Moral social · Unidad 7 de 55
Unidad 7 · CAPITULO II
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
CAPITULO II
OBJETO DE LA MORAL SOCIAL. — EN QUE SE FUNDA
Según acabamos de ver, la sociedad es un or-
rnismo viviente, que forma todo un aspecto de naturaleza real, que es exponente de un orden real, y que está sujeto á leyes naturales. Por lo tanto, si la moral por si misma es una ciencia, y si la sociedad es el sujeto de otm ciencia, es indudable que la moral social será también una ciencia, y que su objeto no puede ser otro que el de aplicar de un modo concreto las verdades abstractas de las do^ ciencias en que está fundada.
Ahora bien, como la moral estudia aquel orden fundado en leyes invariables que, aunque integrante del orden univei-sal de la Naturaleza, afecta de una manera más directa á nuestra actividad psíquica; y como las ciencias sociales estudian el orden natural de las sociedades, el objeto de la moral social no es otro que la aplicación de las leyes morales á la producción y conservación del bien social. En otros términos: el objeto de la moral social es aplicar al bien de las sociedades todas aquellas leyes naturales que han producido el orden moral.
Hablar de un orden moral es distinguirlo de un orden físico, é implícitamente considerarlo determinado ó producido por leyes distintas de las que rigen el mundo físico, puesto que no pudiendo existir orden sin leyes, debe hacier y puede haber leyes peculiares de orden peculiar que distinguimos del orden geoeml de la naturaleza.
Aunque esa, en el fondo, es una distinción de
mero método, pues siendo una la naturaleza, uno es el orden en que se manifiesta, importa sostener !a distinción, para, tomando como punto de partida la diferencia establecida por el método entre la que se llama naturaleza física y la que se nos presenta ó tomamos como no física ó como totalmente independiente j distinta de ella, fundar, en esa afirmación de que hay una naturaleza moral, las relaciones que necesaria- - mente han de unir á cuantos seres participan de ella.
Ciencia como es, la moral no se funda más que en realidades naturales, y no se nos impone, ni gobierna la conciencia, sino en cuanto sus preceptos se fuñían en relaciones naturales. Estamos ligados por nuestro organismo corporal con la naturaleza de que es 'parte, y de ese vinculonatural entre todo y parte se derivan las relaciones de la moral natural. Nos relaciona de un modo más inmaterial con nuestros organismos ■ intelectivo, volitivo y afectivo la que iJamamos naturaleza moral ó humana, y en todas las relaciones de ese orden se funda la moral individua!. Pues de una serie de relaciones con la naturaleza social nace la rama de la moral que tiene por objeto patentizar y hacer amables los deberes que hacen efectivo el bien social.
Esas relaciones del hombre individual con el social, de cada individuo Con el grupo y del grupo con la sociedad, son tan manifiestas como las que lie;an cada organismo corporal con la naturaleza física, y cada conciencia con la naturaleza moral de que depende. Sería bueno exponerlas y enumerarlas, y lo haremos; pero es ociosa establecerlas por razonamiento: son hechos de la misma naturaleza á que se refieren, y eso basta-
para que se impongan á la ciencia. Lo importante es fundar la ciencia en ellas, y demostrar que no hay moral social sino en cuanto hay relaciones necesarias entre individuo y sociedad, entre las fracciones y el todo social, entre la humanidad y sus fracciones.
En cierto modo, hasta esa demostración es innecesaria, pues la crisis moral continua patentiza la insuficiencia de los motivos (jue teólogos, metafísicos y moralistas han atribuido á todas y cada una de las ramas de la moral. Patentizar esa insuficiencia es demostrar la realidad de motivos diferentes. Como esos motivos morales corresponden en toda la serie histórica á relaciones efectivas, basta evidenciar la insuficiencia de las unas para evidenciar la suficiencia de las otras.
Y efectivamente, con estar por naturaleza relacionado á la sociedad y á la humanidad, le basta al hombre para ser moral. Como esa es una realidad patente en la historia de los tiempos, basta á la ciencia. No sólo basta; sino que limita. La ciencia moral, para ser ciencia, no puede salir de ahi: sus limites están precisamente dentro de las relaciones que enlazan la vida orgánica, psíquica y social del hombre con el orden cósmico, moral y social. Por tanto, si la moral general esta fundada en las relaciones del hombre con la naturaleza general, la moral social se funda en las relaciones particulares del hombre con la sociedad.
Toda otra concepción del fundamento de la moral nos parece artificio indigno del grado de desarrollo a que han llegado la razón y la conciencia humanas. Ni una ni otra necesitan para la práctica del deber y para la busca reflexiva del bien, de otros estimulos que la excelsa digni-
dad del bien y del deber. Y si necesitaren de otros, prueba será de que no han lleudo en su desarrollo al grado en que toda moral es consecuencia del conocimiento de nuestras relaciones positivas con la naturaleza, con nuestro propio ser y con el ser social.