Mis filosofías · Unidad 15 de 56
Unidad 15 · INQUIETUD 71
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INQUIETUD 71
Entonces inventa un viaje. ¿A dónde?
No importa adonde.
¿ En qué ciudad, en qué hotel estará mejor que en su casa ? ¿ qué cocinero se afanará en complacer, como el suyo, todos sus sibaritismos ? ¿ qué coches tendrán el muelle y adormecedor movimiento de los que posee ?
No importa. Él sabe bien que va de lo bueno á lo malo. La ciudad, la estación, el balneario ó lo que sea, que ha elegido como término de su viaje, no le despierta interés alguno. Conoce toda Europa, es decir, todos los hoteles, los clubs, y los grandes teatros de Europa (el arte le interesa poco) y no hay uno solo en que no lo conozcan á él.
Al llegar á un hotel, la sonrisa de la servidumbre, segura de pingües propinas, lo acoge, y la venal solicitud de las caras rasuradas, lo envuelve :
— «El señor conde está servido. »
— « El señor conde ha hecho sin duda un buen viaje »
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— « El señor conde se dignará indicar á qué hora se le prepara su baño. » '
La perspectiva de toda esta miel comprada, de toda esta oficiosidad, lo decidiría á quedarse en casa ; pero la maquinita interior vibra, vibra incesante, implacable, impulsándolo hacia otra parte. Y el señor conde se va : se va á comer mal, á dormir peor, á fatigarse en los sleepings, á ser víctima de la solicitud de los mattres d'bótel, á recorrer los mismos sitios, á fastidiarse á las mismas horas.
Así pasa un mes, dos á lo sumo, y entonces, la inquietud interior asume otra forma : El señor conde siente un vivo deseo de volver á su casa I
Durante algunas horas su ayuda de cámara, con pericias ya clásicas, dispone y arregla los innumerables trajes, las camisas más innumerables aún, en complicados y sabios baúles, construidos en Filadelfia, ó Nueva York, ó Londres,
y otra vez á Madrid donde respirará un
mes, dos meses quizá, mientras la vieja vibra-
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ción despierta de nuevo y sacude*sus entrañas :
Errar de clima en clima es un instinto
en ciertos genios como en ciertas aves, - '.^ ""'
dijo un poeta nuestro, y estos dos versos han servido á muchos poetas menores de la América del Sur, andariegos como ellos solos, para creerse genios. '.yú:-}^:'^-'-=.-í'xV.;. :. míj-.> i/^'o-
Mi amigo no es ni genio ni ave, pero sí tiene el instinto, un instinto que cada día se hace más común, que constituye la enfermedad moderna por excelencia, la angustia inenarrable de los ricos, la terrible compensación de muchas fortunas injustas. ;.
Jamás estos atribulados viajeros experimentarán la felicidad nirvánica que consiste en adormecerse blandamente ante un paisaje, con la mirada interior vuelta hacia zonas de misterio ' ■:^;---^ '■ j^
Jamás sentirán la magia de una naturaleza matinal, del agua que corre, del viento que canta. Presas de un vértigo espantoso, verda-
>^ deros condenados dantescos, desearán siempre, necesitarán siempre, irse, irse de prisa, muy de prisa, á otra parte, sin pensar jamás que la esencia de un viaje no está, como dijo el otro, en ir hoy más rápidamente que hace un siglo, de París á Londres, sino en ir á Londres á hacer algo más importante ó más bello que lo que hacían los viajeros de hace un siglo.
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