Manual de moral y de economía política · Unidad 3 de 166
Unidad 3 · 6 INTRODUCCION
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
6 INTRODUCCION
se hacían notar por ese espíritu de detracción que engendra -odiosas querellas.
Esta situación no era aceptada, sin embargo, por todos, No faltó un hombre que, amante del lugar de su nacimiento, tratase de encaminar a sus moradores por el buen sendero. Era el doctor Dupré, :
Antiguo médico de los ejércitos durante las campañas del imperio, acostumbrado por la naturaleza de su empleo a 1eco.rer diversos países, había tenido ocasión de notar en ellos progresos soprendentes. Aldeas enteras recibieron a su vista una transformación completa. El ruído del trabajo se hacía oir en lugares en que sólo el grito de las aves salvajes interrumpía en otro tiempo el silencio de los campos y de los bosques. El perfeccionamento de los cultivos y el adelanto de la industria producían en todas partes una metamorfosis verdadera. Sólo la aldea de Mirebeau se en-. contraba estacionaria,
El doctor Dupré hizol a comparación y se decidió inmediatamente a iniciar a sus habitantes en las mejoras modernas. No desconocía la dificultad de la empresa; pero ilustrado por sus propias observaciones y hombre de temple vigoroso, principió resueltamente la obra, dispuesto a luchar con energía contra el genio del mal.
Había en esa época en la aldea un rico propietario llamado Valcour, poseedor de un antiguo dominio patrimonial, que descuidaba muchas veces para lr a residir en la ciudad vecina, El carácter
INTRODUCCION 7
de los habitantes le tenía alejado de Mirabeau;' mas no por eso les negaba sus recursos, deseando como hombre instruído y animado de excelentes intenciones, que se le presentara ocasión de ems prender el mejoramiento de la aldea. Valcour y Dupré se asociaron para trabajar en el mismo sentido; el segundo iba a ser el pensamiento, el primero se encargaba de dar su ayuda para realizarlo, Todo se manifestó favorable.
El cura de la aldea, anciano octogenario, a quien su edad hacía imposible practicar el bien que albergaba en su corazón, murió en ese tiempo, y como Dupré quisiera aprovechar esta circunstancia se dirigió a ver al obispo, suplicándole lo. reemplazara con un eclesiástico, que Servía otra parroquia del departamento, cuya caridad era sólo igualada por sus luces. El doctor, que era bien conocido del obispo, obtuvo resolución favorable y con el nuevo párroco volvió a Mirebeau lleno .de ardor. Sentía que sus fuerzas estaban triplicadas,
Sería demasiado largo indicar todos los medios que estos tres hombres emplearon para cambiar la faz de la aldea; ese cambio fué tal que, para pintar su situación veinte años después, bastaría, en cierto modo, tomar el reverso del cuadro que hemos trazado anteriormente.
El doctor Dupré y Valcour estaban persuadidos de que el ejemplo es el mejor medio de convencer a una población ignorante, y consecuentes con este principio, para inducir a los habitantes de Mirabeau a adoptar mejor género de vida y un método de cultivo perfeccionado, nada encontraron más conveniente que hacer hablar a los resultados. Valcour se aprovechó de la expiración del arriendo de su propiedad para obligar a su nuevo arren-
O NS a PO A E e AS " NED al Ae A q : A + PES Li?