Manual de moral y de economía política · Unidad 4 de 166
Unidad 4 · 0. INTRODUCCION
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datario a conformarse a sus miras, secundándolo con grandes trabajos de mejora, emprendidos as su costa, ¿
. Dupré había administrado hasta entonces su: fundo con la ayuda de un mayordomo; pero resuelto a mejorarlo, ya que no poseía los capitales necesarios, tomó un partido que por sí solo era uno: de los más saludables ejemplos que pudiese dar. En vez de seguir la costumbre de los muchos cultivadores que tienen la imprudencia de tomar prestado para aumentar sus propiedades, determinó vender la mitad de la suya a fin de procurarse capitales para mejorar el resto. En esta circunstancia, impuso silencio a su amor propio y no temió exponerse 2 todas las suposiciones a que debía dar origen la enajenación parcial de su fundo: Los resultados probaron que lo que habría podido ser solamente un buen ejemplo, era también un excelente cálculo. Diez años más tarde, la mitad restante le producía más del doble de lo que daba antes todo entero. Capitales empleados cor la habilidad en trabajos de diSecación, en reparaciones - y en instrumentos perfeccionados habían más que - doblado su haber en ese lapso de tiempo, ;
Resultados tan evidentes no podían dejar de convencer a los habitantes de Mirebeau; así es que luego algunos cultivadores seducidos por el ejemplo y arrastrados por los consejos de Dupré, y otros, ayudados secretamente al principio por Valcour, se decidieron a adoptar sus procedimientos. Desde ese momento lo más difícil estaba ya hecho. Los dos. amigos no habían desconocido que mientras obraran solos, su ejemplo sería poco convincente para los cultivadores pobres, pues que estos tienen tendencias a desconfiar de lo que hacen los ricos y
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a creer que lo que para los últimos es bueno para ellos ninguna ventaja ofrece. Inducir por tanto a algunos a que siguiesen sus miras podía considerarse como una victoria, El resultado confirmó sus. previsiones.
El doctor Dupré no había descuidado ningún medio; estaba en todas partes pára vigilar los trabajos; hacía a los habitantes visitas frecuentes para tener ocasión de darles consejos y aprovechaba siempre todas las circunstancias en que podía encontrarlos reunidos a fin de dirigir la conversación hacia las medidas que pensaba adoptar para: el bien de la aldea.
Uno de los primeros puntos sobre los cuales había pensado seriamente Dupré era la canalización del arroyo que atravesaba la llanura de que se ha hablado. Logró así prevenir los desbordamientos que transformaban el campo en un pantano pestilente. Los pastos, que la presencia del agua había dejado invadir por plantas malhechoras estaban ya disecados y alimentaban gran número de amimales que producían el necesario abono. El arroyo era, pues, lo que habría debido ser siempre: una fuente de riqueza. Las caídas de agua que en su tránsito ofrecía estaban ya aprovechadas con algunos molinos de gran beneficio para los aldeanos, exentos de la necesidad de hacer largos viajes para moler sus granos.
« Todo esto era sin embargo, la parte más in-. significante de los progresos que el doctor había tenido en vista, El territorio de la aldea era extenso; pero una gran parte se Componía de prados y bosques que prestaban poco alimento al trabajo; las tierras en que podían ocuparse los habitantes eran de cortas dimensiones. El doctor comprendió