Moral social · Unidad 8 de 55

Unidad 8 · CAPITULO III

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CAPITULO III

EXPOSICIÓN DE LAS RELACIONES

El individuo humano está tan intimamente reJacionado con todos y cada uno de los órganos sociales que integra, y con la humanidad que personifica, como el átomo con las moléculas, las partículas, las masas y los mundos. Todo en él, vida física, vida moral, actividad de voluntad y ■de razón, sensibilidad psíquica y fisica, animalidad y conciencia, el ser entero, es una relación. ; Depende de otros individuos en cuanto la ley ■ de la generación, de la herencia y de los medios sociales lo sujetan á la influencia oiológica, fisiológica y sociológica de sus generadores, de'sus antepasados y de sus contemporáneos.

Depende de la familia en cuanto á ella lo llaman el instinto de reproducción y el de conservación, ■el egoísmo y el altruismo, las pasiones más perturbadoras y las más ordenadoras, las fuerzas más indisciplinadas de su naturaleza y las facultades Á que más inmediatamente encomendado está el cumplimiento del destino individual.

DejJende del Municipio , cuanto más capaz es de apreciar en su valor propio la fuerza orgánica de esa entidad social, con la cual está relacionado ■como individuo aislado, como individuo en la fa-

milia, como factor de producción y de consumo, como elemento jurídico y moral, como hombre de . su -derecho y como hombre de su deber.

Depende de la Provincia, porque el individuoestá ligado á la Provincia por cuantas relaciones nacen del interés individual, del egxjiemo de familia y de la vanidad local. La Provincia es el primer escenario de la actividad social del provinciano, y su propio interéa le dicta su conducta; la Provincia es un Estado en que el derecho de familia entra por mucho, y el egoísmo de estirpe y de procedencia liga al provinciano; la Provincia es por sí misma una entidad pareada por la vida y por la ley á otras entidades provinciales dentro del todo nacional, y el provmcianose liga Á. ella por vanidad y por orgullo, con toda la fuerza de su personalidad: cuanto más provincial, más provinciano. Eso en cuanto á las rela^ clones por defecto; que en cuanto á las relaciones por conocimiento suficiente de la potencia integral de la Provincia en el desarrollo general de la Sociedad, no hay móvil honesto, desmteresado y puro que no sea un lazo de unión entre el provinciano y su Provincia.

Las relaciones de dependencia entre el individuo y la nación son todavía más numerosas y más poderosas: más numerosas, porque la Sociedad nacional es generalmente, para la inmensa pluralidad de los individuos, el último término de la evolución social, y en él agüitan cuanta individualidad nativa y adquirida pueden- y les esdahle consumir.

Los individuos que pueden pasar de ese último término de la primera evolución, y están capacitados por su fuerza de humanidad ó de cultura para entrar en la segunda evolución, se Iiallan

inmediatamente lig;ado6 á la sociedad internacional por cuantos vínculos inmateriales tiene la razón en el espectáculo de la vida de la sociedad universal en un momento dado de la historia, y por cuantos estímulos comerciales é industriales tiene la actividad fisica en un momento dado de la civilización.

El hombre, ante todo, es ser humano. Orden de un tipo, individuo de una especie, está ligado con los indestructibles eslabones de la cadena fisiológica á todos los individuos de la especie entera. Cualquiera sea el lugar de nacimiento, la tradición de la raza, la influencia de la familia, el carácter de la nación, el sello de la civilización, está indudablemente ligado por su naturaleza á todo hombre, porque todo hombre es la misma viviente expresión que él es de las mismas necesidades biológicas y sociológicas.

De tal modo es esa relación necesaria entre los seres humanos un hecho regular y normal, que en él está basada, por lo aue respecta al pasado, la Historia de la Humanidad, y en él se basan la sociología j la moral, por lo que respecta al porvenir. La antropología está de tal modo segura de ese hecho, que todas sus inducciones, especialmente las á veces formidables de la antropología ante-histórica, no tienen otro fundamento substancial. El hombre, es hombre, y como tal, humanidad; hombre de ayer, de hoy, de mañana, del viejo y del nuevo mundo, de "la vieja tierra que produjo el último período glacial, de la tierra nueva que producirá la venidera marea polar, siempre idéntico á si mismo en necesidades de vida y de conciencia.