Monja y casada, vírgen y mártir · Unidad 22 de 49
LIBRO SEGUNDO. — parte 9
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El espadin salió por fin de la vaina, y Luisa lanzó un grito de angustia al verlo brillar á la luz de las bujías; en aquel momento una multitud de lacayos y esclavos invadió el salon gritando:
--Señor, señor.
--¿Qué hay?--dijo Don Pedro reportándose, y procurando impedir que los criados viesen el estoque desnudo--¿por qué entrais todos aquí sin mi permiso?
--Señor--dijo uno de los lacayos--hemos encontrado en uno de los aposentos interiores á una muger muerta.
--¡Cómo!--esclamó Don Pedro--¿quién es ella?
--Una anciana.
--¡Ah! la maldicion de Dios ha venido á mi casa con esta muger--dijo Don Pedro, y luego dirigiéndose á su mayordomo agregó--Tirol, á esa señora la echas en este momento á la calle, ¿lo oyes? en este momento, porque si no, no seré capaz de contenerme y la mataré.
--¡Señor!--dijo el mayordomo.
--Obedece--esclamó fieramente Don Pedro.
Luisa se levantó y comenzó á seguir humilde y resignada á Tirol, pensando que no tenia mas recurso que la casa de la Sarmiento.
En el instante en que salia oyó á un lacayo decir á Don Pedro.
--Aquí está la muerta.
Luisa volvió la cara y reconoció el cadáver de la bruja.
--¡Jesus, Hijo de David!--esclamó vacilando y apoyándose en el hombro de Tirol.
--Vamos pronto, señora--dijo con altivez el mayordomo, retirándose un poco para que Luisa no se apoyase en él.
Llegaron al zaguan de la calle que abrió el mismo Tirol. Luisa se detuvo un momento, pero el mayordomo la empujó hasta afuera con tal violencia, que fué tropezando hasta la mitad de la calle.
Desde allí se descubrian los balcones de la que estaba dispuesta recámara nupcial, profusamente iluminada.
Luisa estaba sola en medio de la noche, en una calle desierta, y vestida de baile y cubierta de joyas.
Entonces le volvió su antigua resolucion, miró á los balcones por última vez y echó á andar esclamando con una voz ronca.
--Yo me vengaré.........
A los dos dias de este acontecimiento tomaba solemnemente el hábito de novicia en el convento de Santa Teresa, Doña Blanca de Mejía.