Mis filosofías · Unidad 40 de 56

Unidad 40 · 190 " MIS FILOSOFÍAS

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acuerdo con los clientes, — tiene admirables condiciones de salud y de vida.

Se han analizado y comparado el aire de una playa cualquiera y el de París. En el primero, el número de bacterias es casi nulo ; en el segundo... todo es bacteria, como en el río del cuento andaluz « todo era pesca »...

Nada más lógico, más sano, más oportuno, pues, que escaparse anualmente de las grandes ciudades hacia las playas, hacia el mar, padre de nuestra sangre, « reservarlo » de toda vida y de toda fuerza...

Pero...

Pero veamos un poco la manera que tiene la gente acomodada, de entender el veraneo. '

En primer lugar, se escoge una playa á la tnoda, es decir, una playa frecuentada por el « mundo » elegante, que es el « mundo » que viaja más : una playa en suma, atestada de gente y donde se empieza por encontrar á todas las amistades de la corte.

CUANDO DESCANSAN ;: t>t

Se instala uno en un lujoso hotel, y hecho esto se dedica al « reposo ».

Hé aquí el programa de este « reposo n>. Por la mañana, la señora se viste con traje de calle y sale un poco, generalmente para hacer compras.

¡ Se necesitan tantas cosas á la orilla del mar ! -

En seguida á comer : una comida llena de salsas, y luego el café en el ball ; las murmuraciones del día, etc.

Por la tarde, excursión en automóvil, té, alguna aventurilla, etc. En seguida á vestirse para la cena. Después al casino. En el casino se juega un poco, al vivo fulgor de las lámparas. Hace un calor terrible... sobre todo cuando se pierde el dinero.

* ♦

A eso de las dos de la mañana, vuelta al hotel, á dormir con sueño nervioso y breve.

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Al cabo de un mes ó dos de esta vida tan higiénica, el hombre ó la mujer de mundo pesa generalmente cinco ó seis kilos menos.

El estómago anda mal. La gota acecha... el hígado y el riñon están intratables.

Entonces se vé al médico, quien receta, según el caso, Dax, Vichy, Carlsbad, Evian, etc. i

Y nuestro amigo ó nuestra amiga deja la playa.

¿La echa de menos? Á decir verdad, no, porque en realidad no ha estado en la playa : ha estado en el hotel y en el casino.

I El mar ? ¡ Quién se ocupa de él ! Lo habrá visto de pura casualidad al paso del automóvil. 1

Cierto día el Fiat ó el Mors (90 H. P, lo menos) tuvo una panne cerca de la playa, y entonces fué preciso contemplar aquella palpitante inmensidad, verde en la ribera, azulada después, gris más allá, al difuminarse en la lejanía imprecisa...