Mis filosofías · Unidad 38 de 56

Unidad 38 · DE LA ELEGANCIA

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DE LA ELEGANCIA

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DE LA ELEGANCIA

Una de las palabras más lamentablemente alteradas en su significación, es la palabra « elegante ».

« Fulano, decimos, es elegante : se viste en Londres. » Ó bien : « lleva ropa admirablemente hecha » ; ó bien : « tiene la mar de trajes. »

Todos sabemos, sin embargo, que ser elegante no es ni vestirse en Londres, ni llevar ropa bien hecha, ni tener la mar de trajes.

El Diccionario (uno de los mejores diccionarios que existen en castellano) define así al elegante : « Dotado de gracia, nobleza y sencillez, airoso, bien proporcionado, de buen

gusto. » El de la Academia lo define casi de manera idéntica. ,

:_■ Sólo por analogía se llama elegante al hombre que viste con sujeción á la última moda. Y esta analogía es poco apropiada.

En realidad, debería llamársele de otro modo más adecuado. Hasta gomoso, hasta « pisaverde», hasta « petimetre »... pero no elegante.

La elegancia consiste en cierto discreto señorío, en cierta majestad innata, en cierto ritmo inimitable del movimiento, en cierta noble gracia de la actitud. I

No se puede ser elegante más que con una figura distinguida, y ésta la naturaleza la da con parsimonia á quien le place. Suele negársela á un monarca y otorgársela á un pastor.

No depende la elegancia de la inteligencia ni de la elevación moral.

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El divino Sócrates era casi ridiculo, y el vano y ostentoso Alcibiades parecía un dios á su lado. ,

En las bestias, las inferiores superan á veces á las superiores en éste don.

El gato, por ejemplo, es el animal más elegante de la creación.

Todos sus movimientos, todas sus actitudes, tienen un sello de agilidad ondulante y fina y un ritmo lineal insuperable.

El elefante, en cambio, excediéndole tanto en inteligencia, pasea grotescamente su vasta fealdad paquidérmica.

El pájaro es elegantísimo, y lo son, al propio tiempo, muchas mujeres que se le parecen, que no piensan más, por cierto, que esos seres alados y « sagrados » como los poetas.

Hay en la elegancia nativa una invencible orientación hacia todo lo que es gracioso y una invencible repugnancia por todo lo que es ridículo.

Al elegir un matiz, un color, una joya, un

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adorno, la elegancia busca, por secreto impulso, la proporción y la euritmia.

Es casi imposible que una mujer elegante por naturaleza caiga, por elección deliberada, en un color chillón, en una forma pesada ó tosca, en una línea impropia. ,

La moda será para ella un recurso perenne, jamás una tiranía. i

No incurrirá nunca en la estupidez de ponerse un sombrero que no cuadra ni á su fisonomía ni á su cuerpo, simplemente porque se trata del dernier cri en asunto de sombreros.

No le importará tampoco llevar una prenda más ó menos démodée con tal que siente bien á su género de belleza. 1

Como la elegancia es flor rara y exquisita, muy más rara naturalmente en el hombre, los ingleses, con supremo acierto, han ideado lo que se llama el « tono neutro ».

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