Memorias de un setenton · Sección preliminar
Preliminares
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.
swKDtceo J
^te^-
^^^,M
^%^ ^
^i^áf
,^>«**-
:'f"', .¿.f
,.v '
-í^i, ■ .Jt!*'-'^-^^.
'\Ht .
»H|fx,-4h? ji?
-^4'
ffi-<
UN SETENTÓN,
NATURAL Y VECINO DE MADRID,
KSCRITAS POR
D. RAMÓN DE MESONERO ROMANOS.
MADRID,
OFICINAS DE LA ILUSTRACIÓN ESPAÑOLA Y AMERICANA,
CAI.LB DE CAUnETAS, NÚM. 12, PUIJÍCIPAT.. MUCCCLXXX.
^^^s
w J Mí
DONATO GUIO
• aRENAt 19- _ ,
lEMOEIAS DE UN SETENTÓN ,
NATURAL Y VECINO DE MADRID.
O^^
UN SETENTÓN,
NATURAL Y VECINO DE MADRID,
ESCRITAS POR
D. RAMÓN DE\jVIIESONERO ROMANOS.
HMÉRie© "easTRe
Lagasca, 117 M ADR»D
MADRID :
OFICINAS DE LA ILUSTRACIÓN ESPAÑOLA Y AMERICANA,
CAIXE DE CARRETAS, NÜM. 12, PRINCIPAX.
MDCCCLXXX.
Es propiedad.
MADRID , 1880. — Imprenta , estereotipia y galvanoplastia de Aribau y C* (sucesores de Eivadeneyra), impresores de Cámara de S. M.
lEMOKIAS DE UN SETENTÓN,
NATURAL Y VECINO DE MADRID.
INTRODUCCIÓN
El nutor de estos apuntes retrospectivos, escritor en otro tiempo del género humorístico , hoy jubilado y en plena posesión de sus quince lustros y de su cruz de San Hermenegildo correspondiente ; amenguado por ende en sentidos y potencias, y conservando tan sólo de estas últimas una felicísima memoria y un escaso resto de voluntad, cede (acaso imprudentemente) á las seductoras excitaciones de sus amigos y colegas en el gremio literario , que pareciendo escuchar con interés sus familiares y trasnochadas reminiscencias, le impelen á consignarlas en el papel , y lo que es más temeraria aún, á ofrecerlas á un público, que no es ya el suyo, indulgente y bonachón, de quien pudo alcanzar en otro tiempo benévola acogida y afectuosa simpatía.
Y con tanta menos razón tiene derecho á esperarlas en la ocasión presente, cuanto que habiendo de renunciar por necesidad á los festivos cuadros de fantasía, su ya oxidada pluma sólo puede brindar hoy con prosaica y descarnada narración de hechos ciertos y positivos, con retratos fotográficos de hombres de verdad, que le fué dado observar en su larga vida contemplativa, cómodamente sentado en su luneta (ó sea butaca) de segunda fila , ó bien alternando en amigable correspondencia con los personajes de la acción , escondido tras los bastidores de la escena.
INTRODUCCIÓN.
Mas como quiera que no sea tampoco su intención la de escribir historia (ni para ello le bastarían sus medios intelectuales), cumple á su propósito declarar que en estos relatos que prepara — j que han de abrazar la primera mitad del presente siglo, desde 1808 á 1850 — sólo piensa ocuparse en aquellos pormenores y detalles que \wr su escasa importancia relativa ó por su conexión con la vida íntima y privada, no caben en el cuadro general de la historia, pero que suelen ser, sin embargo , no poco conducentes para imprimirla carácter y darla colorido. — Estos detalles puramente anecdóticos sólo puede expresarlos un testigo presencial de los sucesos, que nace con ellos, crece y se desarrolla á par de ellos, y aspira á pintar con verdad y sencillez los hombres y las cosas que pasaron, así como también las apreciaciones contemporáneas que pudo escuchar.
Tan inocente desahogo (que algunos tomarán por incontinencia parlera, y otros acaso por sugestiones del amor propio) obedece solamente al irresistible estímulo que mueve al asendereado viajero á reunir en derredor suyo á sus hijos y nietos para endosarles una y otra vez la curiosa relación de sus pasadas andanzas ; ó al tenor veterano, que, falto ya de medios naturales en pecho y garganta, se contenta con tararear en voz baja sus antiguas canturías y llevar el compás con cabeza, manos y pies.
Habrá, sin duda, alguno y aun algunos de los que tengan la mala idea de leer estas líneas, que digan, encarándose con el autor: — «Conformes, señor setentón ; ábranos V. ese Me- ■morandu/u de sus añejas reminiscencias personales ; cuéntenos, si así le place, esos episodios, esos sucesos, esos pormenores de V. solo conocidos , que le ofrece su exquisita memoria : dispuestos estamos á prestarle atención ; aunque , á decir la verdad, ¿ qué interés de novedad han de podernos inspirar los recuerdos de un hombre que , según confesión propia , no ha figurado para nada en el mapa histórico ni político del país ; no ha vivido lo que suele llamarse la vida pública ; no lia entrado jamas en intrigas cortesanas ni en conspiraciones revolucionarias; no le fueron familiares ni los clubs tenebro-