Manual de historia de Venezuela · Sección preliminar
Preliminares
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.
PROLOGO
En el vasto campo de la literatura, apenas habrá ningún ramo que aventaje en importancia á los estudios históricos Mas, para cultivarlo con buen éxito, se requieren tantas y tan eximias cualidades que aún en los países de muy antigua y extendida civilización, por muchas historias que se hayan escrito, no son sino poquísimas las que han fijado en su favor el unánime consentimiento de los doctos, Quiénes sobresalen por un concepto, quiénes por otro; en éstos se notan faltas de que carecen aquéllos; en muchos se mezcla la fábula con la verdad; cuáles se proponen determinado fin, á que sujetan el plan entero del libro; cuáles toman por guía el deber, pero no logran bastante riqueza de luces. Las más veces se mueven los autores al impulso de las pasiones, que desfiguran en bien ó en mal hechos trasmitidos de siglo en siglo. Obstan al acierto inconvenientes de vario linaje Si se trata de sucesos antiguos, la distancia y la consiguiente dificultad de adquirir noticias exactas y cabales influyen en la imperfección de su conocimiento, y de los juicios que de él se derivan y en él se fundan. La crítica r.istórica demanda la posesión de tales prendas, que rara vez se juntan en uno solo. Aun para comparar entre sí los varios testimonios, desechar unos y admitir otros como fuentes fidedignas: no bastan observación, imparcialidad, si no las acompiañan profunda instrucción, criterio ejercitado, ingenio sutil y familiaridad con los secretos del corazón humano Ya se deja entender que los peligros del fracaso se multiplican, cuando se emprende referir fielmente lo acontecido en épocas cercanas á la del historiador, y más si pertenece a la nación de que escribe Visto es que se encontrará entonces enlazado, por sí ó sus progenitores, con los acaecimientos que ceden en lustre ó daño de las personas ó de la patria. El amor á ella ciega como cualquiera otro; nunca podemos desnudarnos del interés que a su favor nos arrastra; sin saberlo, sin quererlo, y, lo que más es, buscando evitarlo, sucumbimos a las tentaciones de su afecto. No es exagerado afirmar que los Estados adolecen, unos respecto de otros, de las mismas, si nO rnayores debilidades, que aquejan á las fracciones éñ que se dividen los miembros de un solo pueblo Por manera que, al hablar de la parte que dos de aquéllos, guiados de contrapuestas inclinaciones, han tenido en casos comunes, eí cronista de cada lado los presenta a diversa luz, según la que muestran á sus ojos ofuscados. Asentirá á lá aserción quien reco-