Manual de historia de Venezuela · Sección preliminar

PROLOGO

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 5 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.

PROLOGO

nozca, por ejemplo, la historia de los propios accidentes y trances de una guerra, por parte de cada cual de los beligerantes. De donde se deduce que se halla en mejor proporción de salir con su intento el individuo que sea de todo en todo extraño á lo pasad©. Ahora mismo, á la vuelta de más de diez y nueve centurias, se están reconstruyendo historias antiguas, con ayuda de sana crítica y de documentos recién descubiertos; y cambiándose opiniones que acerca de notables vicisitudes y personajes corrían adoptadas y repetidas de unos en otros escritores.

Añádase á lo dicho la diligencia, el afán, el ahinco que cuesta la conquista de la verdad absoluta. Nos formaremos de ello idea con reflexionar sobre cualesquiera acciones pasadas en nuestra presencia, y advertir cómo, al cundir en el público, se mudan, se adulteran, se trastornan. Así se engaña uno con frecuencia apreciándolas. Otras veces quedan ignorados incidentes que nos atañen más ó menos directamente; y, si el acaso nos los revela un día, nos asombramos, menos quizá por su valor intrínseco, que por la circunstancia de presentarnos como desalumbrados y juguetes de nuestra pequenez é insuficiencia. ¿Qué mucho, cuando en ciertas ocasiones, hasta crímenes horribles pasan inadvertidos, ó nunca se rastrean, á despecho de las más esmeradas pesquisas de consultísimos jueces, y del acucioso adminículo de los agraviados, y del interés de los ciudadanos por apurar la verdad en aquellos eventos? Por todas partes nos da en cara la ineficacia de los medios humanos, como más patentemente lo percibiremos recordando las causas judiciales en que agotadas las probanzas que establecen el criterio legal, se ha privado de los bienes, de la vida, á hombres inocentes de los crímenes á ellos imputados, y cuyos verdaderos autores han descubierto la falsedad de las acusaciones en el temido instante de la muerte.

Aplicando á nuestra patria las consideraciones generales que preceden expuestas, hallaremos que aún no se conoce á fondo el drama de que fué teatro Venezuela, principalmente en el período de su encarnizada lucha con España, Poco ó nada han dicho nuestros historiadores acerca de puntos dignos de conmemorarse Por ejemplo, la primera constitución federal, los pasos de los agentes enviados á los Estados Unidos y á la Gran Bretaña, el reconocimiento de Venezuela como beligerante, contratos con los extranjeros proveedores de armas, pertrechos y vestuarios, tratados de unión, liga y confederación primero, y después los de amistad, comercio, navegación y correos, operaciones, buques de guerra y corsarios, preparativos de la t xpedición pronta á salir en auxilio de Méjico, alianza especial con el Perú llevada á efecto, posteriormente guerra y paz, establecimiento de Legaciones en el Brasil, los Estados Unidos y Europa, tentativas del Libertador en beneficio de Cuba, Congreso de Panamá, etc , etc

Andan también omisos los historiadores nacionales en informarnos de lo que pasaba entre España y demás potencias acerca de nosotros, así com© de todo lo relativo a los indios.

Fueranos dado poseer una historia de Venezuela tan menuda^ come la que de los Estados Unidos ha escrito el insigne diplomático Jorge Bancroft. Sienten algunoe que raya en difusa; más no la graduarán de tal sus conciudadanos, para quienes se destinó particularmente, y que han de tener en mucho y leer complacidos sus más insignificantes pormenores. Aunque más llegue a extenderse, nunc fastidiará á los amigos de su nación portentosa. En recorrer lo^

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tiempos que antecedieron á la declaración de la independencia, emplea el autor siete volúmenes de tipo diminuto y muchas páginas;^ y se dice que ha escrito otros cuatro entrando ya en las épocas ulteriores. Pero allí nada falta de lo que concierne de cualquier modo á ese pueblo, desde el primer instante del descubrimiento del territorio septentrional por ingleses, franceses y españoles Capítulos hay en que pasa revista casi á todo el mundo civilizado, señaladamente cuando escudriña los principios políticos que á la revolución dieron origen

Entre las historias de Venezuela descuella la de Baralt, porque,- sobre tener un plan más comprensivo y mejor ordenado que las otras, lo realzan el decir puro y las otras excelencias que granjearon al autor fama de sabio, distinciones y puesto en Europa, y que le encumbran al primer orden de los patrios ingenios Pero varones muy calificados notan que no se dio allí el desenvolvimiento indispensable á hechos de suma importancia, ni se puso en la mayor claridad la serie de acciones de algunos prohombres; que no se ha repartido con igualdad la justicia distributiva entre los que obraron de propio movimiento y por su cuenta y riesgo en pro de la libertad, prestando cooperación espontánea cuanto útil, sino postergádose tales servicios, enalteciendo otros con solícita preferencia. Granadinos le hacen cargo de haber mostrado escaso aprecio á la cooperación de su patria en favor nuestro En una palabra se piensa que no llena el objeto de dar á conocer á Venezuela lo bastante, en su estado cuando colonia, y en todas y en cada una de las causas que prepararon, maduraron y al fin produjeron la transformación, sus progresos, atrasos, demoras, su coronamiento, la formación de la gloriosa Colombia y su disgregación, etc Publicado aquel libro, han salido á luz diversas rectificaciones Recientemente hemos visto algunas que dicen relación al mariscal Sucre, á los generales Marino y Zaraza. También hemos examinado las explicaciones que de algunos episodios se han insertado en las gacetas, especialmente con ocasión de los aniversarios del 19 de abril y 5 de julio. Muchas circunstancias curiosas recopiló el General José Austria en la historia militar de Venezuela, desgraciadamente aun no impresa del todo. El Ledo. Juan Vicente González, relacionando la vida del General José Félix Ribas, se internó en asuntos históricos á ella respectivos. Abundante metería se halla en la de Bolívar, que salió de la pluma del Doctor Felipe Larrazábal. En su autobiografía cuenta el General Páez muy á la larga los hechos en que fue actor, agregando otras noticias interesantes, y anota y corrige equivocaciones del señor Baralt, observando que nacieron de haberse atenido á los apuntes á él entregados cuando ya se partía á luropa, donde no le era posible consultar sus dudas con personas que se las aclararan.

Hemos oído hablar de muchas tradiciones, apuntes, crónicas y memorias que se conservan en poder de algunos Proceres y de los herederos de otros. Allegadas las diversas historias, las biografías, las correspondencias, todo ese cúmulo de noticias, las rectificaciones, los esclarecimientos, y estudiada con inteligencia y espíritu de imparcialidad la copia de documentos que atesoró el muy ilustre y laborioso adalid de la independencia. General José Félix Blanco, y consultados los escritos extranjeros sobre el mismo asunto, sin exceptuar los españoles: será asequible formar la historia individuada y concienzuda de Venezuela, y poner fuera de duda puntos que no sólo se contradicen, sino hasta se tachan de apócrifos.

VI PROLOGO

El que esto haga, levantará a la patria el mayor monumento de gloria. Porque fué la empresa de nuestros pasados una de las más insignes de que guardan memoria los hombres, cuando se incluyan los tiempos primitivos y siempre fabulosos de las naciones. Desafiar el poderío de España, que en el dilatado período de trescientos y tantos años había esparcido fortísima raigambre en este suelo; hombrearse con su dominadora un pueblo sumido por ella en la ignorancia, la esclavitud, el aislamiento, y entregado a la avillantez y descuello del último agente peninsular; resolverse a lanzar el yugo poderoso, sin «^medios de resintencia, sin conocimientos militares, sin plan preconcertado; principiar luchando esforzadamente con la debilidad é indecisión de algunos de los mismos venezolanos y hasta con la oposición armada de varias provincias; no desalentarse con las sucesivas contrarrevoluciones, ni con el hundimiento de la causa una y otra vez^ ni con los espectáculos de crueldad, carnicería, venganza producidos por el despecho de los enemigos; sobreponerse a todo obstáculo con perseverancia nunca quebrada, arrostrando la combinación de las miserias, hambres, pestes, incendios, asolamientos, destierros, emigraciones, confiscaciones, saqueos, matanzas, terremotos; echar en la hoguera la vida, los bienes, las comodidades, la dicha y suerte futura de sí y los suyos; caer y levantarse siempre con redoblados bríos; sacar de la nada recursos, de las derrotas victorias, de la prepotencia de los contrarios arranques de valor indomable; y por premio de tan gallardos esfuerzos, no sólo arrancar el dominio de Venezuela a la pujanza, al tesón de España, sino proseguir la carrera de combates y glorias, después de haber sido los primeros en manifestar el espíritu, y abrir el camino de la revolución, y ayudar poderosa y felizmente con ya aguerridas huestes a la redención de Nueva Granada, el Ecuador y el Perú: he aquí la casi increíble obra que consumaron nuestros padres, para inmortal renombre, en todo el orbe, del inspirado genia que se sublimó por el cúmulo de sus perínclitas dotes, de tantos más como se engrandecieron cerca o lejos de él y de la nación entera que de tai modo se asoció a sus conatos. ¡Qué incontrastable resolución!! ¡Cuántos ejemplos de virtud republicana! ¡Cuántos prodigios de abnegación, constancia, denuedo! ¡Qué firmeza de convicciones! ¡Cuál desasimiento de la vida y sus goces! ¡Qué ingenio, qué sabiduría, qué conjunto de superioridad y triunfos marciales! ¡Qué tesoro de grandezas! ¡Cuánto y cuál amor a la libertad, a la justicia!

Deber es común extremarse por imbuir en cada uno de los venezolanos, siquiera como homenaje de gratitud a los beneficios de que gozamos, el conocimiento de la formación de la República, y el inestimable precio por ella pagado. Así aprenderán a idolatrarla, a conservar sus conquistas, a engrandecerla, a servirla con reverente culto. Ha de formar nuestra historia una de las primeras lecturas de los niños, no ignoren lo que más profundamente les interesa, y porque le cobren apego, y, años adelante, se desvivan por perfeccionarse en ella y nunca la suelten de la mauo. Introdúzcase no en la Universidao solamente, sino también en los colegios y las escuelas de ambos sexos; ocupe lugar conspicuo en todos los planes de instrucción; reconózcase indispensable su estudio en los que pretendan el magisterio y en muchos otros; estimúlese el adelantamiento en ella; ofrézcanse a la pública discusión sus puntos oscuros, dudosos o que convenga relevar; hágase la guerra a la indolente desidia de los muchos que no leen; y entonces se alcanzará el objeto de nuestro anhelo.

PROLOGO VII

A esto podría contribuir la adopción del Manual que el señor Felipe Tejrra ha escrito adrede, y que ya cuenta con la aprobación de sujetos tan conocedores y respetables como los ciudadanos Doctores A. Aveledo, C. Pérez Calvo, luán José Aguerrevere, P. P Fontes, y J. M. Gil, antiguos directores de los Colegios de Santa María, La Ascensión, Roscio, Fontes y Gil. (1)

^ Con laudable empeño el joven autor, rico de talento é imaginación, y ya distinguido entre los poetas, se ha dedicado á trabajos más serios. Bien se comprenderá que no se ha propuesto colmar el vacío antedicho. Se ha limitado á compendiar lo que otros han compuesto, siguiéndolos no tan estrictamente que algunas veces no se desvíe de ellos y escriba de propio marte. Divide la historia, previa una introducción sobre el descubrimiento de América su geografía y los indios, en antigua y mpderna. La primera se extiende desde 1 498, en que Alonso de Ojedá recorrió las costas de Venezuela, hasta el 5 de julio de 181 i, fecha de la declaración de independencia. Pasa rápidamente por lo más de este período; y se detiene hablando de los pasos iniciativos de los patriotas; y termina con un apéndice sobre la lite - ratura, las ciencias, artes, caminos, comercio y población en tiempos de la colonia. Subdivide la moderna en cinco partes, y queda en la tercera. (2) Una llega a 1819, en que se constituye Colombia; otra a 1830, época de su disolución, y otra a 1^42, en que presencia Caracas la entrada de los restos de Bolívar. También se introduce la moderna con rasgos geográficos, que esta vez conciernen a Venezuela. Desde 1811 a 1830, espacio el más importante, se descoge el hilo de los sucesos año por año. En lo ulterior anda más aprisa. Cada sección va seguida de un resumen y de sincronismos, y al fin de todo hay un apéndice sobre literatura, ciencias, artes y progreso de la patria. (3)

Se verá que, sin embargo de ser un epítome, repara, hasta donde cabe en él, algunos de las olvidos que advertimos, v. g. el tocante al congreso de Panamá Agrega otro capítulo nuevo acerca de los efectos generales de la independencia de esta parte de América.

Están allí narrados los principales acontecimientos en lenguaje por lo común castizo, y cláusulas cortadas conforme al tipo del Manual de Historia Universal del preclaro literato Juan Vicente Gon-

(1) Ha encontrado muy buena aceptación en otros establecimientos y entre el público en general, de modo que se hizo indispensable una segunda edición, y en estos momentos se prepara la tercera, que lleva sobre los otros la ventaja de exquisitas exornaciones, cuales produce de día en día la acreditada imprenta de El Cojo' Cuenta con nuevas opiniones favorables de personas calificadas, y que se están sirviendo fructuosamente de ella para la instrucción de sus alumnos. El autor la ha traído hasta tiempos muy cercanos á los nuestros, aunque reduciéndose á señalar en globo los acontecimientos trascendentales. Todo lo cual aumentará la importancia que ya logra, y que se dice haberse extendido no solo por varias partes de la República, sino también fuera de ella.

(Tomado de la Revista "Historiadores de Venezuela", escrita por el autor de este Prólogo).

(2) En esta como en la 2.a edición, queda en la cuarta época. (*) ,

(Nota del autor del Prólogo).

(3) Este apéndice (sobre literatura, artes y progresos de la Patria/ se ha suprimido últimamente, en razón de haberse tratado de la materia, con más espacio, en el libro ilamado "Perfiles Venezolanos*, obra también del mismo autor. (Nota del id. id.)

(*) Esta quinta edición queda en la Sexta época que termina, en el siglo XIX.

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zález y con aspiración á imitar á Baral. Se emplean parágrafos cortos por encerrar mucho en pocas palabras. Encuéntranse breves descripciones, teñidas, como varios otros pasajes, de colores tal vez más propios de la poesía que de la historia. El estilo es siempre igual, claro, animado, expresivo del entusiasmo del patriota. Lo más reparable nos parece que en una obra en que no pueden entrar disertaciones, el autor haya pronunciado fallos harto rigurosos, algunas veces mal avenido con sus predecesores, sin justificarse absolutamente, y como si bastara un epíteto para abonar sus opiniones. Tal sucede en cuanto á la guerra á muerte y ejecuciones que se hicieron por mayor. Aunque muy para lamentarse," hechos censurables se han visto en todas las guerras; y el autor puede leer, por citarle un solo ejemplo, las recíprocas acusaciones de Francia y Alemania con motivo de los excesos cometidos en su lucha de 1870. Y volviendo á nuestro caso, el bárbaro sistema de los representantes de España en Venezuela, la burla enorme de las capitulaciones, los refinamientos de crueldad de algunos de ellos, las tramas de sus compatriotas, las entradas de las poblaciones á saco, los incendios, las matanzas en esas ocasiones, los verdaderos asesinatos nocturnos, las alevosías, ios perjurios, los sacrilegios, el exterminio de mujeres, á veces de niños, y otras causas que excitaban á represalias, no como leyes ordinarias de la guerra, sino como medios de contener con el talión los desafueros del enemigo: sirven para atenuar los cargos, si es que no para disculpar a los guerreros de la independencia. Las naciones se ocupan mucho todavía en celebrar convenios sobre respeto á los derechos de los neutrales, inmunidad y asistencia de los heridos, prohibición de balas explosivas; y últimamente el emperador de Rusia ha tomado a pechos la formación de una conferencia internacional dirigida á codificar los usos de la guerra. Lógrese ó no, aunque algunos lo estiman inexequible por falta de autoridad que apremie con la fuerza á la observancia de los pactos, la solicitud prueba á lo menos que se palpa la urgencia de añadir al voto de los publicistas la sanción de tratados terminantes y obligatorios. Hoy es, y el mundo acusa á España de hacer la guerra á los cubanos sin miramiento á las prácticas que, para mitigar en lo posible sus males, ha introducido progresando la civilización; y nadie, que sepamos, piensa en imputar á culpa á los revolucionarios el que imiten conducta tan opresiva. Sin duda, Bolívar quiso producir efecto con su proclama; ello es que no se cumplió la amenaza en toda su latitud; que después de hecha se siguió tratando á los españoles con blandura; y que, si se puso en vigor, fue al empuje de repetidas atrocidades y como recurso extremo en aquellas circunstancias. Por último, el tenor del convenio de 26 de noviembre de 1820 sobre regularización de la guerra acredita, en el preámbulo y todos sus artículos, la participación de ambos contratantes en el rigor de las hostilidades. (4)

Caracas: agosto 15 de 1875. Rafael Seijas

(4) Mas es bueno advertir a los que deseen formar juicio acerca de este punto [la guerra a muerte] que en la citada obra "Perfiles Venezolanos,, el señor Tejera entra en discusión y, haciendo méritos de diversos argumentos, procura vindicarse de tales críticas y sacar triunfante su concepto. Además es de consultaise lo escrito por el muy instruido abogado y literato, señor Doctor Cristóbal Mendoza, en defensa de la misma tesis, con motivo de un certamen que se abrió en 1878 sobre el tema de "si el decreto de guerra á muerte expedido por el Libertador el 15 de junio de 1813, fué ó no necesario para llevar á cabo la independencia de la Patria". El Jurado elegido para apreciar los trabajos se decidió por el del señor Mendoza, añadiendo con esto el peso de su dictamen al de los que sostienen el contra.

(Nota del id. al id.)

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