicio, y que si podemos con nuestras fuerzas exercitar una, ú otra virtud, es imposible practicarlas todas, entenderémos que la asistencia del Ser supremo nos es necesaria para obrar conforme á sus soberanos ordenamientos. Finalmente, haciendo reflexîon, que una culpa en que se ofendió á un Dios inmenso, pedia una reparacion y satisfaccion igual, que la suma Bondad y Misericordia Divina querian salvar al hombre, y para esto prometió Dios enviar un Mesías, facilmente creerémos, que Jesu-Christo, hijo del eterno Padre, hecho hombre, es nuestro Salvador, y entenderémos que su encarnacion, nacimiento, vida, muerte, resurreccion, y milagros, ademas de no desdecir de la Omnipotencia y Magestad Divina, no habian de ser como las cosas de los hombres, sino correspondientes á la dignidad y grandeza de un hombre Dios, todo mysterioso y sobrenatural, como que se enderezaba á fines muy superiores á toda la naturaleza.

[Nota a: Plin. _Praefat. in lib. 7. Hist. Natur_.]

[27] En ninguno de estos puntos fundamentales de la Religion Christiana encuentra la razon cosa que la destruya ni se le oponga, antes con estas sobrenaturales luces entiende lo que desea saber, y sin ellas nunca lo podria alcanzar. Tantos hombres ilustrados como creen y profesan esta santa Religion: tanta sangre derramada en su defensa: tanta sumision con que se practíca, ¿eran compatibles con una creencia opuesta á la razon? ¿No estaría esta luchando continuamente por desasirse de ella, como sucede en todo lo que el entendimiento percibe y no se acomoda con sus luces? El célebre LOCK decia, que, si la revelacion propusiese máxîmas evidentemente opuestas á la razon y destructivas de ella, no se debiera recibir; pero á favor de la Religion añade, que lo que ella enseña se ha de creer, aunque sea superior á la razon, y pone el exemplo de la caida de los Angeles malos, la Resurreccion de los muertos, y otros Artículos, con los quales nada, dice, tiene que ver directamente la razon[a]. LEIBNITZ compuso un tratado _de la Concordia de la Fe y de la razon_, que hace parte de la _Teodicea_[b]; y, entre otras cosas señaladas con que prueba, que los mysterios de la Religion Christiana son superiores á la razon, mas no contrarios á ella, dice, que para impugnar esta Religion santísima eran menester _demostraciones evidentes_, que no puede haber[c]; pues las razoncillas, discursillos, y agudezas saltantes, no son para apartarnos de una creencia divina, que es enteramente conforme con la razon.

[Nota a: Lock _Esai del entendiment humain, lib. 4. chap. 8. pag. 578. 588. y sig_.]

[Nota b: _Oper. tom. I. pag. 60_.]

[Nota c: Leibnitz _Theodicea Oper. tom. I. pag. 85_.]

[28] Siempre me he maravillado, que los Sectarios, teniéndose por ilustrados con tanta Filosofía, nieguen los milagros. El _Arte de pensar_ probó muy bien que la creencia de los milagros es conforme á la buena Lógica[a]. Por milagro entendemos una obra superior á las fuerzas de la naturaleza. Si lo consideramos de parte de Dios, único Autor de los milagros, ¿qué cosa mas racional que el pensar, que no se agotó su potencia con fabricar el Mundo, sujetando sus partes á ciertas y determinadas leyes con que se mueven y exercitan sus operaciones; y que es propio de su poder alterarlas y mudarlas, segun los fines correspondientes é su inefable sabiduría? Si el que fabríca un relox suele hacer esto con su máquina, mudando con su arte el orden de ella, segun sus intenciones, sin destruir la obra, ¿cómo se ha de negar al supremo Hacedor de todas las cosas? Tan correspondiente es á la divinidad y á su poder suspender, alterar, y mudar el orden físico del Universo, como fabricarle; y lo contrario es disminuir la dignidad y grandeza del Todo Poderoso. De parte de la naturaleza física no hay dificultad ninguna, porque siendo esta criada con ciertas y determinadas leyes, con que obedece la voz de su Criador, sigue y executa sus ordenamientos: tan propio es de su constitucion obrar por las leyes del milagro, como por los comunes; pues en entrambas hace y executa la ley que se le ha impuesto.

[Nota a: _Arte de pensar, part. 4. cap. 14. pag. 518._]

[29] De parte de la razon no hay repugnancia, porque del modo que alcanzamos, que el mundo ha sido hecho por Dios, comprehendemos que le hizo libremente, y libremente le puede gobernar; ademas que á las nociones que tenemos de la Omnipotencia corresponden las facultades de mudar el orden establecido en el Universo; y no hay razon alguna que nos dicte, que no puede Dios dar á las partes del mundo otro orden y otras leyes de las que les impuso en su formacion. Resta, pues, ver si los milagros que conocemos como posibles han llegado á la execucion, ó, como se dice comunmente, á la _actualidad_. En este punto la fe de unos pocos Sectarios no puede contrarestar á la de los Patriarcas y Profetas del Viejo Testamento, á la de los Apóstoles, á la de los Padres, á la de tantos varones santos y sabios que los aseguran, y mucho menos á la autoridad de la Iglesia. Entre estos hay conformidad en admitirlos: los Sectarios están tantos á tantos, afirmando los unos y negando los otros.

[30] Digna es de verse la Disertacion de VARBURTHON sobre el milagro que estorbó á JULIANO el Apóstata reedificar el Templo de Jerusalén, donde prueba concluyentemente este milagro y otros contra MIDLETON. Dicen: ¿quién sabe hasta dónde llegan las fuerzas de la naturaleza para conocer que el prodigio sale mas allá de ellas? Yo repongo: ¿quién sabe las fuerzas de la naturaleza para conocer que el prodigio no sale de la esfera de ellas? Tanto ignoran los Sectarios hasta donde llegan las fuerzas naturales, como nosotros. A nuestro favor hay los testimonios mas auténticos, á quienes no se puede de negar la fe sin faltar al rubor. No somos fáciles como el vulgo en tener qualquiera novedad por milagro. Caminamos con las precauciones que muestran el estudio de la Física y la buena Lógica, á las quales siguen en esto los sabios advertimientos de la Iglesia; pero alcanzamos con la razon la posibilidad de los milagros, y creemos todos los que se refieren en las Santas Escrituras, los que aprueba la Iglesia, y los que, siendo exâminados debidamente, y aprobados por varones inteligentes en la Física y en la Religion, hallamos conformes á la buena Lógica, y verdadera crítica.

[31] Otro argumento hacen los Sectarios contra la divinidad de las Sagradas Letras. Dicen, que nosotros probamos la revelacion de las Divinas Escrituras por la autoridad de la Iglesia, y la infalibilidad de la Iglesia por las Escrituras lo qual es peticion de principio y círculo vicioso. Es cierto, que una de las pruebas de la revelacion de las Escrituras Santas es la autoridad de la Iglesia, y al contrario; pero no lo es que en esto se cometa círculo vicioso ni peticion de principio. Quando las cosas son entre sí conexâs, de modo, que haya atadura y enlace necesario entre ellas, se prueban una por otra sin círculo vicioso. Las causas se prueban bien por los efectos, y estos por las causas. Los signos se prueban por los significados, y estos por los signos: así el fuego, aunque esté oculto, se prueba por el humo, y este descubre el fuego. La caida de las hojas de los árboles prueba la venida del Invierno; esta hace inferir la caida de las hojas. En los adjuntos se ve esto mas claramente, quando un mismo efecto procede de una misma causa que obra en distintos sugetos. La venida del Sol despues del solsticio hiemal causa en los árboles una alteracion considerable, y lo mismo hace en la sangre de los animales: el buen Físico prueba la conmocion de la sangre, aunque sea oculta, quando ve la mutacion en los árboles; y al contrario los hombres delicados, por la alteracion que en sí mismos sienten, prueban que va en los árboles á hacerse mutacion.

[32] Lo mismo sucede en las alteraciones del ayre, que á un mismo tiempo alteran la atmósfera y á los animales, y por unos se prueba la conmocion de otros, como lo hizo VIRGILIO[a], mostrando por la mudanza del ayre sereno en lluvioso la mutacion de los ánimos; por cuya mutacion los que padecen achaques habituales prueban la mudanza del tiempo. Así se dan la mano estas cosas, y conspiran unas con otras con admirable enlace, sirviéndose de pruebas con recíproca correspondencia. La causa de la revelacion de las Divinas Escrituras y de la infalibilidad de la Iglesia es una misma, que es _Dios_. El efecto que es la divina _inspiracion_ es uno mismo en distintos sugetos, de suerte que uno, como cosas adjuntas, puede servir de prueba para el otro; al modo que sucede en las piedras de un arco, que una sostiene á la otra, y las dos mutuamente se fortalecen por un mismo principio, que es la gravedad, ó peso, y el orden con que estan colocadas. Los mismos que hacen este argumento usan de esta prueba en su Filosofía. Como ven que de la materia con varias combinaciones se forman algunas cosas, por la generacion de los cuerpos quieren probar que sus principios son la materia y combinaciones: quando hacen analysis de estos cuerpos, por la materia y las combinaciones que descubren, deducen su generacion, sin que por esto crean cometer círculo vicioso. Este punto puede leerse en FACCIOLATO[b]. Otras objeciones de poco momento, que hacen los Sectarios contra la necesidad de la revelacion, se pueden satisfacer cumplidamente con lo que hasta aquí llevamos propuesto, así en la Lógica, como en el presente Discurso, porque todas ellas, ó envuelven algun sofisma, ó error nacido del mal uso de los sentidos, vehemencia de las pasiones, ó preocupacion del juicio. Las artes, con que encubren estos defectos, ya ocultando el designio, ya usando de autoridades truncadas, ó ilegítimas, ó ya de otras mil maneras de atraher á su partido los ánimos, son fáciles de descubrir y probar, si se pone la debida atencion y se usa de una buena Lógica, y por eso las dexo á la advertencia, é integridad de los lectores.

[Nota a: Virgil. _Georgic I. vers. 417. y siguient_.]

[Nota b: Facciolat. _de Pistil. versat. acroas. 6. pag. 72. y sig_.]