Mis memorias diplomáticas, misión ante el gobierno del Brasil · Capítulo real 3 de 3

CAPÍTULO II

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 14 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.

CAPÍTULO II

NEtiOCIACIOXES RESERVADAS. NATURALEZA ESPECIALÍSIMA DB ^IR GESTIONES

Fundamento para historiar la negociación secreta, por haberse roto el secreto por pubUcaciones oficiales. Derecho del negociador para exponer la verdad. Instrucciones : abril de 1883. Lealtad amistosa. Solicité del presidente y obtuve autorización extra oficial, para procurar una solución conciliadora sobre límites. Mi hyo recibió autorización para exponer de palabra al seQor presidente mi procedimiento. Carta al presidente Roca de octubre de 1883, sobre esta materia. Carta reservadísima del doctor Ernesto Quesada, fecha lo de noviembre de 1883, sobre esa negociación. Coincidencia con el plan que había indicado á don José Cándido Gómez. Consideraciones para la reserva más absoluta. Indiscreciones oficiales. Incidentes diplomáticos. Solución del modus vivendi convenido entre los señores Soarez Braudáo y Quesada. Mis teorías de derecho internacional sobre reclamación por perjuicios de extranjeros domiciliados : memoria redactada sobre esta materia en 1884. Conversación con el barón do Cabo Frió sobre mis ideas conciliadoras : me pide le indique Xa ItueDa Jiemsta donde las hubiera expuesto. Se inició la negociación. En otra entrevista sobre asuntos pendientes, me pidió le expusiera en calidad de reserva mi solución proyectada. Le ex-

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pougo mi plan, declarando que carecía de instrucciones oñcialcs Carta al ministro Plaza : octubre de 1883. Correspondencia con el nuevo ministro de relaciones exteriores, doctor Ortiz. Correspondencia confidencial con el jefe del departamento del ministerio. Solicitud para explorar reservadiainiamente la solución conciliadora de la cuestión de liuütes. Manía del mecanismo burocrático en los negocios internacionales. La lentitud aparente. Diversos negocios tratados confidencialmente, por correspondencia reservada y confidencial. El ministro Ortiz, por confidencial, aplaude mis ideas y me autoriza á proc<»der en la cuestión de límites para celebrar im tratado : carta de diciembre de 1883. Noticia sobre mis exploraciones de arreglo diplomático. Vida é intrigas diplomáticas. El barón de Cabo Frío recibe orden de iniciar conmigo una negociación reservada, bajo la condición de celeridad y reserta. Me presenta las bases concretas. Declaración leal de carecer de autorización oficial para tratar. Antedeutes : impresión en los políticos brasileros por el rompimiento de la alianza, después de la victoria sobre el Paraguay ; dificultades que fué preciso vencer con prudencia : opinión del doctor Ernesto Quesada, y del general Mitre ; malas relaciones con el antiguo aliado : actitud irreflexiva del ministro Tejedor ; incidente de 1872; misión diplomática confiada al general Mitre: protocolos Mitre-San Vicente. Mi actuación : informe sobre procedimientos de cancillería en 1883. Carta confidencial de junio de 1884, liaciendo observaciones sobre ocuparse en la memoria oficial del congreso de la cuestión de límites : mi opinión contraria á tal propósito. Noticias sobre la crisis ministerial : Dantas en el ministerio, en 1884. En junio tle 1884 contesto confidencialmente al ministro sobre su proyecto de memoria al congreso respecto de la cuestión de límites : fundo mi opinión ; telegrama aconsejando supresiones : exposición de mis ideas. Empeño y estudio para contestar el Memorándum del doctor Plaza. El ministro de relaciones exteriores se empeña ahora para que no se discuta públicamente la cuestión de límites : conferencia con el ministro de negocios extranjeros. Confidencial reservada datada en Buenos Aires en mayo de 1884. Conferencia con el doctor Soarez BrandSo. El ministro de negocios extranjero suspenderá la publicación, si oficialmente se le pide se conserve la reserva en la cuestión. Telegrama del ministro doctor Ortiz : se conviene no publicar los alegatos. Informo sobre negociación reservada y confidencial con el señor ministro consejero Matta Machado. Nota reservada del señor ministro Ortiz : reitera la autorización para este negociado, junio de 1885, Mi opinión sobre la consulta

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confídencial del miiiistro de relaciones exteriores sobre el párrafo de la memoria al congreso, relativa á la cuestión de limites : recuerdos de la prudencia conciliadora en el procedimiento reservado. Exquisita cortesía en el negociador barón de Cabo Frío, todo confidencial. Memorias que redactó en justificación de la solución que se ])rojectaba, para 1a sección del consejo de estado. Dimisión del ministerio Pereira Laíajette. Carta confidencial de 1883 del ministro de la guerra. Carta reservadísima mía de enero de 1884 al doctor Ernesto Quesada sobre la negociación secreta, proyecto y contraproyecto. ConTersaoión con el barón de Cabo Frío : causa de la demora. Inquietud en las dos i>ersonas del gobierno que conocían mi gestión. Mi preocupación en esta grave negociación secreta. Opinión del doctor Victorica, ministro de la guerra. Carta confidencial del ministro Ortiz. Intrigas diplomáticas de los Tocinos. Mala voluntad de algunos de los miembros del gabinete de Buenos Aires : me entendía reservadamente con el presidente. Indiscreciones periodísticas : impotencia para impedirlas, ni discutirlas. Intimidades de la uegociación reservada. Nuevos detalles de la autorización del ministro de negocios extranjeros al barón de Cabo Frío. Propuesta redactada, en siete artículos. Mi contraproyecto. Modificación á la proposición brasilera. Explicación tardía del origen de esta iniciativa brasilera. Influencia de la mem4>ria presentada por don José Cándido Gómez, quien utilizó mi conversación en el vi^e de Buenos Aires, proli^ando el plan como iniciativa suya. Carta reservctdi^ma del ministro Ortiz, dándome autorización : ofrece el envío de la plenipotencia, si ííiere necesario. Carta, reservada dirigida á mi 14jo sobre la tramitación extraoficial : imposibilidad de comunicar la propuesta brasilera bajo reserva entre el barón de Cabo Frío y yo. El emperador hizo someter el proyecto á la sesión del consejo de estado. Los proyectos eran tres : lo el de límites, 2© arbitraje, 3o pago de indemnizaciones. Detalles del procedimiento : indicación de visita de los jefes de ambas naciones. Informo al ministro Ortiz que se hacían gastos en los territorios cuestionados : insisto en mayor estudio sobre la cuestión pendiente. Carta reservada al doctor Ortiz sobre las dificultades internacionales. Explicación del presidente del consejo y del ministro de negocios extranjeros por no tratar la discusión del proyecto presentado : detalles de conversaciones con el ministro de negocios extranjeros. £1 miuistro de Chile manifiesta en un banquete mis sentimientos amistosos por el imperio, á los miembros del gabinete y elogia mi sinceridad : repite elogios ul ministro del imperio. Satisfiic-

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clon de los miembros del gabinete imperial. Confidencias al ministro Ortiz sobre mi gestión diplomática. Cartas reservadas y rtservadísimas. Impresión de la respuesta al Memorándum del doctor Plaza. Detalles sobre procederes diplomáticos. Conferencia con el ministro de negocios extrai^jeros : declaración eonfídeueial de que se arreglaría el asunto. Conferencia en mi casa con^el presidente del ministerio : empeña su palabra de honor para resolver amistosamente la cuestión pendiente, pero exige antes contestar el Memorándum. Mi objeto al promover la conferencia era combatir los rumores de malas relaciones internacionales : publicaciones de Lamas en París sobre la cuestión brasilero-francesa de los límites de la Guayana ; rumor de supuestas intrigas argentinas. Explicación dada en el ministerio de negocios extranjeros. Insisto en detalles conñdencíales con referencia á mi gestión diplomática sobre la negociación secreta. El ministro Ortiz califica mis noticias de charada. Explicaciones por cartas confidenciales, 3 de octubre de 1884. Más detalles por reservada confidencial, de 11 de octubre de 1884. Se resuelve someter el proyecto al consejo de estado en pleno, por voluntad del emperador. Memoria redactada por el barón de Cabo Frío, historiando el negocio para ilustración del consejo de estado : el ministerio acepta la solución proyectada. Carta confideucial al doctor Ernesto Quesada. Historia de los acontecimientos sobre la negociación. Procedimientos ,de la burocracia brasilera en el ministerio denegocios extranjeros. El criterio que dominó en esta larga negociación. Banquete oficial á los presidentes del consejo de ministros y jefe de relaciones exteriores y cuerpo diplomático, 26 de septiembre de 1884. Un periódico de Buenos Aires anuncia que el ministro de relaciones exteriores procura una solución en la cuestión Misiones. Ideas del ministro de relaciones sobre la manera de proceder un diplomático : carta de 15 de febrero de 1884. Observaciones : carta reservadísima al doctor Ernesto Quesada :• 12 de marzo de 1884 sobre mi negociación secreta. Contestación : 20 de mayo de 1884. Carta del presidente general Roca : 15 de abril de 1884. Carta del ministro doctor Ortiz : 27 de mayo de 1884. Carta del mismo de 28 de mayo, en- \iándome el párrafo de la memoria al congreso sobre la cuestión con el Brasil, que se suprimía; iosisto en insinuar arreglo conciliador. Carta del mismo de 11 de junio de 1884, avisándome haber suprimido el párrafo sobre las cuestiones con el Brasil, en mérito de mis observaciones. Desaprueba mi correspondencia con el presidente Koca sobre asuntos diplomáticos. Mis observaciones. La verdad comprobada por la correspondencia confiden-

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eial. La hietorí» de la vida diplomática : sinsabores y responsabilidades. Carta del ministro doctor Ortiz : 25 de agosto de 1884. Instrucciones para solicitar oficialmente la solución de la cuestión de límites en Buenos Aires. Observaciones. Telegrama al presidente Roca, dándole cuenta del estado de la negociación y causa de la demora : 12 de septiembre de 1884. Carta del presidente Roca : 23 de septiembre de 1884. Pruebas históricas del conocimiento que tenía el presidente de mi negociación confidencial. Cablegrama del presidente de la repáblica : 3 de octubre de 1884. Carta confidencial que dirigí al presidente : 17 de octubre de 1884. Le informo sobre la tramitación de la negociación confidencial, que conocía el ministro de relaciones, menos los detalles. Anuncio que será sometida al consejo de estado pleno, después de improsa la contestación al memorándum del doctor Plaza. Leal conocimiento dado al jefe del estado. Noticia del Jornal do Oommereio sobre la convocatoria del consejo de estado para tratar de los medios de terminar la cuestión de límite». Telegrama al ministro de relaciones exteriores de 20 do octubre de 1884, comunicándole esa noticia. Carta ol ministro .doctor Ortiz de la misma fecha, sobre esta emergencia. Procedimiento leal de mi parte. Telegrafío el 22 la noticia de la Gaceta da Tard* Al presidente le di aviso por telégrafo. Contesta el presidente. Carta del ministro de relaciones exteriores de 30 de octubre de 1884 : expresa ciue la noticia se ha mirado con indiferencia por la convicción de no haber lugar á disidencias notables. Observaciones sobre el contenido de esta carta. Carta del ministro Ortiz de 4 de noviembre de 1884. Comentarios ; el enviado diplomático al ministro de relaciones exteriores. Confidencial reservada de 1884 : narración de los insidentes, causa de la demora, inexactitudes periodísticas. Imposibilidad de impedir invenciones de corresponsales y diaristas. Noticias de los diarios de Río Janeiro sobre la reunión del consejo de estado : Jornal do CommerciOf O Bra:^l, Oaceia de Koticias ; Diario do Ürasily relativas á la cuestión de límites con la Repáblica Argentina. Crónica histórica délos sucesos sobre este grave incidente. Condición que impuse para iniciar estas negociaciones, de sólo comunicar resultados. Profundos disgustos que me produjo esta tentativa patriótica. La Gaceta da Tarde ; Jornal do Commercio. La libertad de imprenta era completa en el Brasil. La Gaceta Popular: artículo sensacional. Violación del secreto de la negociación en artículo titulado Oa argentinos dispertan. El mismo diario publica después otro editorial, O Brazil e a República Argentina. O Diario do lirazil en 7 de noviembre de 1884, publica un edi-

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tonal : Quattáo Misiones. La Gacela Popular en 8 de noviembre publicó un artículo alarmante : A próxima guet*ra. La Nación (le Buenos Aires publicó un sensato estudio : La República Argentina y el Brasil ; paz y amisi<td. Guei*ra y odios. El Jornal do Commerrio, en la revista de 1884, se expresa en términos conciliadores. Referencias de un corresponsal. Imposibilidad de rectificar falsedades en mi carácter diplomático. Exposición de la verdad. A Folha Nova^ 14 de noviembre de 1884, articulo: As Misiones e a República Oriental. Afirmaciones falsas de A Patria y Montevideo, 5 de noviembre de 1884. Rectificación de lo que expresa el periodista. Nuevas publicaciones del mismo diario. Nuevas rectificaciones y afirmaciones. Carta al ministro de relaciones exteriores de 14 de noviembre de 1884. Carta reservada del ministro Ortiz sobre las publicaciones de los diarios y mi negociación secreta. Ordena en nombre del pre • Bidente viole el secreto garantizado por im compromiso oon el barón de Cabo Frío. Observaciones sobre mi correspondencia, que lo tenia al corriente de los sucesos. Antes de esa orden escribía al ministro dándole noticias sobre graves rumores de guerra. Carta confidencial de 15 de noviembre de 1884. El gobierno brasilero declara que, ante todo, contestará el memorial del doctor Plaza. Exposición de mi carta de 21 de noviembre de 1884. Reservada de 25 de noviembre de 1884. Crónica de los sucesos y de las publicaciones de los diarios. La Libertad : Buenos Aires, noviembre de 1884. La Prensa : Buenos Aires, diciembre de 1884. Expo.-tición que dirijo al ministro de relaciones exteriores en noviembre de 1884, sobre la negociación confidencial y secreta. Carta confidencial al presidente Roca : 10 de noviembre de 1884. Insisto en la declaración brasilera de que ante todo contestará el memorándum del doctor Plaza. Atenta la actitud del ministro de relaciones, dirijo carta confidencial al presidente Roca : 24 de noviembre de 1884, historiando la negociación. Observaciones. El ministro de relaciones me ordena suspender la negociación, por juzgar grave y muy peligrosos los contraproyectos, y me ordena presentarme en Buenos Aires: 2 de diciembre de 1884. En 5 del mismo mes escribía al ministro de relaciones exteriores informándole sobre la situación. Contestación á la confidencial ordenándome suspender la negociación : Río, 10 de diciembre de 1884. Anuncio que mi vi^e será causa de malas interpretaciones. Entretanto consultan al general Mitre: aprobación amplia de mi proyecto ; cambia la opinión del gobierno. Crónica del efecto que produce en el gobierno brasilero mi viige precii)itado : pedido del presidente del consejo, con-

482 MIS MEMORIAS DIPLOMÁTICAS

Hcjcro Dantas, para que demorase cinco día, para discutir el proyecto de tratado. Mi lealtad me obliga al secreto de obedecer una orden de ir personalmente á dar cuenta. Pedido personal del emperador para que suspendiese mi viige para discutir el tratado : el emperador me expresa que el gobierno brasilero proponía al de Buenos Aires un estudio del territorio en litigio. Al siguiente día el presidente del consejo, senador Dantas, me da lectura de la nota-proposición y me entrega en reserva un ejemplar impreso de la contestación al memorándum del doctor Plaza: me pide no demore mi ausencia para tratar de la negociación. Fielá la orden recibida, no comunico que mi viaje era forzado. Observaciones sobre la cancillería argentina. Opinión de los diarios sobre mi viaje inexplicable. Llegada á Buenos Aires. Solicito personalmente audiencia del presidente Roca : me señala al día siguiente en la Casa Rosada. El ministro de h\ guerra, antes de esa entrevista, me mostró una tarjeta del presidente Roca, comunicándole que el general Mitre aprobaba mis proyectos *le arreglo : el ministro Ortiz lo había consultado y esa fué su opinión. Conferencia con el presidente Roca, éste, sin discutir la cuestión, me ofreció como satisfacción la plenipoteu cia para continuar la negociación con carácter oficial. Observaciones y detalles sobre los sucesos. Visita al ministro de relaciones exteriores : manifesté que la resolución del presidente de dai*- me credenciales oficiales era mi amplia justificación. Detalles históricos de estos sucesos íntimos. Conversación posterior con el general Mitre sobre ellos. Copia de la credencial otorgada en Buenos Aires 6 5 de enero de 1885. Singulares instrucciones del ministro do relaciones exteriores. Observaciones 66

CAPÍTULO lll

FRACASO DE LA NEGOCIACIÓN

Mi vuelta á Río de Janeiro. Conferencia con el presidente Roca antes de embarcarme. Recibo personales instrucciones. Visito cu Río al barón de Cabo Frío. Visito al presidente del consejo. Me manifiesta que la próxima semana comenzaremos las conferencias. Llegada de la nave chilena de guerra Blanco Etuialada. Grandes festejos. Primera conferencia-confidencial. Carta al ministro de relaciones (íxterioros : 25 de cuero de 1885. Redacto un l)rüyecto de protocolo. Mis impresiones y detalles de la entrc-

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vista. Mi vii^e comprometió el éxito. Proyecto de protocolo. Indico snb eondUume la modificación qnc deseaba el presidenta' Uocu. No se aprueba este proyecto de protocolo. Variante». Telegramii dando cuenta de mi visita al emperador, anterior á las conferencias y redacción del protocolo. Detalles de la manifestación del emperador, notificándome la resolución del gobierno. Conversación con el consejero Dantas, entonces encargado del ministerio de relaciones exteriores, relativa á la actitud del emperador. Mi opinión sobre el reconocimiento propuesto por el gobierno del Brasil. Apreciaciones sobre la política del momento. El ministro Ortiz, por resertada de 2 de febrero de 1885, contesta mis cartas confidenciales sobre la resolución del emperador. Observaciones sobre los acontecimientos de la negociación fracasada. Segunda conferencia : historia circunstanciada de lo discutido en ella ; concurría el bai*on de Cabo Frío, como negociador confidencial. Exposición detallada dirigida al presidente Roca : 28 de enero de 1885. Texto del protocolo firmado en 27 de enero de 1885 en Río de Janeiro. Confidencial reservada de 3 de febrero de 1885 ; detalles sobro el mismo asunto. Carta del presidente Roca al ministro Quesada : marzo 6 de 1885. Observaciones y sucesos posteriores. Errada noticia de La Tribuna N(Wional, artículo : La cuestión Misiones, 12 de marzo de 1885. La Crónica, Buenos Aires, 14 de marzo de 1885, rectifica al «liario citado antes. Invenciones periodísticas ó malos informes. Incidencias en Río de Janeiro en esas fechas. Sucesos políticos en la capital del imperio. En abril visito en Petrópolis á 8. M. el emperador y á los condes d'Eu. Conversación con S. M. en ol baile : me habló del incidente en su palacio de San Cristóbal, explicando sus palabras sobre la cuestión de límites. Política brasilera. El ministro de relaciones exteriores en abril de 1885 acusa recibo de los protocolos. Escribo al ministro que me constaba que el ministro Alen9ar comunicó que el de relaciones exti'ríores de Buenos Aires le había propuesto la solución que yo gestionó en Río Janeiro, dándole detalles que 6\ no conocía. El ministro Ortiz niega la propuesta, pero declara haber dicho que las bases confidenciales eran únicas posibles. Carta de 16 de mayo de 1885. Observaciones. Con fecha 22 de mayo comunico mi traslación á los Estados Unidos en el mismo carácter «liplomático. Envía la carta de retiro que pone termino á mi misión diplomática en el Brasil. Comentarios. Texto de ese documento oficial. Respuesta del vizconde de Paranaguá. Carta confidencial al presidente Roca narrando estas incidencias : 11 de julio de 1885. Carta al doctor Ernesto Quesada.

484 MIS MEMORIAS DIPLOMÁTICAS

Detalle» de la crónica de e^tas incidencias. Caída del gabinete Dantas cu mayo de 1885 307

CAPÍTULO IV

LA CUESTIÓN MI8IOXK8

Uevelación del secreto de la negociación. Memoria de relaciones exteriores presentada al congreso nacional }>or el doctor don Estanislao S. Zeballos. Ca])ítuIo : Brntñl : La cuestión de Hmites ; misión det doctor Quesada á Jíio de Janeiro, Rectificaciones históñeas. Mi nombramiento de enviado extraordinario, 15 de enero de 1883: reemplacé en Río Janeiro al ministro señor Jacinto Villegas, y no k don Luis L. Domínguez. Era ministro del Brasil en Buenos Aires el barón Araujo Gondim. Es error fuere recibido por el emperador en 1884 : lo fui en 1883. Llegada A Río Janeiro «leí barón Araiijo Gondim : á su muerte, acaecida en 1884, fué nombrado el barón de Alendar. Texto de la narración ministerial : Derecho público sttdatnerieano ; cuestiones de limites entre la Hcpáhlica Argentitina, el Brasil y i^hile ; edición autorizada por decreto de 10 de octubre do 1892. Juicio favorable de mis servicios. Procedía con autorización verbal del presidente Roca y escrita, posterior, del ministro de relaciones exteriores, en carácter confidencial y sin plenipotencia : so me ordena dar cuenta ; envío la pro- ]>uestA confidemial presentada por el barón de Cabo Frío y mis proyectos extraoficiales ; se me ordena suspender la negociación y personalmente dar cuenta al gobierno argentino ; el presidente del concejo y el mismo emperador piden demore el viaje para tratar de la negociación ; el presidente del concejo, por orden del emperador, me entrega en reserva la contestación al memorándum del doctor Plaza y me da lectura de la propuesta que el barón Alendar presentaría al gobierno argentino ])ara el reconocimiento previo de los territorios : solicita vuelva ]>ronto para ocupamos de la negociación pendiente ; silencio que guardé por mi posición oficial. La negociación reservada : no hay constancia en el archivo de relaciones exteriores de los detalles de ese largo y secreto procedimiento confidencial. Tratado do 25 de enero de 1890, firmado por el ministro doctor Zeballos, por la República Argentina, y don Quiutino Bocayuva, por el Brasil^ desaprobado. Detalles de la negociación secreta comeneada en 1883 : plenipotencia que manda otorgarme el presidente Roca.

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Alendar presentó al gabinete de Buenos Aires la propuesta de que se me dio lectura antes de mi viaje á Buenos Aires. No hubo doblez en el proceder brasilero sino franqueza. La negociación secreta iniciada en 1883 y sometida al concejo de est^ido era, por su naturaleza, diversa del simple reconocimiento territorial : á mi regreso á Río de Janeiro el mismo emperador me declara que el gobierno sólo aceptaba esa proposición. No hubo intención de burlarse con dos negociaciones distintas : la negociación confidencial fracasó por declaración clara del emperador, y el concejero Dantas faltó á su palabra empeñada. £1 protocolo firmado en Río de Janeiro en 27 de enero de 1885 terminó con el proyecto, que declaré retirado. El barón de Alendar, en Buenos Aires, sólo presentó la propuesta del reconocimiento. La propuesta presentada xx)!" el barón de Cabo Frío en 1883 y discutida por mis contraproyectos es distinta de la propuesta de reconocimiento de 1885. La verdad consta en mi exposición. La negociación confidencial queda terminada, protocolo en enero de 1885. El gobierno argentino aceptó la propuesta del reconocimiento del territorio en 21 de septiembre de 1885. Presentó antes mi carta de retiro á S. M. el 11 de junio de 1885. Sentimientos amistosos y propósitos de evitar la guerra de ambos gobiernos. Hechos posteriores : carta del barón de Río Branco al ministro argentino : Petrópolis, 3 de septiembre de 1905 : carta del ministro Gorostiaga al barón de Río Branco ; respuesta del mismo al ministro argentino. Mis propósitos de armonía íntima, ahora como entonces, son inalterables 411

CAPÍTULO V

DON FEDKO II, EMPERADOR DEL BRASIL

Mi recepción como individuo correspondiente del Instituto histórico y geográfico del Brasil : fundado en 1838 por S. M. el emperador, presidíalo siempre. Homenaje tributado & la memoria del emperador en 1891. Noticias biográficas. Regreso de Buenos Aires en 1889. Impresiones que recibí en la rada de Río de Janeiro. Tratado Quirno Costa-Alendar de 7 de septiembre de 1889 sobre arbitraje. El emperador lo acepta complacido. Consideraciones políticas. Caída del imperio. El emperador juzgado por mi conocimiento personal 441

mX EDITORA DE J. MENENDEZ

828 — CALLE CUYO — 828 BUENOS AIRES

(Eaetraeto del catálogo : Laa pnblicaoionos signientes están de venta en las priuoipaleB librerías de la república ; pero como algunas se encuentran agotadas, en preferible — para loa pedidos — dirigirse directamente á la casa editora.)

OBRAS

VICENTE G. QÜESADA

K\ míni'lro pl«>ni|M>l<>nrt«r<o ) «nvi«ilo «xtraordínano do la República ArK«alína :

f><li^illao coiTMpoodUiiU do \»<% reate* acad«mi«s d« la leo^xa y da la hiatona (Madrid):

dal inililntn histórico • gcographico do Ilraxil [lita d« Janaito);

d« la «ocirdad da gaoip'aria y o»ladiilica (Mítico); ale.

DEL AUTOR

Di9c%ir80 de apertura de las sesiones ordinarias de la academia teóricopráctica de jurisprudencia de Buenos Aires, leído en la sesión del 2 de marzo de 1854 (mandado depositar por la academia en. sus archivos). B. A., 1854, 1 vol.

La provincia de Corrientes. B. A., 1857, 1 vol., in-8o, de 115 pág.

Carta que dirige el doctor don Vicente G. Quesadít, diputado al congreso nacional por la provincia de Corrientes, á sus electores. Corrientes, 1859, 1 vol.

Utrista del Paraná. Paraná, 1861, 2 vol. in-8o, de 569 pág. prox. o. u.

Estudios históricos. B. A., 1863, la serie, in-8o, de 103 pág. ; 1864, 2» serie. 1 vol. in-8o, de 372 pág.

Crimen y expiación. Escenas de la vida colonial en el siglo xvi. B. A., 1865. 1 vol. iu-8o.

Defensa en el juzgcido nacional de sección de Buenos Aires, en el pleito del Pisco contra Agulrre, Carranza y C^. B. A., 1869, 1 vol.

Biblioteca pública : memoria presentada al gobierno de la provincia. B. A., 1873, 1 vol. in-8o, de 91 pág.

Tai Patagonia y las tierras australes del continente americano. B. A., 1875, 1 vol. gr. in-8o, de 787 pág.

Memoria del ministro de gobierno, presentada á las cámaras legislativas. B. A., 18/7, 1 vol. in-8o, de 70 pág.

Las bibliotecas europeas y algunas de la América latina, con un apéndice sobro el archivo general de Indias en Sevilla, la dirección do hidrograña y la biblioteca de la real academia de la historia, en Madrid. B. A., 1877, 1 vol. gr. in-8o, de 631 pág.

Discurso inaugural en la distribución de premios á los expositores argentinos en Filadelfia. B. A., 1877, 1 vol.

Jiccíierdos de España. B. A., 1879, 1 vol, in-8o, de 127 pág.

La Bibliotera de Buenos Airea. Proyecto de reorganización. B. A., 1879,

1 vol. in-8o, de 90 pág. El virreinato del Mío de La Plata. 1776-1810. Apontamientos crítico-

histórico» para servir en la cuestión de límites entre la República Ar

gen tina y Chile. B. A., 1881, 1 vol. gr. iu-8o, de 654 pág. La cuestión de limites eon Chile, eonsiderada del punto de vista déla his

toria diphmátieaf del derecho de gentes y de la política intemaei^n^tl.

B. A., 1882, 1 vol. de 146 pág. Crónicas potosinas. Costumbres ile la edad medioeval hispanoamericana

París, 1890, 2 vol. de 540 y 490 pág. La sociedad hispanoamericana bajo la dominación española. Introducción

Madrid, 1893, 1 vol. Los indios en las provincias del Bio de La Plata. Estudio histórico. B

A., 1903, 1 vol. de 104 pág. Recuerdos de mi vida diplomática. Misión aute la Santa Sede (1892). B

A., 1904, 1 vol. de 104 pág. Recuerdos de mi ridu diplomática. El congreso de orientalistas de Roma

(1896). B. A., 1904, 1 vol. de 80 pág. Recuerdos de mi vida diplomática. Misión en México (1891). B. A., 1904,

1 vol. de 164 pág. Recuerdos de mi vida diplomátiea. Misión en Estados Unidos (1885-1892).

B. A., 1904, 1 vol. de 303 pág. Alcalá de llenares. Edificios históricos en ruinas. Comercio de antigüedades. B. A., 1905, 1 vol. de 42 pág.

EN COLABORACIÓN

lo CON MIOUEL NATARKO VIOLA

La Revista de Buenos Aires. B. A., 1863-1871. 24 vol. in-8o, de 650 pág.

próx. c. u. Memoiñas y noticias , para servir á la historia antigua de la Repóblica

Argentina. B. A., 1865, 1 vol. in-8o. de 272 pág.

2o CON SIXTO VILLEGAS

Proyecto de reformas al código de comercio de la República Argentina. B. A., 1873, 1 vol. in-8o, de 601 pág.

3ü CON NICOlXs avellaneda, EDUARDO WILDE Y MANUEL PORCEL DE PERALTA

Proyecto de estatuto para la universidad de la capital, redactado por la comisión nombrada por decreto de febrero 7 de 1881. B. A., 1881, 1 vol. de 31 pág.

4o CON ERNESTO QÜESADA

JSlieva Revista de Buenos Aires. B. A., 1881-1885, 13 vol. de 520 pág. próx. c. u.

ACABA DE APARECER

Vicente G. Qubsada. Mis memorias diplomáticas. Misión anle el gobierno del Brasil. B. A., 1907, 2 vol. de 393 pág. y 486 pág. cada nno.

Las Memorias diplomáticas del doctor Quesada se publicarán en 8 tomos, á saber; I y II, Misión al Brasil (1883-1885) ; III y IV, Misiona Est^Mdos Unidos (1885-1892); V, Misión especial á México (1891); VI, Misión especial ante la Santa Sede (1892) y representación en el congreso de orientalistas en Roma (1899) ; VII, Misión á España (1892-1902) ; VIII, La ecuta de la Legación; Madrid (1892-1902). Á los t. I y II, que ahora se publican, seguirán sucesivamente los otros. Como muestra de la obra se habían publicado diversos capítulos sueltos, los que — considerablemente ampliados, en razón de haber sido menester practicar una selección del material para las revistas que lo solicitaron — se incluirán «n la obra completa : así, el capítulo relativo á la misión ant« la Santa Sede, que forma el tomo VI de la obra, contieno un estudio detenido de la influencia de la Iglesia Católica en América, del derecho de patronato, y de la historia de las misiones diplomáticas de la República Argentina ante la Santa Sede ; también el capítulo referente á México y que forma ahora el tomo V de la obra, contiene un estudio completo sobre los cabildos durante la colonia, hecho en México con materiales allí reunidos, y otros estudios de la sociedad colonial para explicar la sociedad actual mexicana ; y ampliados los otros capítulos antes publicados, sea en los Anales de la Facultad de Derecho 6 en otras revistas.

JUICIOS BE LA PRBKSA

«... El doctor Qnesada, ministro plenipotenc-inrio de la Kepúblioa Argentina en Alemania, con licencia en Buenos Aire», lia coraenza<lo á publicar algunos recuerdos diplomáticos. La larga actuación ou legaciones de la mayor importancia para la república, hu competencia diplomática y 8U notoria erudición, dan á las páginas de sus Ileeuerdos un carácter pecidiar, cou palpitante interés literario y

— IV —

UQ alto raerito político. La primera parte contiene la narración animada de un intereaantinimo epinodio diplomAtlco : la reanudación de las relaciones oon 1» Santa Sede. La delicada misión faé confiada al doctor Queeada, y él la desempeñó oon an tino y nn éxito qne merecieron la gratiiad del gobierno y del país... »

llBVISTA DE DBRBCHO, HISTORIA Y LETKA8. B. A-, n« de mayo 1904.

«... £1 circunspecto é ilustrado diplomático, desde el lüto destino de sar^ieHentación oficial, observó con amplio espirita el mundo en qne actnal» y, m forma correcta é interesante, vuelca en el papel las varias impresiones qne el diverso espectáculo prodi\Jo en el espectador Juicioso y reposado... >» Diabio NCKVO, B. A., n« de julio 20 de 1904.

«... Mientras disfruta el doctor Quesada de una licencia bien ganada por sus constantes servicios al pafs, escribe sus memorias diplomáticas en un estilo finido y atrayeute, que hace su lectura más interesante aún, sino bastaran para ello los honrosos antecedentes y el Justo renombre de que disfruta el autor, como escritor y como diplomático... » Estudios. B. A., n« de agosto 1904.

«... £1 trabigo ^^1 sefior Quesada, escrito con la sencillez y casticismo qu6 caracteriza Á este celebrado prosista, resulta un documento interesantísimo para la historia de la diplomacia argentina... Erudición, dotes de narrador primo y de narrador discreto y Juicioso y sereno é imparcial, son notas salientes de su respetable intelectualidad, y esas notas resplandecen á maravilla en esta su 1Utima publicación... » La ilustración española r americana. Madrid, n«* de Junio 1.5 y Julio 30 de 1904.

«... £1 autor es bastante y favorablemente conocido entre el mundo literario liisxHuioaraericano, pero en esta obra se excede á si mismo, es decir, se cxoede á su ya bien sentada fama de escritor erudito y ameno, dos cualidades que pocas veces pms])eran Juntas ; el cap. referente á la misión cerca del Vaticano, le deja á uno con verdaderas ansias de leer toda la obra... » Las Novedades. Kueva York, n» de mayo 26 de 1904.

«... Admiro la enorme actividad literaria de don Vicente G. Quesada y de su hijo £mesto, ilustres escritores argentinos, do quienes más de una ves se ha hecho mérito en estas páginas... Don Vicente nos da á conocer algunos de sus recuerdos diplomáticos... La relación que hace es minuciosa, vivida y sincera... » La España Moderna. Madrid, n« de agosto de 1904.

«... He tenido el honor de ser Jefe de los sefiores Calvo y Quesada, en dos épocas solemnes para el cuerpo diplomático argentino. Nadie duda de que estoy )>Ienamcnte informado de la vida de la cancilloria argentina, durante los últimos 30 años. No me une, por otra parte, á aquellos señores ministros intimidad personal : he cultivado con ambos relaciones oficiales... La intensa obra literaria del doctor Quesada ha sido directamente útil á la República Argentina. Ha ilustrado y formado tradición intelectual. Ha defendido, además, con talento, erudición y energía, los derechos territoriales de la República Argentina. Despu^ de loa es-

tadios de Angelis y de Yélez Sarsfield sobre limites, el doctor Qnesad» produjo loe primeros libros argentinos, históricos, politácos, Jurídicos y diplomáticos, en qae ha inspirado sns defensas la república, desde el gobierno de Avellaneda hasta el arbitn^e de Eduardo YII. Todos los estadistas, legisladores, diplomáticos y escritores, que hemos actuado en esas Jomadas con el Brasil y con Chile, arndimos á las preciosas fuentes abiertas por el doctor Quesada, qne exhnmó y comentó los archivos con amplitud. Y esos libros, & veces costeados por su peculio, no han sido, que yo sepa, recompensados. £1 doctor Quesada merece, pues, en primer término en este sentido, distinciones extraordinarias : sus méritos son sólidos, indiscutibles y notorios, en América y en Europa... » Reportaje al doctor üatanislaos S. Zeballos, ex ministro de relaciones exteriores : El Tiempo. B. A., n« de septiembre 21 de 1904.

*< Hace poco ha sido recibido jior el emperador Guillermo el nuevo ministro de la República Argentina en Berlín, don Yicente G. Quesada. Este hombro de estado sudamericano merece ser especialmonte presentado al pueblo alemán : es una de las personalidades más sobresalientes de la América española, y en su familia el amor por Alemania, y su cultura y su educación, son hereditarios. No es por ello extraordinario que Berlín sea una do sus capitales predilectas y que, en puridad de verdad, haya visto colmado un deseo de su corazón con la traslación de Madrid á la metrópoli de Alemania. Pero en Madrid, cuya alta sociedad estaba acostumbrada, desde hace tantos afios, á mirar con honda simpatía su imponente y seductora personalidad, se conservará por mucho tiempo el recuerdo d^l cultísimo diplomático, quien, en el lujoso palacio de la legación argentina, en la callo Alcalá Galiano, dio fiestas tan espléndidas é inolvidables ; que ha sido tan considerado y respetado por los sabios y los escritores españoles, en su calidad de miembro de la academia española, y de la academia de la historia, de Madrid .

Como aquel ministro norteamericano qne, en 1870, para alegría de los patriotas alemanes, escribió versos en alemán, asi también se recomienda el sudamericano Vicente G. Quesada como germanóñlo, ante Alemania. Hizo que sn h^o Ernesto, que es ahora Juez en Buenos Aires, y, á la vez, uno de los primeros estilistas hispanoamericanos, se educara durante largos años en Dresde, lo que le inspiró un amor tan ardoroso y profundo por el espíritu alemán y por los grandes hombres alemanes, que escribió con motivo de la muerte de Bismarck una magnifica oración, qne es el estudio más elocuente y caracteristico del anciano coloso del Sachsenwalde, y que se considera en Alemania como lo mqjor que se haya es- «TÍto, en lengua castellana, sobre el típico resucitador de las glorías germánicas.

Yicente G. Quesada tiene como patria la República Argentina, qne está llena de ima mezcla babilónica de todos los idiomas de los pueblos enroi>eos y americanos... En el alma de la Argentina, que reposa su ancha ñ'ente sobre los Andes y cuya cintura está ceñida por el Plata y el Paraná, mareha extrañamente de consuno la impetuosidad de la raza latina con el reposado pensamiento de la rasa germánica ; y se funden en un mismo crisol el vehemente amor propio de los italianos, el orgullo de los castellanos, la exuberante fantasía de los franceses, la férrea confianza en si propios de los ingleses, y la perseverancia tenacísima de los teutones.

Don Yicente G. Quesada, que tiene todas las modalidades de un correctísimo hombro de mundo, posee también la minuciosa laboriosidad de nu sabio alemto,

y oouoce, como pocos, loe Archivos de Espafift y la Argentina. Xació el 5 do abril de 1880, cuando aun imperaba en su patria la dictadura de Boeas. Á. raix de la caSda de éste, en 1852, empezó bu carrera diplomática como secretaiio áv la legación en Boli\ia. Apena» habia alcanzado la mayoridad, cnanda ya el congreso nacional lo contó entre sus miembros. Después, y á <»nsa de sus idea*) anti-unitarias, sufrió un ostracismo pc^tico de 14 afios, que tuvo para él su buen lado, porque \ivió según sus inclinaciones : dedicándose por completo á las ledras y á los estudios históricos. Lo mismo que el espafiol Juan Yalera, no es únicamente conocido como diplomático sino también como escritor. Desde 1863 basta 1871 dirigió, junto con el doctor Miguel Navarro Yiola, la conocida Revista d^ Buenos Airet, que cuenta 25 volúmenes ; y cuya continuación, de 13 tomos, también dirigió con su h^o Ernesto desde 1881 hasta 1885, b^o el titulo de Nuera Revista de Buenos Aires. Entre sus obras, que lo caracterizan como escritor de»- collautc, se distinguen las interesantes y útiles Cróniais potosinas, y la publicada en Madrid, en 1893, La sociedad hispanoamericana durante la época colonial. Ks este libro una introducción de la obra misma, de la cual hay 8 tomo» terraina<los y listos para la imprenta. Uno de sus libros : La prortncur de C<^- rrientes, ba sido traducido también al alemán. Durante el periodo en que estuvo alejado de la política, desempeñó el cargo de director de la Biblioteca Nacional.

Para demostrar la singular consideración do que goza Quesada, como diplomático en las diversas naciones en las cuales ha actuado como ministro, bastará recordar el hecho sugerente de que, habiendo sido plenipotenciario en 1883 en Rio do Janeiro, en 1885 en Wasliington, en 1891 en México, en 1892 en Roma, en 1893 en Madrid, le fuera conferido en 1897 el altísimo honor de ser designado arbitro único para dirimir las grandes cuestiones internacionales, pendientes en esa época entre los gobiernos de México y Estados Unidos. Un honor semejante no habia sido conferido hasta entonces sino á los Jefes de estado, á Us altas cortes de Justicia, ó á tribunales arbitrales compuestos de nmchas notabilidades.

Hombres como Quesada honran, pues, á su patria... » Art. de Johannet Fastenrath, en el diario Bbrltneb Borsen Courribr. Berlín, u* de septiembre de 1902.)

4< Motivo do especial satisfacción ha sido para nosotros la lectura del libro del honorable diplomático y distinguido publicista argentino don Vicente G. Quesada. que trata de los recuerdos de su estancia en nuestra patria como enviado extraordinario y ministro plenipotenciario de la querida hermana argentina. Cuando ama uno deveras al suelo que le vio nacer y á la sociedad en que vive, place siempre leer los conceptos trazados ¡Mir plumas extranjeras sobre la vida social del pueblo á que uno pertenece, pues genemlmente somos minores criticos de los demás que de nosotros mismos, y por tanto tenemos m^ores elementos para reformar á loa otros que para nuestro propio mejoramiento. Este placer se aquilata y se ensancha cuaiido un mexicjiuo lee la aludida obra del señor Quesada, por la discreción y exquisita cortesía con que él nos juzga y por la sinceridad espontánea de sus juicios. Estos son tan ponderados como valiosos y los inspiran una simpatía afectuosa asesorada por la más amplia experiencia de la vida. En todas sus apreciaciones sobro nuestro est4Mlo social y nuestros hombres. <-l juicioso diplomático es justo sin dureza é indulgente sin debilidad. Su libro ntw ha revelado algunas d*-» las poridaíleH de uuestni diplomacia, v niuique en bw incidente» narrados fué »'•] »'l lastimado, rofiérelof» con tan delicado tacto, que el

múB quisquilloso de nnestros compatriotas no ]>odrá darue por ofendido y el man orgnlloeo de ellos no podrá menos que sacar provechosas lecciones de las apreciaciones del discreto escritor argentino... Réstanos felicitar al doctor Quesada, no sólo por la ponderación con que está escrito su libro, sino por haberse dedicado á escribir las Memorüut de su larga vid» de diplomático, tan fecunda en bienes para su patria y para la humanida<1. Serán sus libros que la compongan, tesoros incomparables para los historiadores del siglo que comienza, pues la sinceridad y justificación con que escribe Quesada les aseguran el carácter do documentos de valor x>erdurable. £ste elogio lo tributamos con tanto más gusto, ccuuito que el escritor á quien va dirigido, efectúa esta labor en edad avanza<la y tra« muchos lastros de vida activa, empleada en el estudio y en el servicio á «n patria. Con estos libros demuestra una vez más el antiguo representante de la República Argentina, que no fué ociosa ninguna do sus misiones y que fué fligno de las altas investiduras con que lo distinguieron los gobiernos de su pais...

M Do tanto interés como la x>arte que se refiere á México de las Memorias del simpático doctor argentino, es aquella que acabamos de leer y releer con positiva satisfacción (Miñón en los Estados Unidos). Mucho importa para nosotros los mexicanos conocer todos los caracteres de nuestros vecinos del norte, pues 1» contigüidad de territorios nos pone en estrecha relación y nos impone la necesidad del mutuo conocimiento para la buena inteligencia. £1 diplomático culto tiene campo de observación espacioso on la sociedad en que viva, pues su carácter lo relaciona con todas las clases sociales y le da acceso á muchas partes, que no á todos es dado conocer. El eminente representante de la Argentina, autor de la obra á que estamos contrayéndonos, supo aprovechar á maravillu «UB cualidades de diligentísimo observailor, y de analizador sagaz, durante su estancia en la república anglosivjona, y las resume y expone en la parte de su libro que describe la sociedad anglo-americana. Con verdadero provecho se leen las descripciones del doctor Quesada, y sin esfuerzo alguno ve el lector su opinión, conforme á sus dictámenes imparciales y fundados. Todo lo grande de aquella sociedad, y todo lo extrafio para nosotros, están puntualizados en las páginas sencillas y cautivadoras del volumen, y á cada quien da los suyos el justo autor de la obra. Las reflexiones filosóficas que sugiere siempre en el \i{^en> ilustrado la comparación de sociedades distintas, son tan atinadas como oportunas en el doctor Quesada ; y el provecho que el diplomático sensato puede sacar para su patria de los menores incidentes de su vida en las capitales donde esté acreditado, es grandísimo, como lo revela el mismo autor en sus Beciterdos. Todos los resortes de la buena diplomacia le son conocidos al representante de la Argentina, y en todos se muestra discreto y oportuno. Estima en lo que valen los salones en la vida social, y en esto da pruebas de su descriminadón de historiador y de diplomático, i»ues lo que fueron en Francia en el siglo xvni sólo los sociólogos han sabido apreciarlo. Al indicar Augusto Comte el papel de los«aIones en el desarrollo de la sociabilidad humana, caracterizó sobre todo su gran alcance pollti(;o, llamándolos laboratorios de la opinión i>ública. No es ]K>ca la alegría que nos ha causado ver confirmado el juicio de nuestro gran vtaestro, con la opinión de un hombre de mundo tan experimentado como el doctor Quesada. Toda la parte del libro relativa á la citestión Jf alvinas, i>one de relieve el patriotismo iluBtrado del do<;tor Quesada, sus extensos y bien organizados cono-

oiinientOA de derecho intenuicioiial, su tacto oxqaLsito en el deaempcfio de difirUeA eDcargofl y lo poderoAamente que a^mdau en las goetiones diplomáticas el estadio previo y concienzudo de IO0 negocios, la serenidad para tratarlos y la energía bien encaminada. Si, á pesar de estas prendas, no se obtiene en algunas ocasiones el triunfo, no se culpe á la diplomacia ni á los diplomátioos, cúlpese á la fuerza que apoya la sinracón h. Revista posüiva, México, n« de mayo 21 de 1905.

M £1 ministro Quenada, que á su reconocida competencia en los relativo á lo« negocios internacionales, une la ilustración de su nombre en el mundo de Um letras, ingresó al cuerpo diplomático nacional en 1853, con el cargo de secretario de la legación argentina en Bolivia, conñada entonces al coronel Ella. Más tarde — después de su actuación en el gobierno de la confederación — y á causa de Hus ideas poli ticas, se retiró del servicio diplomático, sufriendo nn alejamiento de 14 años, dedicándose de Heno, durante es«í tiempo, á las letras y á los estadios históricos, sus inclinaciones predilectas. Vuelto al servicio de la carrera en que se iniciarla en aflos anteriores, en 1883, defiriendo á nn ofrecimiento del general Koca, aceptó la legación argentina en Kio, llevando como gestión diplomática la cuestión de Misiones ; donde, después de una serie de conferencias con el canciller del Brasil, firmó el protocolo que fué considerado entonces como on triunfo de la diplonutcia argentina. A rais de esta actuación anterior, el P. E. le confirió el cargo de ministro plenipotenciario ante el gobierno de la Unión ; y fué en este pais donde defendió, con el celo y patriotismo que le caracterÍE», 1a soberanía de su suelo con motivo de la reclamación que entablaron nuestras aatoridades S4»bre la cuestión de las islas Malvinas, en aquella célebre nota-exposición que el ministro Qnesada redactó j entregó personalmente al ministro de negocios extranjeros, Tbomas F. Bayard, Fué también en los Estados Unidos, donde, en el asunto relativo á la reclamación Hale, debatió el doctor Qa^ada la cuestión de la responsabilidad de las naciones hispanoamericanas en presencia de riH^lamaciones extranjeras, originadas por perjuicios sufridos por subditos de otros países, sosteniendo los principios que, veinte afios después, la candllert» argentina renovó oficialmente en la nota del ex ministro Drago, á propósito de la intervención europea á Venezuela. Ha desempeñado también este apn'ciado diplomático la representación do nuestro país en México, en 1000, contribuyendo, dorante su corta estadía alli, á afianzar los lazos de tranca amistad de ese pais y el nuestro. En su misión especial ante la Santa Sede consiguió feUzmente, mediante su tacto de diplomático y hombre de mundo, arreglar las cuestiones pen - dientes después de la ruptura de relaciones y de la expulsión de monseñor Mattera, que, como se sabe, tenia la i-epresentación en aquella época del Santo Padre ante el gobierno argi;ntino. Hallándose como ministro ante la corte de Ma<lrid, en 1897, después de halwir celebrado con el ministro Moret un tratado de comercio, el doctor Quenada mereció el alto honor de ser nombrado arbitro único por los gobiernos de Estados Unidos y México, para dirimir las grave» cuestiones internacionales pendientes, en esos dias, entre ambos países. Su fallo, que fué Juzgado favorablemente por todas las cancillerías europeas y americanas, fué aplicüdo coincidiendo con el tratado de derecho internacional de que es autor don Carlos Calvo, ministro argentino en Parts. La designación de arbitro único, recaída ]>or primera vez en la persona de un diplomático sudamericano, en una reclamación de tanta resonancia, vino á afianzar, entonces, una inovación mnv

iwrúi en la» práctica» del derecho iutemacional : pues, eu materia de arbitT%fe. ^neralmente se designan como arbitros á los jefes de estado, á las altas cortes fie justicia 6 á tribunales mixtos extraiyeros. Pocas veces, y lo decimos no sin oi'iütar cierta eatisfacdón, se ha dado el caso de qno esta regla faera variada, y sólo recordamos en el momento de escribir estas lineas, dos excepciones, que por su índole merecen ser equiparadas á la que motivó la designación del ministro Qnotiada: cuando el conflicio de la Isla Lamú, Alemania é Inglaterra deliríeron la solución al ministro de estado de Bélgica, el barón de Labremont ; siendo sometida también al fallo del embi^ador inglés en Atenas, Mr. Monsón, la dificultad del Ben Franklin, suscitada entre los gobiernos de Dinamarca y Estados Unidos. Ocupó también el doctor Qiiesada, durante la segunda presidencia del general Roca, la legación de Berlín y nuestra representación diplomática ante los imperios de Anstria-Hungria y Rusia. Últimamente fué nombrado por él presidente Quintana para hacerse cargo de la legación del Paraguay, puesto al cual no se ha incorporado hasta la fecha, en virtud de una licencia que, por tiempo indeterminado, le fué concedida por el gobierno. Este distinguido diplomático ha representado á la nación ante diez gobiernos extranjeros, y sus gestiones han sido favorablemente juzgadas en oportunidad... ». Ul País. B. A., n» de julio 9 de 1905.

H lok ruidosa carta del general Victorica, relativa al discurso del doctor ZebnlloM, contenia la siguiente alución : « Siempre concurrí con mis esfuerzos, en mi esfera, á la conservación de las mejores relaciones con el Brasil, lo que me seria muy fácil comprobar; y, entre eUos, citaría como testigo al más antiguo de nuestros diplomiiticos, mi Intimo amigo y viejo compañero, el laborioso é ilustrado publicista doctor Vicente G. Quesada.,.» Esto nos movió á visitar al diplomático jubilado, á quien encontramos en su mansión de la plaza Libertad, en medio de sus libros y papeles.

Enterado del olyeto de nuestra visita, nos d^o:

— Es muy exacto lo que dice el general Victorica. Precisamente estoy ahora corrigiendo las pruebas del índice del segundo t^nio de Mis memorias diplomáticas: Misión ante el gobierno del Brasil.

Dentro de i>ocos días los dos tomos circularán en el público, y en ellos historio los incidentes de mi misión diplomática eu Río de Janeiro — de 1883 á 1885 — y lo relativo á la negociación secreta, respecto de la ciml cabalmente el actual ministro de relaciones exterion^s, eu la Memoria presentada al congreso en 1892, levantó en parte el velo que la cubría. En nñ libro, lleno de docnmentacáún inédita, reservada y confidencial, y de recuerdos i>er8onalisimos referentes á homlires. instituciones y sucesos, se patentiza la tendencia de nuestra política internacional con el Brasil durante la histórica jirimer presidencia del general Roca, en momentos en que era sumamente delicada la respectiva i>o8ición de ambas naciones. El general Victorica, á la sazón ministro de guerra y marina, y en constante é intinin correspondencia conmigo, sea directamente ó por intermedio de mi hyo doctor Ernesto Quesada, entonces su secretario privado, me comunicaba sus más reservadas vistas respecto del Brasil ; y hasta eu las cartas más confidenciales, — como podrá verse por las transcripciones que de ellas hago en mi libro — se expresalta con el sentimiento más cordial i>ara nuestros vecinos, pues conceptuaba que el equilibrio continental sudamericano debía cimentarsi>) en la armonía de intereses y paralelismo de acción del Brasil y la Argentina. Su aspiración habría sido, sino renovar

t'xpn^Hameuio la alianza tnulícioual ile la politica inti^macional del genera] Mitn*» tau absunlamente rota de«piu^s, establecer una entente eordiaie por el cnmpUiuiento del tratado iiue pu-antiza la independencia de la Bepública del Uruguay, entr*! loH gabinetes de San Crínti^bal y la Ca«a Rosada, á fin de que ambas nación^ obraran de acuerdo en las grandes cuestiones intemacional^i americanas. El general Roca, que es quizá uno de nuestros estadistas de mayor amplitud de vistas en lo interua<nonal, auspiciaba con firmeza esa politica, que era mi personal y ardiente aspiración, ¿cuyo servicio puse todos nds esfuerzos en Rio de Janeiro, y á cuya realización tendía la negociación secreta y reservada, encaminada á r^nover el gi-an obstáculo que entonces parecía bacer casi imposible tal tendencia : la cuc»- tión de limites. Lleno está mi libro de verdaderas revelaciones, de carácter intimo, n'íspecto de la manera c4)mo los estadistas brasileros y los políticos más eminentes de ambos partidos — liberal y conservador — consideraban aqnella tendencia : la propaganda constante que por ella bice por la frecuentación de los más distinguidos bombres públicos, como perseverante gota de agua que horada la ])iodra más resistente, acabó por suavizar aquellas quejas y desconfianzas y eliminar obstáculos, secundado en mis propósitos por el más hábil, más leal y más laborioso estadista brasilero, cuya lealtad no alabaré bastante, el entonces barón de Cabo Frío, alma inteligente de la cancilleria vecina, durante el gobierno imperial. Piie« bien : hasta en los momentos en que parecía casi imposible lograr el ol^jetivo, que constituyó la verdadera razón de mi profunda preocupación en «inella misión diplomática, el general Yictoríca se mostró siempre con amplitud de miras y con fo en el éxito de una negociación á que el presidente Roca me autorizara, honrándome c«n su confianza plena.

— ¿De manera, entonces, que siempre el general Victorica fué oonciüador reslíecto del líi*asil ?

— Ciertamente. La carta de Paranhos, que ha publicado, demuestra que ya lo era en 1858, en vísperas de su primer ministerio de la guerra, hace me<1io siglo. La numerosa corrt*spondencia que publico pnieba que asi continuó siéndolo en 18H3, en su w»gundo ministerio de la guerra. Y la carta publicada en La Xación revela que todavía lo es hoy dia, en 1908. El tiempo, pues, no lo ha hecho cambiar : ayer, como hoy, ha considerado que la entente brasilero-argentina es la única base sólida de una politica internacional seria y conservadora, respetnoea del equilibrio continental sudamericano. Precisamente porque conocía mi manera de pensar á este respecto, concordante con sus ideas, y sostenidas por mi muchas vec«H en mis libros y monografías sobre nuestras cuestiones de limites, sobre todo en la serie publicada en La Xueva Revista de Buenos Aires, fué que el general Victorica auspició mi candidatura para la misión á Rio de Janeiro, haciéndome volver á la carrera diplomática, en la cual inicié mi vida pública en 1852, con la secretaria de la misión enviada á Solivia.

Al ser nombra<lo enviado extraordinario por el presidente general Roca, en 1883, este estadista tributó un especial homeni^Je al adversario político del dfa antes, pues es notorio que fui do los diputados nacionales destituidos en 1880, por el congreso do Belgrano ; pero el general Roca, con cuya amistad personal me honro, sabia cuan ardoroso partidario era de la armonía internacional con el gobierno del Brasil, y me juzgó capaz de hacer un esfuerzo especial para consolidar los vínculos que unían á ambos gobiernos desde el tratado de 1828, y todos los posteriores. La historia de ese esfuerzo, cabalmente, constituye la mé-

diüa de Jíi« Memorias, cnyo tomo primero, con 393 páginas, tiene V. á la v¡«ita. y el segundo tomo tendrá cerca de 500 páginas.

— i Xo podría asted damos lUgnuos extractos de esos dos tomos, qne tengan atingencia con la materia que ahora está en debate, es decir, con la política de armonía de ambo» países !

— Juzgo preferible que V. espere algunos días y con lo» dos tomos á la vista podrá encontrar lo que desea : casi cada página se refiere á esa historia, en las intimidades que no son documentos de la cancillería, pero que constituyen el alma de la verdad histórica. Me congratulo de que los años transcurridos, l^jos do haber hecho vacilar mis ideas, hayan robustecido mis opiniones, que son una creencia profunda. El actual canciller brasilero, mi noble amigo el barón de 'BXo Branco, en las conversaciones amistosas que hemos tenido en Berlín, donde fuimos colegas diplomáticos, siempre se nuinifestó animado de análogos propósitos., siguiendo la tradición de su ilustro padre, el inolvidable Panuihos, tan amigo de lo« argentinos. Be manera que, hoy como antes, t-.reo que la armonía de la entente eordiale argentino-brasilera, es la base de la conservación geográfica de las naciones cob'udautes y garantía fecunda de la paz de este continente ; por eso aplando en Mis memorias las significativas cartas cambiadas entre el barón de Río Branco y el ministro argentino doctor Gorostiaga.

Agradecimos al anciano diplomático, cuyos 78 abriles Ueva con lozanía y vigor» sus manifestaciones tan concordantes con las de este diario, y que revelan que los hombres públicos argentinos, de todos los matices políticos y en numerosa mayoría, están convencidos de la necesidad de armonizar la política internacional del Brasil y de la República Argentina, considerando que no hay motivos para arruinar al país con costosos armamentos, evocando un fantasma de viejos celoa, de odios y de ambiciones guerreras, que nadie abriga, mientras son evidentes las conveniencias recíprocas do desenvolver la riqueza con la paz sólida y prudente. » (El Diario, Buenos Aires, febrero 24 de 1908.)

CASA EDITORA : LIBRERÍA DE J. MENÉNDEZ

BUENOS AIRES, CALLE CUYO, 825

LIBRERÍA DE J. MENENDEZ

828 — CALLE CUYO-825 BUENOS AIRES

(EXTRACTO DKL CATÁLOGO)

OBRAS

ERNESTO QUESADA

Juei <1« lo oivil : l'ror. d« M>ciol«ffi« «n U FacolUd á» ftloiofia y l#(r*»;

Ac«<Unioo dm U KaoulUd de derecho y cioaciu «ocÍaIm ( UnUarüdad d« Durno* AirM)

CaUdrftUeo de •comomia |>o1iliea en U l^niverridAd de La PUu :

rorrespondieiiM de l« acadamia eapaBola : id. de la aoademia de la hieloria (Madrtd):

lat ioMiluto hiflóríoo e geoKraphico do Uraiil : del ioatitulo dae advofcado* brazileiro* (Rio de Janeiro)

de la loUraalioaale Vereini^ng fur vergUiohende

RaehUwiv^oMhafl und VolkewirthaehafUlehra (Derlin)

EX COLABORACIÓN

I» CON NICOLÁS MASA

Memoria de la Biblioteca Ptiblica, oorre«pondionto ó 1876. B. A., 1878. vol. d«

222 pág. Memoria, etc., correspondiente al «fio 1877. B. A., 1878, 1 vol. do 309 pág. Informe tobre lat colecciones de obras argentinas que se envían á la escposición

universal de París, i878. B. A., 1878, 1 vol. de xix-78 pég.

2« CON ADOLFO BtlTRE

Derecho interruieional privado. B. A., 1878, 3 vol. de 111 pág. e/u. próx.

3"> CON VICKNTK G. QUKSADA

Nueva Revista de Buenos Aires. B. A., 1881-188,'», 13 vol. de ."120 pág. próx. c/'ii.

DEL AUTOR

La sociedad romana en el primer siglo de nuestra era. Estudio crítico sobre

Persio y Juvenal. B. A., 1878, 1 vol. de xii-280 pág. L'imprimerie et les livres dans VAmérique espagnole aux XVI; XVII* et XVIII»

sueles. Discours prononcé au congrés international des arnéricanistes. Braxel-

lea, 1879, 1 vol.

La recepción de Henri Martin en Ut academia francesa. B. A., 1880, 1 vol. Goethe: nu amores. De la infltteneia de la mujer en sus obras literarias. B. A.,

1881. Disraeli: su última novela. De la influencia de la política en sus obras literarias.

B. A., 1881, 1 vol. La quiebra de las sociedades anónimas en el derecho argentino y extranjero.

B. A., 1881. La abogada en la república. Díscoroo pronanciado en la* colación do grado».

B. A., 1882. Contribudán al estudio del libro IV del código de comercio. B. A., 1882. Estudios sobre quiebras. B. A., 1882, 1 vol. de xxxn-374 pág. Las r^ormas del código civil. B. A., 1883, 1 vol. Discurso en la asociación de hombres de letras del Brasil. Rio de Janeiro, 1883,

1 \T)1.

La política americana y las tendencias yankees. B. A., 1887, 1 vol.

Un invierno en Rusia. B. A., 1888, 2 vol. de 300 pág. c/u.

Las finanzas municipales. B. A., 1889, 1 vol. de 350 i>ág.

Dos novelas sociológicas. B. A., 1892, 1 vol. de 283 pág.

La municipalidad de General Sarmiento y el F. C. al Pacifico. San Miguel, 1893.

Jieseñas y cHticas. B. A., 1893, 1 vol. de 528 pág.

La decapitación de Aeha. El historiador Saldias y el general Pacheco. B. A.,

1893, 1 vol.

La batalla de Ituzaingó. Estudio histórico. B. A., 1894, 1 vol. de 121 pág. Reorganización del sistema re ntistico federal. El impuesto sobre la renta, B. A,,

1894, 1 vol.

Alocución patriótica pronunciada en el Attixeo, el 25 de mayo. B. A., 1895.

Ija deuda argentina: su unificación. B. A.. 1895, 1 vol. do 145 x>ág.

La poUtica chiletia en el Plata. B. A., 1895, 1 vol. do 382 pág. con C uiapaM y

planos. Jxz iglesia católica y la cuestión social. B. A., 1896, 1 vol. de 105 pág. Los privilegios parlamentarios y la libertad de la prensa. B. A., 1890, 1 vol. do

105 pág. El museo histórico nacional y su importancia patriótica. B. A., 1897, 1 vol. í^iebra de las sociedades anónimas : responsabilidad personal de los directores.

B. A., 1897. iva época de Rosas : su verdadero carácter histórico. B. A., 1898, 1 vol. de 392 pág. La política argentina respecto de Chile. B. A., 1898, 1 vol. de 240 pág. Bismark y su época. Conferencia leída en el Ateneo, el 18 de agosto. B. A., 1898. La cuestión femenina. Discurso de clausura en la exposición femenina. B. A.,

1898, 1 vol. El derecho de gracia. Necesidad de reformar la justicia criminal y correccional

B. A., 1809. La reforma judicial. Deficiencia del procedimiento é independencia del ministerio

fiscal. B. A., 1899, 1 vol. Las reliquias de San Martin. Estudio de las colecciones del museo histórico nacional. B. A., 1900, 1 vol. La palabra « valija » : su ortografía. Informe presentado al Ateneo. B. A., 1900

1 vol.

— XIV —

La» reliquias de San Martin. SegiuMla edición, con la ieonogra/ia y la poetia

9anfnariiniana$. B. A., 1 voL de 178 pág. La reineideneia y el servicio aníropométrico. B. A., 1 vol. J»{ problema del idioma nacionaL ¿ Debe propenderee en Hispano América á

conservar la unidad de la lenfftta castellana, ó es acaso pniferible favorsoer la

/ormadán de dialectos ó idiomas nacionales en cada república ! B. A., 1900,

1 vol. de 157 pág. Discurso en el bafiqxtcte dado á los periodistas brasileros el ¿7 de octubre. B. A.,

1900, 1 vol. Xuestra raza. Discano pronunciado en ol teatro Odeón oí 12 de octubre. B. A.,

1900. Las reliquias de San Martin. 3* edición, corregida. B. A., 1901, 1 vol. Comprobeición de la reincidencia. B.* A., 1001, 1 vol. de 190 pág. con lámjnaw. Historia diplomática nacional. La politica argentino-paraguaya. B. A., 1002,

1 vol. de XXl-302 pág. JCl criollismo en la literatura argentina. B. A., 1902, 1 vol. de 131 pág. Las reliquias de San Martin. Cuarta edición, sin notae. B. A., 1902, 1 vol. Tristezas y esperanzas. B. A., 1903. 1 vol. de 100 pág.

Las reliquias de San MarUn. 5* edición, Bin notaa. B. A., 1903, 1 vol. de 81 pág. La propiedad intelectual en el derecho argentino. B. A., 1904, 1 vol. de 406 pág. Un escritor guatemalteco : Antonio Batres Jáuregui. B. A., 1904, 1 rol. de 48 pág. La sociología. Carácter dentifico de su enseñanza. B. A., 1905, 1 vol. de 48 pág. Las doctrinas presociológieas. B. A., 1905, 1 vol. de 89 pág. La propiedad raíz en el derecho argentino. Reforma de su régUnen jurídico. B. A..

1006, 1 vol. IjO crisis universitaria y el pro/esorado. Discurso pronunciado en la colación de

grados de agosto 12. B. A., 1906, 1 vol. La facultad de derecho de París ; estado adual de su enseñanza. B. A., 1006, 1 ved.

de 358 pág. £1 problema nacional obrero y la ciencia econámica. La Plata, 1007, 1 vol. La cuestión obrera y su estudio universitario. B. A., 1907, 1 vol. Herbert Spencer y sus doctrinas sociológicas. B. A., 1907, 1 vol. de 87 pág.

Nota. — Las publicaciones anteriores están de venta en las principalea líbrexias de Buenos Aires. Algnuas se encuentran agotadas. Para los podidos: Librería de J. Menéndez. Buenos Aires, calle Cuyo, n« 825.

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