México viejo; noticias históricas, tradiciones, leyendas y costumbres · Capítulo real 3 de 34

CAPÍTULO VI

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 4 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.

CAPÍTULO VI

EL PASEO DEL PENDÓN

EL PASEO DEL PENDON A FINES DEL SIGLO XVIII

CAPÍTULO VI

EL PASEO DEL PENDÓN

Los Últimos combates entre españoles y mexica fueron continuos y porfiados, sin tregua ni cuartel. Repetidas veces el Conquistador propuso la paz, y repetidas veces sus emisarios no fueron recibidos.

Aquel pueblo heroico luchó sin descanso, resuelto á morir ó á triunfar. No le importó el hambre, ni la peste, ni la desolación que reinaba por todas partes.

Una calle, una casa, un palmo sólo del terreno, eran disputados con brío y con valor, con admirable tenacidad. Hoy cegábase un foso, se derrumbaba un muro, y á otro día el foso estaba abierto y el muro levantado.

La ciudad era un montón de escombros, defendida por un puñado de héroes.

El Rey, el invicto é ilustre Cuauhtemoc, daba órdenes, levantaba á los débiles, elogiaba á los valientes.

Aquel Martes, 13 de Agosto del año de 1521, Cortés animó por último á sus soldados ; mandó que los de á pie obligaran al enemigo á replegarse en una isleta donde estaban las canoas, y á Sandoval que atacase con los bergantines ; pero recomendándole mucho que no dejara escapar al Rey. La señal de todo sería un disparo de escopeta.

Subió Cortés á una azotea para presenciar las operaciones, y desde allí preguntó á algunos mexica por qué no se presentaba su señor, pues tenía que hablarle.

Pronto fueron dos emisarios con la pregunta y volvieron con la respuesta, acompañados de Cihuacoatl, que dijo á Cortés : “ En nin-

gima manera vendrá mi señor ante ti ; me pesa mucho de esto, más “ haz lo que tú quieras. ”

Fue la última embajada, que, como siempre, rechazó Guauhtemoc ; y entonces D. Hernando, lleno de cólera y enojo, le dijo á Cihuacoatl :

— “ Vuélvete á los tuyos, y tú y los tuyos aparéjense á morir, “ porque os voy á combatir y á acabar de matar. ” *

Trabóse la última acción que se prolongó basta en la tarde. Guauhtemoc filé hecho prisionero ; pero en el instante mismo en que los ballesteros y arcabuceros de llolguín iban á disparar, el héroe se puso en pie, y sereno, altivo, con el brazo levantado :

— “No tiren, dijo, que yo soy el Uey de México y desta tierra, “ y lo que te ruego es, que no me llegues á mi mujer ni á mis hijos, “ ni á ninguna mujer, ni á ninguna cosa de lo que aquí traigo, sino “ que me tomes á mí y me lleves á Malincbe. ”

Una vez el Bayardo en poder del vencedor, la ciudad se rindió, y el mismo cielo (juiso lomar jiarle, })ues según Bernal Díaz : “ Llovió, tronó y relampagueíi aquella noche, y hasta media noche mucho más que otras veces. " -

En conmemoración de la victoria y de la toma de la ciudad, todos los años el día IB de Agoslo, los hahitanles de Nueva España, celebrahcin una lies la (|ue á la vez tenía el caráctei* de cívica y religiosa ; fiesta tradicional (]uc se conoce con el nombre del Paseo del Pendón.

“ En la víspera y día de San Hipólito, dice un antiguo cronista, s(i adornaban las plazas y calles, desde el jialacio hasta San Hipólito, por la calle de Tacuha para la ida y por las calles de San Francisco para la vuelta, de arcos triunfales de ramas y llores, unos sencillos y otros con labiados y capiteles, con altares y imágenes, capillas de cantores y ministriles. Sacábanse á las ventanas las más vistosas, ricas y magestuosas colgaduras, asomándose á ellas las

1. Cartas de Cortés, página 406, de la edición de La Iberia. — 1870. — México. — Imp. de Ignacio Escalante.

2. Bernal Díaz del Castillo. — Historia verdadera de la Nueva España, Capítulo CLVI. — México. — Tipografía de R. Rafael, calle de Cadena^número 13. — 18ó4.

nobles matronas, rica y exquisitamente aderezadas. Para el paseo, la nobleza y caballería sacaba hermosísimos caballos, bien impuestos y costosísimamente enjaezados; entre los más lozanos (que entonces no por centenares, sí por millares de pesos se apreciaban) salían otros no menos vistosos, aunque por lo acecinado pudieran ser osamenta y desecho de las aves, aunque se sustentaban á fuerza de industria contra naturaleza, que comían de la real caja sueldos reales por conquistadores, cuyos dueños por salir aquel día aventajados (por retener el uso del Pendón antiguo) sacaban también sus armas,, tanto más reverendas por viejas y abolladas, que pudieran ser por nuevas, bien forjadas y resplandecientes. Ostentaban multitud de lacayos, galas y libreas. Clarines, chirimías y trompetas endulzaban el aire. El repique de todas las campanas de las iglesias, que seguían las de la Catedral, hacían regocijo y concertada armonía.

Con quince ó veinte días de anticipación se invitaba al Virrey y á los Oidores para la fiesta, y era costumbre enviarle al primero una fuente de dulces, un sombrero y un par de guantes, y á cada uno de los segundos una gorra; en seguida se convidaban á los tribunales y á toda la nobleza C

La víspera, el día 12, se colocaba en el balcón del centro de las Casas de Cabildo", el Pendón ó estandarte Real, que era custodiado por dos granaderos, colocados á un lado y otro ; y en el momento de exhibirlo, sobre cojines de terciopelo rojo con borlas de oro y entre cortinajes de seda, á las dos de la tarde, se hacía una salva de veintiún cañonazos. La nobleza se dirigía entonces á casa del Alférez Real, en coches y acompañada de dos de los Oidores más modernos. Al llegar

1. Libro p iinero, segando, tercero y cuarto, del Próximo Evangélico exemplificado en la vida del V.Bernardino Alvarez — Compuesto por D. Juan Díaz de Arce; en 4°, iib. I, cap. 40. — México. — 1651. — Cita esta obra D. Joaquín García Icazbalceta, en sus eruditas notas á los Diálogos, de Cervantes Salazar.

2. Hé aquí el texto de una de esas invitaciones : “Los Regidores Cap. D. Carlos de Urrutia, Alférez Reai en turno, y su Padrino D. Agustín del Rivero, á nombre de la N. C. y por sí, suplican á V. téngala bondad de acompañar la función del Real Pendón que desde la casa del primero, calle del Puente del Carmen, ha de formarse para conducirlo en coche al Convento de San Hipólito, la tarde del día 12 del corriente á las cuatro, y la mañana del 13 á las ocho; por cuyo favor le quedarán reconocidos.”

CxONZÁLEZ OBREGÓN.

á dicha casa so apeaban de los corrnajes, y en la puerta, sin subir nunca las escaleras, esperaban al Regidor. Bajaba éste inmediatamente y todos montados á caballo se dirigían de nuevo á las Casas de Cabildo, yendo el Regidor en medio y á los lados los Oidores. Luego que llegaban al Aynntamienlo, el Corregidor entregaba el estandarte al Alférez Real, quien bacía solemne y cumplido juramento de devolverlo.

Continuaba después la comitiva hacia el Ralacio Real, donde la esperaban en los balcones, el Virrey y todos los tiábiinales : mientras bajaban éstos, el Regidor y los Oidores aguardaban en el palio.

Organizado el acompañamiento se dii*igía á la iglesia de San líip(3lito por los portales, Innpedradillo, Taciiba, Santa filara, San Andi‘és, laMariscala y San.lnainb' Dios.

Dor delante iban, el Virrey, el Oidor más antiguo y (d Alférez Real ((lie conducía el estandarte, “armado de punta en blanco, y su caballo á guisa de guerra, con anuas i‘es[)landecienh"^.” Ibi seguida, y por su orden, caminaban los ( )idoi*es, los Ri'gidon's, los Algnacib‘s y toda la nobleza, vestida con ricos y lujosos Iraji's.

“ fodo este aconqiañamienlo d(‘ caballería, dic(* (d D. Valadés, ostentando lo (irimoroso di' sus ricpn'zas y galas coslosísinuis, lb*ga á San Hipólito, donde el Arzobisjio y su Caldido, con |M’c(dosos ormimentos, empieza las vísperas, y las ((rosiguen los canlor(*s con ciinlo de órgano, con Ironqietas, chirimías, sacabuches y todo género d(' instrumentos de música. Acabadas, se vuelve en la forma ((iie vino (d acompañamiento, á ta ciudad, y dejado el Viria'v im su jmlacio, S(‘ deja el Pendón en la C.asa de Cabildo. Van á dcqar al Alfénv. á su casa, en la cual los del aconqiañamienti^ son abundante y ex((uisilamente servidos de conservas, colaciones y d(‘ los ex((ui'>;ilos regalos de la tierra, abundantísima de comidas y bebidas, cada uno á su voluntad. Fd día siguiente (1‘1 de Agosto), con el orden de la víspera^ vuelve el acompañamiento y caliallería á la dicha iglesia, donde el xVrzobispo mexicano celebra de (lontiíical la misa. Allí se predica el sermón y oración laudatoria, con ((iie se exhorta al pueblo cristiano á dar gracias á Dios, pues en aquel lugar donde murieron mil espa-

fióles, ubi millia virorum decuhuere^ donde fiié tanta sangre derramada, allí quiso dar la victoria. Vuelve el Pendón y la caballería como la víspera antecedenle. Y en casa del Alférez se quedan á comer

TEMPLO DE S. HIPOLITO.

los caballeros que quieren. Y todo el día se festeja con banquetes, toros y otros entretenimientos.”^

1. Fr. Diego de Valadés, en la parte IV, capítulo 23 de su Retórica Cristiana. — Roma, 1578. — La cita el mismo autor.

Á lo que dice el P. Yaladés, debemos agregar que lanío al Virrey como á los Oidores les estaba prohibido asistir al refresco que ofrecía el Regidor, por órdenes terminantes del Rey, y este era el inolivo por el cual se les obsequiaba con una fuente de dulces. Esla disposición tenía sin duda por objeto, no menoscabar el decoro de las autoridades. Además, era nolable, pero muy digna, la conducta que observaban los mexicanos durante el deslile de la comitiva, pues no se veía uno solo en toda la carrera. Finalmente, una nueva salva de 21 cañonazos anunciaba á las seis de la larde del día Id, que el Pendón era relirado de los balcones del Ayunlamienlo, donde lambién en este día bahía sido ex})uesloL

Pero la íiesta que hemos descrilo no luvo un origen lan fasliioso, ni se celeljró lodos los años con la misma solemnidad. Kslo no (juila, empero, que rebramos su bisloria que no carece de inlerés.

Gomenzaremos cilando algunas dis|)osiciones (jue conslan en los libros de acias del Ayunlamienlo. — En el j)rimer libro, y en (iabildo celebrado en \) de Marzo de lu2iS, se lee : ‘ddbramienlo : lói esle (lia los dichos Señores mandaron librar e jijigar a Alonso Abuiles e a Diego González, diez y seys jiesos de oro de (|uali*o varas d(‘ damasco, que dieron para la bandera de esla Gibdad. e uu jieso de oi’o a Portillo, saslre, (jue la hizo, el cual dicho libramienlo se dió.” — lAi Cabildo de di de Julio, se lee : ‘Ó lordeuanzas : luí esle día los dichos Señores liordeiiaron e mandaron (|ue las beslas de San Juan, e Sanliago, e San Yjiólilo, e Xueslra Señora de Agoslo, se soleiiize miicbo e (jue corran loros, e (jue jueguen cañas, e (jiie lodos cavalguen, los (jue lovieren beslias so pena de diez pesos de oro, la milad para las obras públicas e la oirá milad jiara (juien lo denunciare.

E mandáronlo pregonar e progoiiose |)or Francisco González, jiregonero.” — En el de 1 i de Agoslo deleitado año hay un : “Libramienlo: Los dichos Señores mandaron librar e jiagar (juarenla jiesos e cinco lomines de oro que se gaslaron en el pendón y en la colación del día de San Ypólilo, en esta manera : (anco jiesos e cualro tomines a

1. Diccionario Universal de Historia ¡j Georjrafia, — .México. — 185i. — Tomo IV, piigina 128.

Juan Franco, de cierto tafetán colorado; a Juan de la Torre, seys pesos, de cierto tafetán blanco ; a Pedro Ximenez de la hechura e cordones e syrgo siete pesos e cinco tomines ; de dos arrobas de vino, a Diego de Aguilar seys pesos; a Alonzo Sánchez de una arroba de confite, doze pesos y medio; a Martín Sánchez, tres pesos de melones.” — Por último en el de 21 de xVgosto, se dice : “Los dichos señores mandaron librar y pagar a los trompetas qué tañeron en la iiesta del nacimiento del príncipe nuestro Señor, e en la fiesta de Santo Vpólito, doze pesos de oro porque no tyenen salario ninguno de la Gibdad.”

Por estos datos se ve que el primer paseo del Pendón se verificó el 13 de Agosto de 1528, y que el estandarte Real que se sacó, no fué como generalmente han afirmado nuestros historiadores, el que trajo Hernán Cortés, ni el que conserva el Museo Nacional', sino un estandarte especial qite para dicha fiesta se mandó construir por el Ayuntamiento. Tocole sacarlo en el año á que nos hemos referido, á Juan Xaramillo, uno de los conquistadores, que casó primero con la célebre Doña Marina, y después con Doña Beatriz Andrade.

En el año siguiente ya se fijó el orden que debía guardar la comitiva, y consta en el acta del 11 de Agosto de 1529, que dice : “Los dichos señores hordenaron y mandaron, que de aquí adelante todos os años, por onra de la fiesta del señor santo y potito, en cuyo día se ganó esta cihdad, se corran siete toros, e que de ellos se maten dos, y se den por amor de Dios á los monasterios e ospitales, y que la bíspera de la dicha fiesta, se saque el pendón de esta cihdad, de la casa del cabildo, y que se lleve con toda la gente que pudiere ir á caballo acompañándole hasta la iglesia de sant ypolito, e allí se digan sus hísperas solemnes, y se torne á traer dicho pendón a la casa del cabildo, e otro día se torne á llevar dicho pendón en procesión á pie hasta la iglesia de sant ypólito, e llegada allí toda la gente

1, El verdadero estandarte que enarboló Cortés se conservaba en su sepulcro, primero en la iglesia de San Francisco y después en Jesús Nazareno. El del Museo Nacional, aunque auténtico, no fué sino uno de tantos pendones de los que usó Cortés durante la Conquista ; pero no el principal.

y dicha su misa mayor, se torne á traer diclio pendón á la casa del cabildo, á caballo, en la cual dicha casa de cabildo, esté guardado el dicho pendón e no salga de él, e en cada un año elija e nombre dicho cabildo una persona cual le paresciere, |)ara (jiie saque el dicbo pendón, asi para el dicho día de sant ypólilo, como para otra cosa que se ofreciere. ”

También el Rey de Es[)aña reglamentó el orden de la ñinción, expresando quién había de portar el estandarte y las autoridades que habían de salir en ella. Consta (‘sto en una Real Cédula de 28 de Mayo de lo.dO, fechada en Madidd, y de la cual nos ofrece un extracto la ley LVl, título XV, libro III, de la Hecopilaciun de Indias^ (jue dice á la letra :

“ Ihilas Ciudades de bis Indias es costumbre vsada, y guardada, sacar nuestro IVndón Real las vísperas, y días s(‘ñalados de cada vn ano, y el de Rascua d(‘ Rey(‘s en Lima : (d d(‘ San Hipólito en México, le lleva vn R(‘gidor j)oi‘ su turno, y acompañándole, para mayor honra y Víuierachin, el Virn‘y, Oidores, y R(*giini(‘uto, van á Vísperas, y Missa: en Lima á la lgh‘sia mayor, y en México á la de S. Hipólito. V poi*(jue niu'stra voluntad es, (|U(‘ esta costuhil)re se continúe, mandamos, qu(‘ los Virreyc's, Ri‘(‘sideutc‘s, y Audiencias de nuestras ludias (mi bis Ciudades princij)ah‘s, domh' las huviere, assistau á esta cei'emouia, como se ha/(* en Urna, y México, y lleve (d Hendón el Regidor á (jui(‘ii tocare j)or turno, (h‘sde id más antiguo, donde no huvieri* Alférez Hiail por Nos providdo, cuyo lugar ha de ser el izquierdo de id Vii’rey, ó Hri'sideute, porque al derecho ha d(‘ ir el Oidor más antiguo : y en las Ciudades donde no residiere Audiencia, le acompañen id (¡oberuador. Corregidor, ó .Im-^ticia mayor, y Regimiimto, desdi' la (áisa del Regidor, ó Alférez mayor, que le lleva, hasta que buelva á ella ; y en quanlo al lugar, que ha de tener en la Iglesia, y acomjiañamieiito, se guarde la costumbre. Y assimismo la guarden los Vii'reyes, Presidentes, y Ministros en acompañar á nuestro Pendón Real, y sin gravissima causa no se escusen.” *

1. Recopilación de Leyes de los Reynos de las Indias. — E¡i .Madrid : Por Ivlián de Paredes, Afio de 1G8I. — Tomo 2», folio GO, vuella.

Como los gastos de la fies la eran crecidos, el Ayuntamiento contribuía concierta cantidad. Así, el 9 de Agosto de 1532 se mandó por el cabildo que se dieran al Alférez 25 pesos de ley perfecta para gastos, y en 28 de Julio de 1533, igual suma á Bernardino Vázquez de Tapia, que fué entonces Regidor y le tocó sacar el estandarte. Posteriormente le daban tres mil pesos del fondo del Ayuntamiento.

Parece que en 1540, la primera bandera que se sacaba en el paseo no gustó ya á los Regidores, quienes resolvieron hacer otra, pues así consta en las siguientes líneas del acta de 18 de Junio de aquel año : “ Este día acordaron que se haga un pendón para esta cibdad, que sea de damasco berde e colorado, con sus armas de la cibdad, porque el pendón que tiene al presente de leonado e pardo, se hizo porque no se aliaron otros colores, e mandaron que se hendiera dicho pendón biejo e se aproueche lo mejor que se pueda, y lo que más baliere el nuebo que se obiere de hazer, se pague de los propios de esta cibdad, e mandaron que la letra de la orladura del pendón nuebo sea ; Non in muí titii diñe exercitusconsistit victoria^ sed in volúntate DeiN

Entre los detalles curiosos que existen sobre el paseo, debemos mencionar el siguiente : sucedió varias veces, que como en el mes de Agosto en que se celebraba solían caer fuertes aguaceros, la comitiva entraba en los portales ó en algún zaguán. Sabido esto por el Rey, “vino una orden estrechísima, mandando que ni el Regidor con el Pendón, ni los Ministros de los tribunales pudiesen guarecerse del agua en casa alguna, sino seguir á su destino, y así se ejecutó.”

A pesar de tan severas disposiciones, encaminadas sin duda á darle mayor brillo y esplendor á la fiesta, en más de una vez estuvo á punto de acabar, como sucedió el año de 1651, y en el de 1745, en el que se vió obligado el Virrey á imponer una mul ta de 500 pesos “á todo caballero que siendo convidado dejase de concurrir sin causa justa.” Sin embargo, había sus alternativas, pues por ejemplo, el 13 de Agosto de 1721, “la nobilísima México, cabeza de Nueva España y corazón de la América, celebró los dos siglos cumplidos de su conquista, el día de San Hipólito, su patrón, con festivas demos-

GONZÁLEZ OBHEGÓN.

traciones, de luminarias, máscaras y colgaduras, y con paseos la yíspera y día, montados á caballo el Excelentísimo Señor Virrey, Real audiencia, tribunales, ciudad y caballería ; saco el estandarte Real el Conde del Valle de Orizaba, su Regidor...”^ Vino, sí, á sor ridicula, “cuando el paseo se bacía ya en coches, y no á caballo, y el Pendón iba asomando por una de las portezuelas del coche del Virrey.” Finalmente, se le dio el golpe de gracia el 7 de Enero de 1812, por decreto de las cortes españolas (jue la abolieron ; “y la tiesta de San Hipólito, dice el Sr. Icazbalceta, se redujo á que el Virrey, audiencia y autoridades, asistieran á la iglesia, como en cualquiera otra función ordinaria. Inútil (‘s decir (|ue basta esto cesó con la lndej)endencia.” -

Lo último no se yeriíicó sino basta 1822, año en (|ue el Pensador Mexicano publicó un precioso é iut(‘resanle lóllelo, demosirando lo impropio que era ya celebrar a(juella liesla. biste escrito lleva por título “Vida y entierro de I). Pembín.”^

Vai efecto,- proseguir conmemorando la loma de la capilal, hubiera sido un anacronismo, cuando México liguraba enli-e las naciones libres.

En Ijiiena hora (jiie los descendi(‘nl(‘s de Eortés, c(d(d)raran el 13 de Agosto de 1321; [)ero no los hijos de Hidalgo (]ue habían inscrito en las páginas de nuestra bisloria, el Ib de Sepliembre de 1810, fecha más grandiosa y memorable, pues la [)riniera sólo siguilicaba un hecho consumado (ui nombre de un abuso, la Eou- ([iiista ; mientras ([ue la segunda es la revindicacióii de lodo^ nn pueblo, conseguida en nombiT de nn d(‘recho, la 1 n(bq)endencia.

1. Gacelas de México. — — Publiradns por D. Ignacio Castoreña y Urzua,

número 1.

2. México en 1554. — Tres dudo jos latinos que Francisco Cervantses Sa/azar escribió é imprimió en México en dicho ano. — Los reimprime con traducción castellana y notas Joaquín García Icazbalceta. — .México. — Librería de .\ndrade. — 1875. — Imprenta de F. Diaz de León y S. \yhite. — .Nota 0, á la página 205, del diálogo tercero.

3. Vida y Entierro de D. Pendón, por su amigo el Pensador. — .México, 12 de Agosto de 1822. — Segundo de nuestra libertad. — Oficina de D. José .María llamos Palomero. — 7 páginas en 4°.

También hemos tenido presente para escribir este capítulo, los Documentos anexos á la memoria de Hacienda de 187 í, en la parte relativa á una interesante Relación de las iglesias, conventos, etc., que formó el Sr. D. Juan E. Hernández y Dávalos.